17 de enero de 2018
17.01.2018
Entrevista a Primi Rodríguez

"Lo esencial en las murgas es la letra; lo demás ya está todo en Youtube"

"Este concurso lo afrontamos con ganas de revancha porque en 2017 no nos salió nada bien sobre el escenario", adelanta el director de Bambones

18.01.2018 | 17:08
Primi Rodríguez, durante el concurso del año pasado.

Sincero y transparente como en él es costumbre, el director de Bambones ofrece respuestas con enjundia y un discurso firme en sus convicciones. "La esencia de una murga es la letra", repite una vez tras otra. A solo unos días del comienzo del concurso, se desprende de sus palabras que Bambones no traicionará a su estilo y reforzará su apuesta por la ironía, el ingenio, las letras ricas en contenido, el doble sentido y la crítica dura. Lo que les llevó a la gloria y les ha mantenido en la pomada siempre.

¿Cómo afrontan el concurso de este año?

Con ilusión y con ganas de que empiece ya. El año pasado no estuvimos acertados y eso nos ha dado más motivos para volver con fuerza. Creo que nos vino bien.


¿Les vino bien?

Sí, a la larga sí. Al principio no. Pero haber fallado nos sirve para recuperar la ilusión. Hay ganas de revancha, de poderlo hacerlo mucho mejor esta vez.

En alguna ocasión ha dicho que un concurso tan temprano (aún en enero) perjudica a todos.

Sí, y ahí creo que coincidimos todos. Los grupos y hasta la gente de la calle, a la que le cuesta cambiar el chip entre dos fiestas tan cercanas. Pero hasta que el Papa no lo solucione y la Semana Santa sea fija... (risas). Lo que ocurre es que esto de empezar tan pronto influye y condiciona al público.

Pero siguen llenando. Y las entradas para la final volaron en apenas unas horas.

Tampoco se pusieron tantas a la venta. Pero sí, seguimos llenando gracias a Dios. A la final de murgas ya es como una tradición ir y escuchar. Eso no falla. Y mientras no fallemos nosotros, la gente sigue ahí.

¿Qué tiene el fenómeno de las murgas para no sufrir desgaste?

Sí que sufrimos desgaste y, de hecho, creo que lo estamos sufriendo especialmente en estos últimos años. Ya miramos a la cantera y vemos que hay cuatro murgas menos. Hay problemas de componentes también en las adultas. Y tiene que haber un motivo para esta desgana. Tal vez sea el cambio generacional, pero algo pasa.

Volvamos al presente. Me decía que tienen sensación de revancha. ¿Se les quedó la espinita clavada el año pasado?

Sí. La espina clavada es por no haberlo bien el día de la final. La impresión que nos quedó fue de haber fallado; sin ser un desastre total no conectamos con el público y no estuvimos a la altura. Es algo que tenemos claro y somos los primeros en ser autocríticos.

¿ Fue doloroso bajarse del podio después de tantos años?

Más que no estar en los premios, que esos van y vienen, la decepción fue por no dar lo que la gente espera de nosotros. ¿Los premios? Los premios están en manos de un jurado. En 2008 tampoco conseguimos ninguno y aún así, quedamos más satisfechos. Pero cuando te bajas del escenario decepcionado por falta de conexión, sí te admito que la sensación es dolorosa.

¿Qué pasó?

Fue una cuestión de que no hicimos nada bien. No estábamos en ritmo, sufrimos cierta incomodidad en el escenario y hubo errores puntuales, algunos míos. Se juntaron todos los astros para que la actuación nos saliera mal, igual que otras veces se juntan para que todo salga perfecto. Luego las actuaciones por ahí, en la calle, sí fueron mucho mejores.

¿Dolieron algunas críticas?

Hombre, no te voy a negar que a algunos componentes sí. A mí particularmente no. Cada uno tiene su opinión y la expresa libremente. No te duelen, pero no compartes algunas ideas. Ni en las formas ni en el fondo. Pero que a la gente de la murga sí le molestara es normal y lógico.

¿Tienen la impresión de que les estaban esperando en la bajadita?

Claro que sí. Llevamos con eso desde finales de los noventa. Había gente que esperaba a que fallásemos. Cuando ganas muchas veces seguidas, siempre hay quien mira a ver si aflojas y así pueden meterse otros arriba. Pero ocurre en todas las facetas de la vida.

¿Existe el fin de ciclo?

Sí, los fines de ciclos existen. Pero si al que se refería Besay [componente de Zeta Zetas] es que hay un cambio en la forma de ver y valorar a las murgas, pues no. Si se refiere a que van a ser otras murgas las que ganen ahora, pues puede ser. Pero la murga son las letras. Lo demás es copia, lo demás está todo en Youtube, no en la imaginación de nadie. Lo esencial es la letra; la letra es lo original y genuino.

¿Para Primi ha sido difícil recomponer al grupo o todo lo contrario?

Ha sido fácil porque los he visto a todos muy, muy motivados. Eso es porque tenemos una base sólida. Ayer haciendo cuentas nos dábamos cuenta de que tenemos mucha gente con más de 18 años en la murga. Hay también gente nueva y los que van entrando van integrándose y entendiendo la forma de ser de Bambones. Es el espíritu que nos mantiene.

Dice Javi Lemus que este año los favoritos no son ellos (vigentes campeones), sino ustedes y Mamelucos...

No, no, que se aguante él (risas). El favorito siempre es el campeón actual, que son ellos. Y el segundo favorito son Mamelucos y el tercero Triquikonas. Que aguanten el cartel de favoritos y se superen a sí mismos, que ahí está lo difícil: que te comparen contigo mismo. Porque ya no te van a comparar con otros, sino con lo que hiciste el año pasado. A nosotros todavía nos dicen: a ver si haces otra Escuelita. Y aquello fue en 2003.

¿Ha llevado Zeta Zetas el concurso a otra dimensión?

Naturalmente hay murgas que intentarán copiarles porque la que gana va marcando el paso y va creando tendencias. Pero insisto en que lo que queda son las letras. Lo demás está ya todo en Youtube. El público al final lo que quiere es ver murgas, y las murgas se sostienen en las letras. El espectáculo es un añadido, un decorado que recubre lo esencial. Es la portada de un libro, pero lo importante es lo que se escribe dentro.

Entonces, entiendo que la apuesta de Bambones será la de siempre: voces, letras con contenido, ironía, doble sentido ...

Sí, al menos intentarlo. Nosotros somos eso. Luego podemos decorarlo pero la base es esa: la letra y nuestra forma de transmitir lo que se dice en cada verso. Eso es lo que hace que la gente sienta a las murgas. A lo demás, no renunciamos. Ni a la tecnología ni a ninguna otra cosa. Pero nuestra idea es que vayamos a Cortefiel y que la canción no pierda ni un mínimo de lo que tiene. Y lo mismo en Candelaria o Guía de Isora.

Y en el disfraz, un homenaje al recorrido de Bambones a través de los años y un reconocimiento al trabajo de Javi Nóbrega.

El trabajo de Javi se reconoce año tras otro porque es un monstruo. Es una persona muy, muy importante, de las más importantes de la murga. Es un reconocimiento a él y un trabajo suyo también. Los decorados, el libreto, el CD... en todo lo que tiene ver con el arte está presente el talento de Javi. Y para nosotros es imprescindible.

A Primi se le ve motivado como el primer día. O más. ¿Pero le ruboriza que le pidan fotos y autógrafos?

Sí, mucho, mucho. Me gusta que me pida una foto un niño. Porque ves la cara de ilusión y es la misma que tenía yo en las fotos que me sacaba mi padre con Enrique o Tom Carby. Además, hay gente que te pide una foto todos los años y ves cómo el niño crece, se hace mayor y no pierde la pasión por Bambones. Yo no me acostumbro. Pero tampoco es tanto, eh... Sí es un honor para mí y me pongo rojo.

¿Es la marea de Bambones el mayor orgullo de la murga?

Nuestro mayor patrimonio es el público y es la afición. A nuestros incondicionales no queremos fallarles. Nos sentimos felices de que se sientan orgullosos de ser de Bambones. Premio o no premio, lo que queremos es que se sientan felices de vernos en nuestro estilo. Les debemos un respeto absoluto. Si te esperan para oírte, lo mínimo que quieres hacer es no decepcionar. Así que por favor que no se crucen los astros otra vez y no tengamos otro mal día. Queremos ofrecerles todo lo que tenemos.

Hablemos de Los Bambas. ¿Ha sido imposible evitar su desparición?

Estamos en la misma sociedad y convivimos con ellos. Somos los hijos de ellos. Y claro que duele después de 40 y pico años. No estuve nunca en Bambas pero los vi crecer y desfilar en El Cardonal. Pero es lo que hablábamos antes. Las murgas pasan por una crisis y conseguir niños es difícil. Las razones hay que buscarlas. Es una tradición que haya buenas infantiles, y se están perdiendo.

¿Cambiaría algo de las bases o del formato del concurso?

Eso lo dejamos mejor para la comisión de Fiestas (risas). Los que cobran de Fiestas, que den ideas.

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