18 de enero de 2017
18.01.2017
Perfiles murgueros

"Nos reinventamos cada año para no aburrir a la gente ni aburrirnos nosotros"

"Lo que muchos no saben es que empecé de letrista en El Cabito", afirma Víctor Asensio, de los Diablos Locos

17.01.2017 | 22:58
"Nos reinventamos cada año para no aburrir a la gente ni aburrirnos nosotros"

"Lo que muchos no saben es que empecé de letrista en El Cabito. Estaba en Nobleza Canaria dirigiendo al grupo y entonces me propusieron que les escribiese algo". Así fueron los inicios de Víctor Asensio, sin duda una de las figuras más reconocibles y emblemáticas del concurso de murgas. Y por supuesto un hombre esencial para entender la historia de Diablos Locos, uno de los grupos con más afición y mayor recorrido del Carnaval santacrucero. Fue en el 96 cuando aterrizó Asensio en la casa trónica, si bien su primera adulta fue Los Rebelchichas, con el carismático Luis Mariano -conocido por su larga etapa al frente de Guachipanduzy- a la batuta y a los mandos.

Víctor reivindica la evolución de las murgas, pues "cada etapa tiene su estilo y sus formas". "Ahora todo es distinto, pero no es que los concursos de antes fuesen mejores o peores; simplemente eran diferentes. En mi caso, obviamente no es lo mismo escribir con 19 años que con 49. Antes era más locura, más desenfreno letrístico.. y ahora te piensas un poco más las cosas. Dentro del humor que nos caracteriza, las maneras que empleamos son otras, pero es lógico también", explica.

Para Asensio es un orgullo que se hable de los Diablos como un grupo especial. "Tenemos un dicho que nos resume a la perfección. No somos ni mejores, ni peores. Simplemente somos trónicos", enuncia. "A lo mejor saco la misma música que hace cinco Carnavales y la monto de forma diferente. El caso es que, dentro de nuestro estilo, nos reinventamos cada año. Ese es el secreto", añade la mano derecha de Masi y director musical de la murga. "Cada febrero, damos un paso adelante. No queremos perder nuestra idiosincrasia, pero tampoco aburrir a la gente ni aburrirnos nosotros".

Aunque pasará a la historia del concurso por sus ingeniosas letras y una inacabable factoría de ideas que ha dado lugar a letras inolvidables (como La Fasnia), Víctor presume "sobre todo de la gente de la murga, de sus componentes y de forma especial de Masi, que es la cabeza visible". "Estoy feliz de compartir murga con todos, del primero en llegar a los últimos en hacerlo. De hecho, los que entraron este año todos aportan a su manera: con los disfraces, buscando publicidad? Son unos pibes súper sanos", apunta.

Para Asensio, ser murguero y además con tantas responsabilidades comporta "bastante sacrificio", pero "es algo que se lleva en la sangre". "Hace un mes que acabamos el repertorio y ya estamos pensando en ideas para el concurso siguiente", afirma. Masi y él pactaron que a los 50 -esto es, el próximo año- darían "un paso al costado" y pondrían al joven Tomy Carvajal al frente del grupo. "No sé si lo cumpliremos", sugiere. Eso sí, agradece que "el relevo está garantizado". "Tenemos un futuro director con unas tablas increíbles. Nació aquí, se crio aquí y siente la murga como el que más. A sus 22 años, ya apunta unas maneras excelentes", dice. Al maestro, que así le llaman, las ideas le sobran y la ilusión también. Así que va guardando sitio por si viniesen más premios. "Tenemos Primeros, Segundos, Terceros... pero la recompensa más grande es el aplauso del público", sentencia este murguero de pura cepa.

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