31 de marzo de 2010
31.03.2010
Joan Antoni Melé, subdirector general de Triodos Bank en España

"Tras año y medio de crisis, sigue habiendo especulación"

La principal representante en Europa de la Banca Ética abrirá oficina este año en Canarias

30.03.2010 | 09:06

Es la primera vez que usted da una conferencia en Tenerife -esta tarde, en la facultad de Económicas- ¿Planea Triodos Bank instalarse en las Islas?

Sí, vamos a abrir una oficina en Canarias este año, aunque aún estamos estudiando en qué ciudad. En Tenerife tenemos ya muchas inversiones y cientos de clientes que se han sumado por internet y pese a no tener oficina, además de que más de 600 personas nos han solicitado información y dándonos todos sus datos, lo que demuestra que están muy interesados. A la larga, tendremos en las dos capitales canarias y, aunque aún es pronto, hemos detectado que hay mucho interés.

La principal caja de la provincia ha acordado formar parte de Banca Cívica. ¿Qué opina de esa denominación? ¿Se asemeja al concepto de Banca Ética o con valores que propugna la entidad que usted representa?

Para que una banca se considere ética tiene que ser totalmente transparente y publicar todo en lo que ha invertido, además de que no puede dar préstamos a empresas que no tienen unos criterios ecológicos, medioambientales o sociales. Sólo financiamos proyectos culturales, ecológicos, y las cajas invierten en aquello que creen oportuno o que supone más negocio y, una vez han ganado dinero, deben destinar el 20 por ciento que marca la Ley a obra social. Un ejemplo hipotético que nos diferencia es que podría estar fabricando armas y dedicar ese 20 por ciento a Cruz Roja para que atienda a los heridos, pero nosotros no invertimos en empresas relacionadas con la venta de armas.

Banca Cívica es una reacción pues, en España, se está despertando interés por la Ética, pero no tiene los criterios de transparencia ni rigor por los que sólo se financian empresas que aporten algo al Medio Ambiente o a una Sociedad más justa. Es una estrategia comercial que me parece bien, pero no se puede confundir a la gente.

La obra social da dinero para proyectos, pero hay que entender que la fuerza de transformación del mundo viene de cómo invertimos ese dinero. Nosotros no hacemos caridad, porque hay millones de organizaciones en el mundo haciendo obras humanitarias y el mundo cada vez está peor. Lo que tenemos que cambiar es el modelo económico, que no genere pobreza. Hay que decir al ciudadano que es el responsable de lo que se hace en el planeta con su dinero, por tanto, que despierte y tome conciencia porque, entre todos, podemos cambiar el mundo.

Triodos no se ha visto afectado por la crisis ¿cuál es la razón?

Porque no hacemos especulación, sino economía real. Puede haber una empresa que tenga dificultades y entonces tratamos de ayudarla. El cliente, cuando empieza a tener problemas, nos lo comunica y se buscan soluciones, y esto se puede hacer porque tenemos grupos de expertos en agricultura ecológica, educación o energías renovables. Un banco no sólo tiene que dejar dinero, sino ver qué proyectos son buenos para invertir, y tiene que ayudar a que el dinero de la gente que no sabe qué hacer con él produzca riqueza en el mundo, porque la especulación sólo produce burbujas que, como hemos visto, estallan.

Uno de los sectores "desencadenantes" de la crisis económica ha sido la banca. Se ha hablado mucho de causas, pero ¿cuáles serán las próximas consecuencias?

El problema es que no hemos cambiado. Después de un año y medio de crisis, sigue habiendo especulación, se sigue invirtiendo en bolsa, en mercados que se llaman estructurados, de futuros, de derivados; como si jugaran a la ruleta. Es puro juego. Me preocupa que no hemos reaccionado, que queremos volver a crecer como antes y no se puede, porque el planeta no lo permite. No es sólo un problema de crisis económica, sino humana, moral, de valores. Hemos creado una sociedad que no tiene sentido, donde los jóvenes no tienen esperanza de futuro. Pero, si replanteamos la crisis diciendo que Europa va a estar bien, que vamos a volver a crecer y a estar como antes, mientras 3.000 millones de personas siguen en la pobreza absoluta, pues la próxima va a ser peor. Me preocupa que no se haya despertado una conciencia global, sí en mucha gente.

Ésta no es una crisis económica, sino global, pues esta sociedad ha llegado a un punto en el que no puede haber más sin sentido. Hay que recuperar la cordura y, quizá, los ciudadanos tenemos que empezar a tomar las riendas, no podemos dejarlo todo en manos de los políticos, porque ni pueden ni saben, probablemente.

¿Cree que el modelo de Triodos será el de la banca del futuro?

Me gustaría pensar que sí, que la gente madure tanto que los bancos tengan que cambiar o no tendrán futuro, pero cambiar de verdad, no como una estrategia de publicidad. Y luego hay que luchar contra la pereza, porque hay mucha resistencia al cambio. Hay que implicarse, con conciencia y responsabilidad.

¿Habría que empezar por cambiar el modelo de consumo?

Sí y tiene que ser ecológico. En la comida, la ropa o los muebles. Cuando uno compra un mueble de madera, tiene que saber que, sólo en Brasil, 70.000 hectáreas de bosque se talan cada día y muy pocas se repueblan. No estamos hablando de renunciar a la comodidad, sólo de poner la inteligencia al servicio de la humanidad, no al de la economía de unos cuantos, y es que el problema es ése, que la sabiduría se ha puesto, hasta ahora, al servicio del dinero y del dinero de unos pocos.

Además, hay que apostar por un consumo responsable, es decir, no tenemos que consumir más de lo que necesitamos, por lo que hay que eliminar una parte del material y convertirlo en cultural. Hemos llegado a un momento absurdo, en el que se nos imponen nuevas necesidades constantemente, pero esto no nos hace libres, sino que nos animaliza. En cambio, el Arte, la cultura, nos hacen más libres, más humanos. Por tanto, creemos una economía que no destruya el planeta, que sea menos competitiva y más basada en la asociación, en la cooperación y en el comercio justo.

¿Hay esperanza de una verdadera implicación social?

Cuando me preguntan por la crisis, siempre digo que me aclaren cuál, si la de aquí de hace dos años o la de África, que lleva 200 y se muere de hambre. No podemos mirarnos el ombligo, porque hay mucho sufrimiento en el mundo y no cabe sólo una solución local para luchar contra la esclavitud o la explotación infantil y sexual, que siguen creciendo. Los tres negocios más fuertes son el tráfico de drogas, de armas y la prostitución y todo esto está vinculado a la banca. Hay que darse cuenta de que hay una situación global insostenible y de que el bienestar de Europa se ha logrado con la explotación de otros lugares del mundo.

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