07 de noviembre de 2009
07.11.2009
ARTE

Derechos de autoría: sobre la obra de arte pública en Canarias

02.11.2009 | 15:35
Derechos de autoría: sobre la obra de arte pública en Canarias

La reciente operación de desmontaje de la escultura El sueño de los continentes de Martín Chirino ha puesto de actualidad el tema del respeto a la obra de arte público en Canarias. Son numerosos los casos en los que un proyecto de remodelación urbana o un mal entendido concepto de "decoro urbano" conduce a los responsables técnicos de las instituciones --e incluso a políticos-- a pensar que las obras artísticas pueden retirarse de su ubicación inicial para dar paso a un nuevo proyecto, o, simplemente, decidir que la vida pública de la obra de arte ha finalizado. De este modo se actúa contra hitos de la creatividad como si de mobiliario urbano se tratara, procediendo a la sustitución e incluso a la destrucción de piezas sin consultar al autor.

Santa Cruz de Tenerife, ciudad que no se ha caracterizado por una política de protección hacia la arquitectura moderna, sorprendió a toda Europa a comienzos de los años setenta con la celebración de la I Exposición de Escultura en la Calle, iniciativa del Colegio Oficial de Arquitectos de Canarias que contó con el respaldo del Cabildo Insular de Tenerife y CajaCanarias. La ciudad se ha enriquecido con otras piezas artísticas contemporáneas que han pasado a ser patrimonio de la ciudad, cuya custodia y conservación es responsabilidad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. Sin embargo, las acciones de mantenimiento preventivo no se suelen asumir periódicamente, de modo que cuando el deterioro es irremediable y las voces de artistas e intelectuales elevan su queja, se acaba por adoptar medidas extremas para restaurar las piezas deterioradas. Esto si antes no se ha decidido que la pieza es irrecuperable y se opta por aniquilarla.
Quince años después de celebrarse aquel acontecimiento, el 17 de febrero de 1989 la escultora María Belén Morales publicaba en El Día un artículo de denuncia contra el estado de abandono por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife de las piezas procedentes de aquella convocatoria. También esgrimía la Ley de Propiedad Intelectual, Ley 22/1987 de 11 de diciembre, que no hacía mucho acababa de ser aprobada, y que, en su Capítulo III, Sección 1 dedicado al Derecho Moral, en su artículo 14, reconocía al autor entre otros derechos irrenunciables e inalienables:

"Exigir el respeto a la integridad de la obra e impedir cualquier deformación, modificación, alteración, o atentado contra ella que suponga perjuicio a sus legítimos intereses o menoscabo a su reputación".

Si miramos hacia atrás desde nuestra posición actual, encontramos un panorama de desaciertos, falta de responsabilidad institucional y atentados cometidos por las administraciones públicas, por sus técnicos, políticos y empresas a las que se les delega funciones esenciales de la gestión pública en contra de los creadores y en contra de la Ley de Propiedad Intelectual que protege sus derechos.
En 1991 el trampolín de la piscina Acidalio Lorenzo de Santa Cruz de Tenerife, construido en 1961 por Rubens Henríquez, por encargo del Ayuntamiento de la ciudad, acabó en el Basurero Municipal, a pesar de la petición que cursó el COAC al consistorio para que se colocara en un espacio ajardinado lateral, dado que la nueva reglamentación deportiva lo ponía fuera de uso. Motivaba esta petición el respeto a la calidad de esta obra, una alianza fértil entre arquitectura y escultura.

Ante la pasividad del Ayuntamiento, María Belén Morales publicaba en La Gaceta de Canarias de 22 de junio de 1991 el artículo "El trampolín de la piscina Acidalio Lorenzo acabó en el Lazareto". En él recriminaba a los responsables de la Piscina Municipal por no haber atendido la petición que había hecho el COAC y tras citar la Ley 22/1987 de Protección de la Propiedad Intelectual, se preguntaba si se había pedido permiso al autor para depositar su obra en un basurero.

En 1994 se celebraba la II Exposición de Escultura en la Calle y, por ese motivo, se restauraban las piezas que habían quedado en la ciudad, procedentes de la exposición de 1973, gracias a un convenio entre la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de La Laguna y el Ayuntamiento capitalino, y se ampliaba el patrimonio de la ciudad con la incorporación de nuevas piezas.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, con el fin de engrosar la muestra de Esculturas en la Calle, adquirió la escultura Óxidos (1993) de María Belén Morales tras la celebración de la muestra del mismo título en la Sala de Arte La Recova de Santa Cruz en 1995. Las gestiones para decidir su ubicación y para realizar la base de hormigón para su anclaje se retrasaron y la pieza se guardó en algún depósito municipal. Solicitado cuatro años después el permiso para fotografiar las obras de la escultora propiedad del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife y el préstamo de algunas de ellas para la exposición Núcleos que organizaba la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias, nadie supo decir dónde se encontraba "Óxido". A pesar de su enorme peso, pues había sido realizada con láminas de metal, el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife acabó reconociendo que la pieza había desaparecido. Se produjo entonces el trágico descubrimiento de que otra pieza, Canción de la libertad, patrimonio del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, en virtud de haber sido merecedora en el año 1964 del Primer Premio de Escultura en la V Exposición Regional de Pintura y Escultura, convocada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, también había desaparecido.

Esta perversión por la que piezas integradas en los inventarios del Museo Municipal de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, acaban en la basura sin mediar la más mínima explicación, o petición de consentimiento al autor, tiene entre sus víctimas a José Abad. Al preguntar en el año 1999 por las esculturas que formaban parte de la colección del Museo para solicitar una reproducción fotográfica de las mismas, descubrió que Exiliados (1962), pieza con la que había obtenido el Primer Premio de Escultura en la III Exposición Regional de Bellas Artes, celebrada en 1962, estaba tan deteriorada que no podía fotografiarse; que la escultura Mujer, homenaje a Germaine Richier (1965), realizada en cemento directo, ganadora del Primer Premio de la VI Exposición Regional de Bellas Artes de Santa Cruz de Tenerife, se encontraba fracturada, en pésimo estado de conservación, y que había desaparecido la Venus Krupp (1966). Al tratarse de un Premio Extraordinario de Escultura sufragado por el Cabildo de Tenerife en 1966, dentro de la VII Exposición Regional de Pintura y Escultura convocada por el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife, se indagó sobre su ubicación en dependencias del Cabildo de Tenerife, sin éxito.
La única explicación dada por los responsables técnicos y políticos de las instituciones, ha sido que las piezas no se encuentran en las instalaciones del museo y que previsiblemente pudieron ser consideradas parte de los escombros en alguna obra de reforma, explicación y sinrazón de su desaparición.

Sorprenden estos hechos porque más o menos por las mismas fechas, un depósito de hidrocarburos de la Refinería de Santa Cruz de Tenerife fue indultado para convertirse en el actual espacio cultural El Tanque, que gestiona la Viceconsejería de Cultura del Gobierno de Canarias y, en septiembre de 2008 se llegaba al Acuerdo de Clavijo por el que la Concejalía de Cultura del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife se proponía emprender la declaración de BIC al conjunto de obras que forman parte de la I Exposición de Esculturas en la calle, hallándose próxima la celebración del 35 aniversario de aquel evento. Sin embargo, transcurrido un año de esa declaración de intenciones, el pésimo mantenimiento de la colección de esculturas de este museo al aire libre ha sido denunciado por José Abad en su reciente discurso de ingreso en la Real Academia Canaria de Bellas Artes San Miguel Arcángel.

En junio de 2008 se destruía la escultura de José Antonio Zárate El contemplador, homenaje a Alexander von Humboldt, estratégicamente situada en la terraza del mirador de Humboldt. El Ayuntamiento de La Orotava convocó el concurso para la adjudicación de la explotación de dicho equipamiento, que ganó la empresa TEIDESOFT, que decide acometer obras de remodelación y acondicionamiento, que conllevan el desmantelamiento de la pieza escultórica, que formó parte del proyecto del mirador desde el momento de su construcción en 2002-2003, procediendo a seccionar el viejo tronco de cedro canario con el que había sido construido el monumento.

Un año después, en septiembre de 2009, se ha cometido un nuevo atentado cultural contra los derechos de los artistas a través del daño a sus creaciones: la escultura El sueño de los continentes de Martín Chirino, situada en la Plaza de Europa de Santa Cruz de Tenerife, ha sido desmochada a instancias del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife. El escultor grancanario ha manifestado que se trata de una auténtica "barbaridad". El artista no ha sido informado de las intenciones del Ayuntamiento, aunque sería deseable que se procediera a su reconstrucción contando con la autorización y la dirección técnica que señale el escultor. No deja de ser una paradoja que el autor de la plaza de Europa, que trabajó con el escultor en la adecuación de la pieza al espacio urbano, y ahora lucha para que la escultura no sea retirada y mantenga su ubicación inicial, sea Rubens Henríquez, el autor del trampolín de la Piscina Municipal de Santa Cruz de Tenerife, que fue tirado al Basurero Municipal.

En Las Palmas de Gran Canaria el Ayuntamiento ha realizado recientemente obras de mantenimiento de la pieza de Martín Chirino Lady Harimaguada y otras esculturas situadas en espacios públicos de la ciudad. En el recinto ferial de Las Palmas de Gran Canaria se ha recuperado también la escultura de Martín Chirino, propiedad del Centro Atlántico de Arte Moderno, deteriorada por el paso de los años a la intemperie. La recuperación se ha efectuado con el consentimiento y asesoramiento del escultor y la dirección técnica de los talleres Funcho, elegidos por el artista. Esta acción se ha desarrollado por el CAAM, con la participación de la institución ferial INFECAR y la II Bienal de Paisaje de Canarias.

En la misma explanada del recinto ferial grancanario se encuentra ahora Emersión Atlántica, escultura de Marcos Lora Read que formó parte del proyecto Espacios Mestizos (2003) y que, incomprensiblemente fue arrojada en un solar del municipio de Agaete (Gran Canaria) tras la finalización del evento. En la primavera de 2007 surgió la polémica por el abandono que el Cabildo de Gran Canaria había hecho de la mencionada escultura. Luz Caballero Rodríguez, entonces consejera en la oposición, adquirió con la Asociación Islas Canarias de Artistas Visuales (AICAV) el compromiso de rescatar y restaurar la pieza para ubicarla en un emplazamiento adecuado. Nombrada consejera de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural, tras contactar con AICAV, con la galerista Saro León, representante del artista dominicano en Canarias, y con el propio escultor, ordenó que se procediera a su restauración.

Los costes de la actuación han sido asumidos por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural con la colaboración de INFECAR, siendo el escultor Orlando Ruano, que ya había participado en 2003 en la construcción de la pieza en los talleres Dohier de Las Palmas de Gran Canaria, el responsable de dirigir técnicamente las actuaciones.

Transcurridos más de 20 años de la aprobación de Ley de Propiedad Intelectual en España, y más de 10 años de la promulgación del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia, no se puede esgrimir el desconocimiento de la Ley para justificar actuaciones como las señaladas, que contribuyen a dar una imagen de insensibilidad de los ciudadanos hacia el arte y la cultura contemporánea, así como de incompetencia de los cuadros técnicos de las instituciones culturales. La autoridades políticas deben tener muy presente que el destino de las obras de arte en manos privadas o públicas no puede decidirse sin el acuerdo con los artistas o sus representantes. En caso de litigio existe jurisprudencia favorable a los creadores, derivada de la aplicación de la Ley de Propiedad Intelectual.

En Canarias muchas veces se olvida que el respeto al derecho moral de autoría prevalece al de propiedad, derivado del encargo público o adquisición mediante operaciones de compra-venta, o como resultado de haber ganado un concurso. Se ignora que el derecho moral del autor sobre su obra constituye un derecho irrenunciable e inalienable, que trasciende a la eventual cesión de derechos patrimoniales.


Nota: Tristemente, existen muchos casos más de maltrato del arte público por las instituciones políticas en el Archipiélago Canario. Este relato no pretende ser un inventario exhaustivo de acciones desdichadas, sino una llamada de atención para que se respeten los derechos de autoría de los creadores.

(*) Federico Castro Morales es historiador del Arte

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