22 de mayo de 2013
22.05.2013

Los ayuntamientos perdidos de Canarias

Nueve consistorios isleños desaparecieron en los 200 años de historia de estas administraciones impuestas después de la Constitución de Cádiz

22.05.2013 | 00:09
Una mujer abre un grifo público en Taganana, Santa Cruz de Tenerife.

Hace 200 años, España se encontraba en la bancarrota del Estado, con un rey ausente, su casta dirigente en gran parte corrupta y desacreditada, juguete de las potencias europeas. Ante este caos, la nación española de uno y otro hemisferio se convocó en Cádiz y sacó lo mejor de sí dando la Constitución de 1812. Todavía era la España donde no se ponía el sol pues ocupaba 30 veces su actual extensión en todo el globo.

Una de las decisiones que tomó la nación en esa iluminada fecha de hace dos siglos fue la instauración de los ayuntamientos en todo el territorio de manera obligatoria. Hace 200 años tenía perfectamente sentido; no era un derecho tener un ayuntamiento, era obligatoria su instauración. Se trataba de que toda la legalidad constitucional llegara hasta el último rincón de España, siguiendo la administración territorial de la Iglesia Católica, que dividía el territorio en parroquias. Es el momento de recordarlo y de rememorar los nueve consistorios que desaparecieron desde entonces ahora que el Estado se propone reformar la organización de las entidades locales.

El artículo 310 decía: "Se pondrá ayuntamiento en los pueblos que no le tengan y en que convenga le haya, no pudiendo dejar de haberle en los que por si o con su comarca lleguen a las mil almas y también se les señalará término correspondiente". Además establecía la elección por tiempo limitado de alcaldes, regidores y síndicos procuradores, a la imposibilidad de que fueran elegidos los regidores perpetuos. Qué bendición sería ahora para España la aplicación de estas disposiciones pues nadie de la casta política actual podría presentarse a las próximas elecciones.

Desde el más allá nos miraran los diputados que de todos los rincones del Imperio español comparecieron en Cádiz, como los cuatro canarios que nos representaron en esas Cortes, Ruiz de Padrón, Key Muñoz, Llerena Franchy y Pedro Gordillo, asombrados de encontrarnos 200 años después con la misma lacra que ellos erradicaron, la del caciquismo.

Así pues los ciudadanos españoles hemos perdido nuestros ayuntamientos que después de 200 años nuevamente se encuentra en manos de estos nuevos regidores perpetuos, la casta política española que con sus excepciones ha corrompido la democracia.
Salvo en La Palma y El Hierro, donde nacieron los ayuntamientos de Tazacorte (año 1925), Frontera (1912) y El Pinar (2007), en el resto se produjo la desaparición de nueve ayuntamientos. Se unificaron los dos Realejos en un solo municipio, en 1954, y recientemente el de San Juan de la Rambla perdió su ayuntamiento trasladado a la parte alta de San José por rencillas pueblerinas.

Durante el siglo XIX, las tres grandes ciudades canarias pugnaban entre sí por el liderazgo regional. Las Palmas tenía el poder judicial, la Audiencia y el Obispado de Canarias; La Laguna, el segregado Obispado de Tenerife desde 1819, pero había perdido la primacía insular a favor de la joven Santa Cruz, que albergaba el poder militar con la Capitanía General y la capital de la provincia única de Canarias desde 1833.

Las desapariciones de ayuntamientos en Tenerife, cinco en total, tienen la circunstancia común de estar en la misma situación geográfica, justo al lado de las dos rivales insulares, La Laguna y Santa Cruz. Las dificultades alegadas para la desaparición de los ayuntamientos no eran ni más ni menos que las mismas de la inmensa mayoría del resto de la Isla, que sin embargo no se encontraban con vecinos tan poderosos que se jugaban la primacía en la provincia, entonces única de Canarias.

Extraña ver la presencia de Tegueste como una isla dentro de La Laguna, pues debe saberse que eso de extraño no tiene nada pues hasta tres veces resistió los intentos de anexión lagunera, en 1852 y 1853, apoyados por la Diputación Provincial. No terminó aquí todo aquello ya metidos en el año 1971. El Rosario sufrió la amputación de una cuarta parte de su territorio, engullido por su vecino, lo que hoy es el Distrito Suroeste de Santa Cruz de Tenerife, que alberga unos 47.000 habitantes y gran número de las mayores empresas de la Isla.

Todos los argumentos esgrimidos para justificar las anexiones fueron siempre los mismos: analfabetismo o poca instrucción de sus habitantes, precariedad presupuestaria... Hubieran justificado la desaparición de prácticamente todos los ayuntamientos pues las carencias de los que desaparecieron eran las mismas de los que sobrevivieron. Municipios con similares o inferiores números de habitantes no tuvieron ningún problema en llegar a nuestros días, pues tuvieron la suerte de no tener un vecino que los ambicionara.

Tejina, en el momento de su desaparición, contaba con unos 650 habitantes, con iglesia parroquial de San Bartolomé y tres ermitas dedicadas a San Esteban, San Sebastián y San Juan en Bajamar. Fue agregado a La Laguna en 1849 y es el único caso en que ha formalizado hasta cuatro intentos de recuperar su ayuntamiento, el primero en 1926 y el último de 1998. Hoy cuenta con unos 7.000 habitantes.

También la Punta del Hidalgo fue engullido por La Laguna. Contaba en 1850 con la parroquia de San Mateo y con 850 habitantes, y fue agregado a Tejina en 1847 y su parte montañosa, El Batán y Las Carboneras, a La Laguna. Posteriormente, con la desaparición del de Tejina, pasó a La Laguna. Hoy cuenta con unos 2.600 habitantes.

En 1846, Valle de Guerra se incorpora a La Laguna cuando contaba con 1.258 habitantes, cifra que entendemos incluía territorios que llegaban a la cordillera dorsal tinerfeña. No contaba con parroquia aún y actualmente cuenta con unos 6.100 habitantes.

Mientras, el Valle de San Andrés contaba con 618 habitantes en la época de su anexión a Santa Cruz. Su término comenzaba en el barranco de El Bufadero (María Jiménez) hacia la punta de Anaga colindando con Taganana. Cuenta actualmente con unos 3.000 habitantes. Mantuvo su Juzgado de Paz y Registro Civil hasta 1959.

Taganana contaba con 1.089 habitantes. Incluía en su época a Punta Anaga, Almáciga, Valle de Lucía, Afur, Taborno y Roque Negro. Dos escuelas, iglesia parroquial de Nª Sª de Las Nieves y cinco ermitas, Santa Teresa de Ochones, Santiago en Benijo, San Gonzalo en Las Palmas y Santa Catalina en el Puerto. Al igual que sus vecinos de San Andrés mantuvo su Juzgado de Paz y Registro Civil hasta 1956. Hoy San Andrés y Taganana se han convertido en barrios de Santa Cruz.

El hoy pequeño enclave del sur lanzaroteño de Femés encierra una historia que le supera en tamaño, pues tuvo el honor de ser la sede del primer obispado efectivo de las Islas, llamado del Rubicón, con su ermita catedral de San Marcial del Rubicón, luego trasladado a Las Palmas y transformado en el actual Canariense. Femés cargó con la púrpura pero nunca prosperó más allá de sus nobles inicios. En 1951, con 609 habitantes, se incorporó al municipio vecino de Yaiza.

En Fuerteventura, en 1812, se constituyeron los actuales ayuntamientos y los hoy desaparecidos de Casillas del Angel y el de la Vega de Tetir, repartiéndose lo que es el actual término de Puerto de Rosario, que no existía como municipio.

Con el paso del siglo XIX, el comercio se hace más seguro, prosperando los puertos de todas las islas, entre ellos el de Fuerteventura, llamado Puerto Cabras, que entonces era un pago de Tetir. Tal es su desarrollo que en el año 1834 se segrega del termino municipal de Tetir , pasando a ser capital de la isla majorera. Nuevamente se repite la historia: se traga los ayuntamientos, primero el que fue su matriz, Tetir, en 1925, y posteriormente el de Casillas del Angel , en 1926, convirtiéndose en el que es actual municipio de Puerto del Rosario, previo cambio de nombre en 1956.

En el momento de la absorción, Casillas tenía 1.191 habitantes; Tetir, 1.211; y Puerto Cabras, 1.016, pues el de menor población absorbió a los dos mayores y más viejos convirtiéndose en el municipio más poblado de la Isla y reforzando su capitalidad arrebatada a Betancuria en 1860.

En La Gomera, el pequeño enclave de Jerduñe desapareció en la década de los 1840 agregándose a San Sebastián y contaba en esa época con 395 habitantes. Abarcaba la parte suroccidental del actual municipio de San Sebastián, desde la cumbre hasta el mar.

Distinto es el caso de Chipude, enclave de la zona cumbrera gomera de gran importancia en el momento de su desaparición, absorbida por Vallehermoso y que hoy supone la parte sur del extraño mapa municipal, contando con unos 650 habitantes. Todos los municipios gomeros tienen forma de abanicos estrechos en la cumbre y anchos en la mar dentro de la redonda geografía insular, excepto el citado de Vallehermoso, que cuenta con dos abanicos, uno hacia la vertiente norte y otro hacia la sur En el momento de su desaparición contaba con 2.112 habitantes, lo que supuso para Vallehermoso pasar de sus 2.800 habitantes a ser el primer municipio de la isla, doblando a San Sebastián y manteniendo esa primacía hasta 1960.

En 1936, San Lorenzo no era un pueblo más de Gran Canaria; era el cuarto en población, tras Las Palmas, Arucas y Telde con la apreciable cantidad de 14.793 habitantes, pero con dos circunstancias que resultaron dramáticas para su existencia: ser vecino de la capital y estar presidido por dirigentes del Frente Popular, motivo de un martirio para el pueblo como el que su santo patrón sufrió siglos atrás.

Juan Santana Vega era el alcalde de San Lorenzo, quien como tantos españoles pagó con su vida el veneno que se desató en nuestra patria en esas fatídicas fechas. Trasladado a la Isleta, fue ejecutado al igual que otros dirigentes vecinales, una de tantas tragedias que asolaron España, pero la saña no tuvo reparos en continuar la venganza y aprovechándose de estar descabezado, es despojado de su ayuntamiento, que se agrega al de Las Palmas en 1939 por orden firmada por el todopoderoso ministro de la Gobernación, Serrano Suñer. Ninguno de los ayuntamientos desaparecidos en Canarias sufrió tamaño ensañamiento que camino ya de los setenta años aún no ha sido reparado de tan flagrante injusticia.

Hoy el municipio San Lorenzo sería el actual distrito San Lorenzo-Tamaraceite-Tenoya que supone unos 40.000 habitantes, sin contar con barrios como Guanarteme, Schaman y Escaleritas, hoy integrados en la ciudad de Las Palmas y que fueron agregados en deslindes anteriores a la fecha de su definitiva desaparición.

Leemos continuamente y asistimos con asombro a la abrumadora realidad de tener un estado pantagruélico, elefantiano digno de la fenecida Unión Soviética. Han decidido aplicarle al enfermo una aspirina: eliminar los ayuntamientos más pequeños de España. Ya es hora de que los ciudadanos que hemos perdido nuestros ayuntamientos a manos de la partitocracia,los recuperemos y los pueblos que además lo perdieron por intereses caciquiles también recuperen su ayuntamientos usurpados.

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