22 de febrero de 2010
22.02.2010
HISTORIA

JUBA II Y SU INFORME SOBRE LAS ISLAS CANARIAS

22.02.2010 | 15:46
JUBA II Y SU INFORME SOBRE LAS ISLAS CANARIAS

Con el título Juba II y las Islas Canarias Alicia García García acaba de publicar una monografía en Ediciones Idea, en la colección Estudio General, dirigida por Manuel de Paz Sánchez. Culmina así una labor de cerca de quince años que la autora viene dedicándole a la figura de Juba II, rey de Mauritania. Un hito muy importante en esta investigación fue la lectura en 1997 de su Memoria de Licenciatura en la Universidad de La Laguna, Juba II, rey de Mauritania y su relación con las Islas Canarias, dirigida por quien esto escribe. Posteriormente, en abril de 2007, en la misma Universidad, leyó su Tesis doctoral con el título Juba II, rey de Mauritania. Traducción y comentario de sus fragmentos, dirigida también por nosotros, con la colaboración de los catedráticos laguneros Antonio Tejera Gaspar (de Arqueología) y Fremiot Hernández González (de Latín), obteniendo la calificación de Sobresaliente cum laude, por unanimidad, en un tribunal presidido por el prestigioso catedrático de Historia Antigua, de la Universidad Complutense de Madrid, Domingo Plácido. El libro que nos disponemos a comentar surge precisamente de estas dos monografías universitarias, con la pretensión de hacer llegar a un público más extenso los resultados de unas investigaciones que consideramos capitales para la historia de nuestras islas en la Antigüedad.
El libro consta de 391 páginas, de fácil lectura, pues está muy bien escrito, y en él se aborda todo lo concerniente al tema que figura en el título. Comienza con una Introducción (págs. 7-50), en la que se estudia especialmente su biografía y su formación cultural y literaria. Juba II (52 a. C. - 23 d. C.) estuvo casado con Cleopatra Selene, hija de la famosa Cleopatra alejandrina y Marco Antonio, y tuvo un hijo llamado Ptolomeo. Se educó en Roma y adquirió una vastísima formación en los tres idiomas que dominaba: púnico, griego y latín. Fruto de la misma fue una amplia producción literaria de la que no nos ha llegado ninguna obra completa, aunque, al menos, conocemos el título de unas doce de ellas y ciento sesenta fragmentos, de desigual extensión, en griego y latín, transmitidos por infinidad de autores, entre ellos Estrabón, Plinio el Viejo, Plutarco, Ateneo, Claudio Eliano y otros muchos. Juba II fue un auténtico polígrafo y prueba de ellos son los elogios con los que fue conocido en la Antigüedad: "el más docto de los reyes", "el más entendido en historia de todos los reyes", "un hombre extremadamente sabio", "siempre dedicado al estudio de las letras", "más recordado por la fama de sus estudios que por su reinado", etc. De los setenta y cinco años de vida, Juba II fue rey de Mauritania cuarenta y ocho (del 25 a. C. al 23 d.C.). Fue un rey amigo y aliado de Roma, colocado por Octavio Augusto al frente de las dos Mauritanias, la Tingitana y la Cesariense, el legado púnico de su familia desde Massimissa (202-148 a.C.) hasta Juba I, su padre. El Reino de Mauritania termina con el reinado de su hijo Ptolomeo (23-40 d.C.), vilmente asesinado por Calígula, según se dice por haberse presentado ante el emperador con un manto de púrpura, una muestra de arrogancia que no pudo soportar el mandatario romano. Estos y otros muchos son los datos que componen el segundo apartado (pp. 51-118) de nuestro libro, que lleva por título Reinado de Juba II.
El grueso del libro que comentamos se dedica (págs. 119-314) a la obra principal de nuestro monarca, titulada Sobre Libia, en la que se contienen las principales referencias a nuestras islas. Libia fue la denominación antigua para lo que hoy llamamos África. A esta obra pertenecen los textos que nos transmite en latín Plinio el Viejo, muerto en el 79 d. C., en su famosa Naturalis Historia, en los libros V y VI. Lo que aquí nos dice Plinio lo leyó en griego de la obra Sobre Libia del monarca mauritano, que, a pesar de los tres idiomas que dominaba, sólo usó el griego para su inmensa producción, el idioma, por otra parte, de su madre Selene. En los libros plinianos citados se describe la cordillera del Atlas y las tribus que lo habitan, entre ellas los canarii (págs. 168-174), que darían nombre a una isla con la denominación de Canaria, de donde procede nuestra propia nomenclatura (libro V). En el libro VI se aborda el famoso pasaje de la expedición que Juba II ordenó hacer a las Islas Afortunadas (nuestras Islas Canarias) con la pretensión de recabar el mayor número de datos sobre las islas inherentes a su Reino. El estudio de este pasaje ocupa las págs. 174-314 y tengo que decir que es el análisis más completo y riguroso que se haya hecho hasta ahora sobre este texto, con una explicación minuciosa sobre la infinidad de cuestiones que en él se plantean: los nombres de las islas, las distancias, las rutas, la climatología, la flora, la fauna, el poblamiento, las debatidas islas Purpurias, el tema mitológico del Jardín de las Hespérides, etc. La explicación de cada asunto se acompaña de notas muy eruditas a pie de página, a veces tan extensas que ocupan media página, en las que se ofrece todo lujo de detalles y una bibliografía muy apropiada y actualizada. Hoy por hoy no hay en lengua castellana un estudio del famoso texto pliniano tan exhaustivo y serio como el de Alicia García García. La cuarta parte de su libro se dedica a otra obra del monarca mauritano que lleva por título Sobre el euforbio (págs. 315-332), planta de enorme importancia en nuestra flora. El libro se termina con un capítulo de Conclusiones (págs. 333-343) y una Bibliografía (págs. 345-385), distribuida en dos sectores (ediciones, traducciones, comentarios, léxicos, diccionarios, por un lado, y estudios generales, por otro). El libro se acompaña de veintiuna ilustraciones que ayudan a tener una idea más exacta de muchos de los aspectos abordados en él: bustos de Juba II y su familia, mapas antiguos del África romana y las islas adyacentes, capitales del antiguo Reino de Mauritania (Iol y Volubilis), así como de fauna y flora de las islas (perros, lagartos, lobos marinos, palmeras, euforbos, etc.).
Nosotros mismos hemos prestado mucha atención a Juba II en mis escritos sobre Canarias en la Antigüedad (lo último puede consultarse en la revista La Página, nº 76, 2008, pp. 250.252). En abril de 1997 participé en la Sexta Semana Canaria del Mundo antiguo, organizada por la Universidad de La Laguna, con una Ponencia que titulé precisamente "Juba II, rey de Mauritania, y su relación con las Islas Canarias". En 2003, con motivo de la aparición en Londres del libro del americano Duane W. Roller, The world of Juba II and Kleopatra Selene, publiqué en la prensa local un par de artículos, en los que insistía en su cualidad histórica de primer rey de las Islas Canarias. El primero lo publiqué en el diario La Provincia (18/1272003) con el título "Juba II, rey de Canarias", y el segundo en La Opinión (27/12/2003) con el título "Juba II, primer rey histórico de Canarias". En todos mis escritos he intentado reivindicar la figura de Juba II como un grandioso escritor de la literatura griega antigua, que merecería un puesto más relevante que el que actualmente tiene en los manuales al uso de esa literatura. Eso en primer lugar. Una segunda faceta de su personalidad que me subyuga es la de historiador de la primera historia de las Islas Canarias. Como he repetido hasta la saciedad, a Juba II le debemos nuestra denominación de Canarias y su acta de nacimiento está en esa isla Canaria que se encuentra en el informe, escrito en griego, que ordenó elaborar el rey mauritano sobre las famosas Islas Afortunadas y que Plinio nos transmitió en latín. Tan solo por este detalle merecería una consideración más relevante en la historia de nuestras islas. Todo esto, y otros muchos asuntos concernientes a nuestro Archipiélago, es lo que ha querido resaltar la obra de Alicia García García. Con esta publicación me doy por satisfecho de haberle dedicado tantos años a la dirección de una investigación, que, por fin, se ha plasmado en un libro que interesará tanto a la comunidad científica como al público curioso por el conocimiento de su primera historia. Como dice la propia autora, uno queda maravillado ante la magnífica obra de un mauritano que a lo largo de su vida compaginó su faceta política y gubernativa con una insaciable curiosidad intelectual, un hombre adelantado a su tiempo, precursor del intelectual humanista que revolucionó muchos siglos después el pensamiento europeo.


(*) Marcos Martínez es catedrático de Filología Griega de la Universidad Complutense de Madrid y autor de Canarias en la mitología y Las Islas Canarias en la Antigüedad clásica. Mito. Historia. Imaginario.

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