18 de enero de 2018
18.01.2018
Cuenta atrás para el concurso de murgas

Cocina de letras

Los compositores Ragüel Chávez, Naara Hernández y Carlos Casanova dan con las claves para hacer un buen tema

18.01.2018 | 17:08
Naara Hernández y Nisa Couto en la casa de Triquikonas.

Las ´polémicas´ melodías

  • Hay quien piensa (seguramente con razón) que en el concurso hay una tendencia creciente a copiar las melodías que elige para su murga Julio Alexis Fernández, el director musical de Bambones. "Ya no es que sean las mismas músicas, es que se reproducen hasta los arreglos que nosotros hacemos", explicaba Primi el año pasado. A este respecto, Casanova opina que "las melodías sí se repiten" con demasiada frecuencia. Pero a continuación, aclara. "Yo he sacado melodías que años posteriores ha sacado Bambones, y viceversa. Es verdad que Bambones es muy, muy oída, y entonces al cantar una melodía que han tocado ya ellos, pues seguramente te suena más. Pero que se les copie no es real del todo", justifica. Desde Triquikonas, Naara también admite que las mismas músicas se repiten demasiado. "Es cierto que tiramos de las canciones que son más exitosas cada año; y a mí no me gusta irme a los Despacito de cada año, salvo que las chicas me insistan mucho", apunta. Ragüel a veces hasta inventa sus propias músicas para no caer siempre en las más recurrentes. Pero subraya que lo esencial es la letra. "Es decir, lo que se cuenta". M. D.

En este tiempo de presunta crisis murguera, con falta de componentes en algunas formaciones y dificultades para salir en muchas otras, llama la atención la potencia y el entusiasmo de los letristas más jóvenes. Imprescindibles para la buena salud del concurso y una bocanada de aire fresco para sus respectivos grupos.

Naara Hernández, clave en el crecimiento de Triquikonas, es un dechado de talento. Y así lo perciben sus compañeras. "Cada uno tiene su estilo", explica respecto al arte de componer. "Yo hablo a menudo con otros letristas y percibo que cada cual tiene su método", apunta. Ella, sobre todo, escribe por las noches. "Las ideas aparecen en el momento más insospechado... y las apunto donde pille", bromea.

Este año cuenta con la colaboración de Nisa Couto. "La apuesta que hemos elegido lleva un poco de todo", anuncian. "Antes hacíamos tres temas de humor y uno de crítica; pero estamos cambiando. El diferente es el que marca el son", entienden. Naara, de las letristas más rápidas y eficientes en la ardua labor de escribir, ha sido capaz de acabar un tema entero "en apenas hora y media". Por ejemplo, el que dedicaron a las murgas el año pasado.

Ragüel Chávez es el corazón de Trapaseros. Sus componentes hablan de él con admiración. Y la creatividad le sobra. "No sigo reglas preestablecidas. Yo tengo una idea en la cabeza: qué es lo que quiero cantar. Y a partir de ahí la empiezo a desarrollar", enuncia. "A veces incluso me invento yo la música con la guitarra", dice. Orgulloso del trabajo realizado con la murga del Norte, afirma que las canciones que llevan su rúbrica son muy reconocibles.

Desde los militares a los feriantes, pasando por el rey león, que marcó un antes y un después aunque no valiese un pase a la final. "Se trata de desarrollar una historia con un hilo conductor bastante marcado. Y que no todo sea crítica. Introducimos partes sensibles, que lleguen al corazón; ironía, doble sentido... Buscamos meternos en el personaje que vas a recrear en cada momento". Este año cuenta con el apoyo de Emilio Romero, que antes había escrito para otros muchos grupos y esta vez se implica de lleno en el proyecto trapasero. "Hemos hecho un equipo joven y que está funcionando bien. Estoy súper contento del repertorio", avisa Ragüel.

Según confiesa, alguna vez ha tardado "hasta dos meses" en hacer una letra. "Soy muy meticuloso. Esto es como un proyecto de ingeniería. Sé adónde llegar pero el camino es largo", avisa. Y da un consejo. "Meter los chistes con calzador no funciona". Comparte tal idea Carlos Casanova, la factoría de ideas de La Traviata. "Primero se busca una idea y después se empieza a trabajar con ella. Mi objetivo es llevar algo atractivo en cada estrofa", subraya. "Es necesario buscar las músicas adecuadas para cada temática. Y es verdad que se van cambiando cosas según te vayan ocurriendo".

"Para hacer un buen tema puedes tardar poco tiempo; pero para madurarlo bien, calculo un mes. Escribes solo en los ratos de inspiración, no como trabajo. Eso es fundamental", agrega. A su entender, "el concurso va por tendencias pero lo que perdurará siempre es la fuerza de una buena letra. La puedes acompañar de efectos, o no. Pero la esencia es el contenido". Desde la desazón por no haber cantado en la final el año pasado, apelan a la fuerza -y evidentemente al contenido- para resarcirse a lo grande.

Son Naara, Carlos y Ragüel tres orfebres de las letras. Chispa, ingenio y talento en estado puro.

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