08 de junio de 2009
08.06.2009
SEMINARIO PLANETA TIERRA: CIENCIAS DE LA TIERRA PARA LA SOCIEDAD

EL ARCHIPIÉLGO CANARIO. SU PASADO, SU PRESENTE, DE RENÉ VERNEAU

08.06.2009 | 19:12
EL ARCHIPIÉLGO CANARIO. SU PASADO, SU PRESENTE, DE RENÉ VERNEAU

El texto aborda en ocho breves apartados una visión global de Canarias a finales del siglo XIX. Verneau levanta acta de la caída de la explotación de la cochinilla, y aboga por la vuelta de la producción intensiva del vino. Insinúa las posibilidades incipientes del turismo de invierno. Pero, sobre todo, es perfectamente consciente de la importancia estratégica de los puertos, luego, de la actividad comercial, asociada o no a la agricultura. En este y otros asuntos, Verneau se desliza por la pendiente del llamado "pleito insular".

René Verneau fue un médico y antropólogo francés nacido a mitad del siglo XIX que estuvo en Canarias en seis ocasiones. Tras su primera estancia, de dos años y pico de duración, en 1888 dio una conferencia en la sociedad normanda de geografía que se publicó en la revista de la misma bajo el título El Archipiélago Canario. Su pasado, su presente. El texto que ahora se publica traducido del francés, con una introducción crítica y notas fue iniciativa del editor Gaspar Sierra Fernández.
La segunda estancia de Verneau en las islas tuvo lugar seis años después de la primera. Entre las dos ocasiones permaneció en las islas algo más de cinco años. De ahí el título de su obra más conocida: Cinco años de estancia en las islas Canarias.
Posteriormente estuvo otras cuatro veces en el archipiélago, todas muy cortas. Mantuvo una estrecha relación con el Museo Canario, fundado en 1879 en Las Palmas de Gran Canaria por iniciativa de Chil y Naranjo, del que Verneau fue socio de honor, y el Museo del Hombre de Paris, donde están depositados huesos y objetos diversos de los guanches, que envió desde Canarias.
El texto aborda en ocho breves apartados una visión global de Canarias a finales del siglo XIX. En el primero y segundo de ellos discute y rechaza las interpretaciones mitológicas que se habían formulado hasta la fecha sobre el origen de las islas y sus habitantes. En el tercer apartado describe someramente la posición y geografía física y humana de las islas. En la cuarta, su accidentada geología y su aridez, según se trate de las islas occidentales o más orientales. En el quinto, su vegetación y algunos de los usos económicos que se dan a ciertas plantas. Verneau levanta acta de la caída de la explotación de la cochinilla, y aboga por la vuelta de la producción intensiva del vino. Insinúa las posibilidades incipientes del turismo de invierno. Pero, sobre todo, es perfectamente consciente de la importancia estratégica de los puertos, luego, de la actividad comercial, asociada o no a la agricultura. Toma partido por el desarrollo del puerto de la Luz y de Las Palmas, frente al más deficiente, por sus peores condiciones naturales, de Santa Cruz de Tenerife. En este y otros asuntos, Verneau se desliza por la pendiente del llamado "pleito insular". En el sexto, la fauna, donde hace una curiosa y apasionada defensa de las utilidades del camello como animal de transporte, del que, por cierto se cae en alguna ocasión. En el séptimo apartado, aborda la cuestión de los habitantes, entre los que distingue a los ciudadanos de origen español o europeo, y los campesinos, que asocia con los viejos insulares aborígenes, aunque mezclados con "semitas, normandos, españoles y muchas otras razas diferentes". En este apartado se detiene en curiosidades como el silbo gomero, las vestimentas, la alimentación, la vivienda, el mobiliario o las supersticiones. En el octavo y último apartado aborda el mundo de los aborígenes canarios.
Este último asunto es el que, en realidad, justifica el mayor interés de Verneau por Canarias. Su objetivo era demostrar que los guanches procedían del hombre de Cro-Mañon, un tipo humano encontrado ocho años antes de su primera llegada a las islas en un yacimiento arqueológico situado en Francia, y que la antropología francesa de la época suponía -erróneamente- que se habría difundido desde Francia hacia el resto de Europa, norte de África y otras zonas del mundo. El texto denota que Verneau, como otros intelectuales franceses que se instalan en Canarias en el siglo XIX, estuvieron animados por el espíritu colonial de la época. Todos ellos estaban también imbuidos por una concepción racial de la especie humana moderna, según la cual la especie estaba subdividida en tipos razas que poseían cualidades, capacidades y actitudes diferentes, unas superiores o mejores que otras, en función de criterios diversos, algunos de ellos claramente subjetivos e interesados, desde la perspectiva del colonialista.

Perfil del Investigador

Director del Instituto de Enseñanza Secundaria Viera y Clavijo, La Laguna, Tenerife. Consejero del Cabildo Insular de Tenerife en cuatro mandatos, durante los que ha sido miembro de diferentes sociedades, organismos autónomos y empresas dependientes o participadas por esa institución: Hospitales, Consejo Insular de Aguas, Balsas de Tenerife, Mercatenerife, Institución Ferial de Tenerife, Polígono Industrial de Granadilla, Casino Taoro, Organismo Autónomo de Museos y Centros, entre otras.
Coautor de diversos libros de Biología y Geología para Bachillerato y del libro La neutralidad de Canarias (1986).

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