Videojuegos y psicología

Videojuegos para conocer mejor a los niños

El ocio interactivo que simula la vida real puede servir, según los psicólogos, como una eficaz herramienta

16.08.2013 | 11:00
Un niño consulta un videojuego junto a un adulto.
Un niño consulta un videojuego junto a un adulto.

Gestionar un pueblo, regentar un negocio o ahorrar para pagar la hipoteca son algunos de los ingredientes que incluyen diferentes videojuegos para niños y que, según confirma el psicólogo Luis Torres a EFE, ayudan a los padres a conocer mejor la personalidad de sus hijos.

"Algunos videojuegos educativos plantean a los niños cómo desenvolverse en un mundo de adultos, y esto ayuda a que configuren su comportamiento ante la vida real", confirma Torres, del centro de psicología BIEM, la consulta de Rocío Ramos-Paúl, conocida en la televisión como Supernanny.

El psicólogo comenta que, gracias a estos juegos, los niños aprenden a relacionarse, a cuidar de sus cosas, a tomar decisiones y a definir su gusto estético.

El ahorro, al afrontar deudas, la paciencia, en la toma de decisiones importantes para otros, o el sacrificio en beneficio de otros constituyen una cadena de atributos que acercan la realidad a los más pequeños.

"Los niños han podido gastar su dinero virtual, han distribuido su tiempo en función de sus prioridades e incluso han aprendido a no gastarse su paga semanal (en la vida real) a las primeras de cambio", ejemplifica Torres sobre la experiencia de los niños con sus avatares lúdicos.

Intercambiar favores, negociar con los vecinos, sufrir las consecuencias de una mala gestión y entablar convenios con potenciales asociados son algunas de las tareas reales aplicadas a la ficción para resolver, a muy temprana edad, en la consola.

Las conclusiones de Torres y su equipo se fundamentaron en el estudio de diferentes familias (algunas de hijo único), encargado por Nintendo para evaluar su más reciente juego, "Animal Crossing", para niños mayores de tres años.

Este juego simula un día a día en tiempo real en el que, tras llegar a un pueblo, el jugador debe comprar una casa, hipotecarse y hasta convertirse en alcalde para gestionar el municipio con los recursos disponibles.

Torres señala, desde un punto de vista psicológico, que, además de ayudar a los padres a conocer las iniciativas que pueden proponer sus hijos ante la realidad, el juego incentiva la comunicación entre pequeños y adultos en torno a escenarios parecidos.

"Hay que dejar que el niño ponga sus normas, no es aconsejable que los padres intervengan demasiado, ya que es una forma de saber cómo les gustaría que fuese su mundo y cómo entienden y afrontan los problemas ellos solos", resalta el experto.

Una de las madres participantes en el estudio relató con sorpresa cómo descubrió con el juego que el menor de sus hijos, "siempre más alocado que el mayor", resultó "muy cuidadoso con el gasto".

No sólo la vida real se traslada a la videoconsola, sino que de la viodeoconsola pueden surgir nuevas actividades e invitar a los niños a ampliar su mundo real, recalcó el psicólogo.

Durante la evaluación, un padre se mostró sorprendido porque su hijo le invitó a ir a pescar tras hacerlo por primera vez en el videojuego, cuenta Torres, quien afirma que "los (juegos) educativos configuran poco a poco la conducta de los pequeños para enfrentarse a situaciones reales".

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