25 de enero de 2010
25.01.2010
El vuelo de ícaro LXXXIII

EL JUEGO DE LA DUALIDAD

18.01.2010 | 15:53
EL JUEGO DE LA DUALIDAD

Déborah Vukusic
Perversiones y ternuras
(edición bilingüe) Baile
del Sol, 2009.

Todo en el poemario que leemos hoy es un juego de dualidades empezando por su autora, mitad gallega (nace en Ourense en 1979), mitad croata como atestigua su apellido sin ninguna duda. El poemario está publicado en gallego y en castellano, su título es dual y cada uno de los términos de esta dualidad su autora, que también es dual en cuanto a su dedicación artística puesto que es actriz y poeta, los trata como tiernas perversiones y ternuras perversas. De todos modos no nos tenemos que dejar llevar por esa visión aparente puesto que tras la dualidad se esconde un mundo múltiple y complejo que hay que ir desvelando poco a poco.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta en la lectura de este libro es que nos encontramos ante textos aparentemente claros para los que la autora utiliza un lenguaje desinhibido, directo, grosero algunas veces, coloquial, también expresiones en inglés, la lengua franca contemporánea. Pero eso es sólo apariencia: hay mucho más.
El libro se abre con una poética que la autora titula "Poética o vómito onanista" en la que deja claro que su escritura es ella misma. Dice "violento lenguajes y situaciones/me violento a mí misma" o "pero yo no hago literatura/yo sólo vomito palabras". Así, ya desde el principio, sabemos que en esta poesía que nos convoca encontraremos una enorme dosis de corporeidad, de necesidad física de buscar y de buscarse y en la que el sexo real o ficticio tendrá un papel central.
Los treinta y ocho textos, divididos en dos partes de diecinueve, cada una buscan la provocación a través de situaciones en las que la crueldad, el desenfado, el escándalo que reflejan no son más que apariencias. No hay que quedarse en ningún caso con la primera impresión, no hay que hacer una lectura plana, sino que hay que leer entre líneas, de abajo a arriba y de arriba a abajo levantando los poemas por la punta como si de una alfombra se tratara y leer el polvo que se oculta debajo. Y en ese polvo encontramos entre otras cosas la crueldad de la familia, la desigualdad entre los sexos, el dolor de la inmigración, la dificultad del amor y de la ternura, la vida con sus juegos de espejos; por eso uno de los poemas acaba diciendo "sólo quiero sentirme viva".

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