19 de enero de 2018
19.01.2018
Entrevista | Xerach Casanova Cabrera

"Lo que rejuvenece a la murga no es la edad; es la actitud de los componentes"

"Estoy inmensamente orgulloso del grupo humano que tenemos porque el compromiso de la murga es absoluto", afirma el director de Los Mamelucos

19.01.2018 | 04:00
Xerach Casanova, al frente de Los Mamelucos.

La eclosión inesperada y "de rebote" de Xerach Casanova Cabrera (Santa Cruz de Tenerife, 1984) ha sido una de las mejores noticias que ha deparado el concurso en los últimos años. Aquel febrero de su estreno se habló del 'efecto Xerach' porque su forma de dirigir contagió a la murga y la hizo parecer más joven, fresca y actualizada. Los Mamelucos de hoy son un primor y un referente. Sus letras y su originalidad les sitúan entre los favoritos a triunfar la próxima semana.

¿Qué recuerdos conserva de sus inicios en la dirección?

Fue un poco de rebote. Ese año Toño [ El Chocolate] no llegó a tiempo por problemas personales. Yo llevaba años ensayando a la murga, así que me pusieron delante en las últimas semanas y fui quien hizo de director al llegar el concurso.

Y una vez se subió al escenario, ¿qué ocurrió?

Pues que las sensaciones fueron bastante buenas. Fue un buen estreno al frente de la murga. Aquel año ganamos premio en Interpretación. Y aunque ya el Carnaval anterior habíamos estado con las mejores, se vio un cambio notable y bastante bueno en la murga.

¿Qué ha aprendido Xerach Casanova en el tiempo que ha transcurrido desde entonces?

He aprendido y tomado consciencia de lo que supone estar delante de una murga que se llama Los Mamelucos. Eso quiere decir que hay muchas cosas que uno debe callarse. Y eso quiere decir que el comportamiento del director ha de estar a la altura de lo que representa el grupo y sus 90 componentes.

Con las actuaciones de los últimos años, ¿cree que Mamelucos ha alcanzado la plenitud?

No lo creo. Y espero que no. Yo no me conformo con lo que ya hemos conseguido. Es verdad que hemos hecho cosas buenas y muy buenas, pero trabajamos para mejorar y superarlas. Ojalá que sigamos en progresión y este año podamos decir que seguimos creciendo. Para ello va a ser necesario aprender de los errores pasados y no volver a cometerlos.

En sus años de director, ¿de qué se siente más orgulloso?

De que la experiencia me haya valido para madurar como persona. Bastante más de lo que podía esperar, o bastante más de lo que habría madurado como componente. La dirección te curte, te hace crecer.

¿Es un orgullo para usted que se diga: Mamelucos ha rejuvenecido con Xerach?

Hombre, Xerach no es quien ha rejuvenecido a Los Mamelucos. Lo que revitaliza a una murga y hace que parezca más joven, más fresca, no es simplemente la edad de los componentes. Es una cuestión de actitud y no veas cómo curran los pibes... Lo que rejuvenece son las ganas de trabajar, no la edad, que es un número.

Visto lo ocurrido el año pasado con el fallo del jurado, ¿cree que el concurso camina hacia otros derroteros?

No. El concurso evoluciona, cambia, gira. Unas veces se lleva el humor, otras el espectáculo. Son tendencias. A lo mejor este año o el siguiente lo que engancha al público y al jurado es una crítica dura, como ocurría antes. Nunca se sabe. Pero el concurso no se ha ido a otra parte; el concurso de murgas sigue siendo el concurso de murgas. Y gana la que mejor lo hace según el jurado.

A Zeta Zetas, que defiende el Primero, se le conoce por la innovación. ¿Innovará también Mamelucos?

No es una cuestión de que Mamelucos vaya a innovar o no innovar. Mamelucos va a intentar agradar con el trabajo que ha realizado y con las letras que lleva a concurso la próxima semana. Sí te puedo adelantar que la línea es parecida a la que en los últimos años nos ha permitido conectar y gustar. Y lo que en nosotros prima es la letra.

Entonces, ¿está de acuerdo con las manifestaciones que hacía Primi, de Bambones, que venía a decir que "la letra es la esencia" y lo demás es prescindible"?

Cada uno tiene su visión y su forma de expresarse. Para mí el año pasado Zeta Zetas fue el justo ganador con lo que llevó a concurso. Convencieron al público y gustaron al jurado, no hay más. Acuérdese de que el Recinto fue unánime a la hora de corear el nombre de la que debía ganar. Sí es verdad que yo soy más de otro estilo y Mamelucos también. Y a través de nuestras armas es como vamos a intentar superarnos respecto del año pasado para seguir en la brecha.

¿Siente presión cuando escucha: este año ganan Los Mamelucos?

No siento presión, sí la responsabilidad de agradar a la gente que irá a escucharnos. El sentimiento de Mamelucos es siempre el de querer superarnos a nosotros mismos. Que otros nos pongan en su boca como ganadores está bien, se respeta. Pero no dejan de ser impresiones de gente de fuera. Últimamente creo que se está cometiendo un error: fijarse más en lo que tienen las demás, y sin haberlo escuchado, que cada murga en sus propios temas y en sí misma.

Hábleme de Airam Bazzocchi. ¿Qué importancia tiene en el momento actual de Mamelucos?

Es una pieza clave y un tipo enorme. Me da la impresión de que a Los Mamelucos de hacía unos años les faltaba un punto más para llegar a determinado nivel en el concurso. Y ese punto se lo ha dado Airam.

¿Les ha resultado difícil elegir qué llevar a fase y qué llevar a una posible final?

Siempre es complicado. Dentro del local tienes una percepción de lo que ensayas, que luego a toro pasado se ve diferente según sale en el escenario. Hablar a posteriori es fácil; cuando decides, nunca piensas que te equivocas.

Y mientras otras murgas lamentan la falta de componentes, en la Casa del Miedo hay cola...

Este año entraron 17. Es una murga que intenta no dejar a mucha gente fuera, aunque también nos cuidamos de no ser demasiados porque entonces la murga resultaría inviable.

Pero eso dice mucho del buen trabajo que están haciendo.

Claro que es buena señal para nosotros que haya gente que quiera sumarse. Lo malo para el concurso en general es lo que usted dice, que haya problemas por falta de compromiso en algunos grupos y que desaparezcan hasta cuatro infantiles. Yo lo lamento mucho y espero que las alegrías vuelvan al que para mí es el plato fuerte del Carnaval: las murgas.

¿Le falta algo por decir?

Sí, que me hace inmensamente feliz el espectacular grupo humano que tenemos. De hace unos años para acá, todos remamos hacia el mismo lado. Dice un componente que somos como una máquina alemana. Funcionamos bien, avanzamos, el compromiso es absoluto, no hay ni un reproche a nada. No puedo estar más orgulloso de Los Mamelucos.

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