Consejos

Seis claves para cuidar de los bebés en verano

La exposición al sol ha de realizarse de forma paulatina y siempre con una adecuada protección

08.07.2015 | 09:31
Los pequeños deben disfrutar de la playa de forma segura

Las altas temperaturas, los cambios en la alimentación y en los horarios y el cuidado de la piel bajo el sol son aspectos que hay que extremar en verano, especialmente si se trata de niños de entre cero y tres años.

Por todo ello, y para que los pequeños disfruten del verano de manera segura, la pediatra del Hospital Vithas Nuestra Señora de América, María Carmenate, ha trasladado una serie de consejos que ayudarán a los padres a proteger a sus hijos en el periodo estival:

1. Tomar el sol de manera segura y evitar la dermatitis. La exposición solar ha de realizarse de forma paulatina, aumentando gradualmente el tiempo que se está al sol y tener en cuenta que en un día cubierto, aunque las nubes atenúan la radiación UV, la radiación difusa es suficientemente intensa como para quemar la piel.

Deben usarse los de factor de protección alto, nunca menor de 15 y, si se usan en la playa o la piscina, deben ser resistentes al agua y su aplicación ha de ser 20-30 minutos antes de la exposición al sol.

2. Cuidado con los hongos. Los niños pasan mucho tiempo en piscinas, sin el calzado adecuado, y esto provoca que posteriormente tengan que visitar al pediatra para eliminarlos. Hay que mantener una buena higiene e intentar mantener los pies limpios y secos, sobre todo entre los dedos, secándolos bien.

El uso de chanclas es fundamental, así como cambiar los calcetines con frecuencia, al menos una vez al día. Hay que lavarse las manos a menudo y no compartir utensilios para el corte de las uñas de las manos y los pies.

3. Cómo actuar ante un golpe de calor. Hay que llevar al menor a un sitio más fresco e iniciar, de inmediato, el enfriamiento por métodos físicos: aplicar compresas frías de manera continuada; sobre todo en cuello, axilas e inglés.

4. Qué hacer ante una picadura de medusa. No se debe rascar o frotar la zona afectada, ni siquiera con una toalla o arena. Debe lavarse con agua salada, nunca con agua dulce. Si hay un puesto de socorro cerca, por supuesto acudir a él, y si no hay ninguno hay que limpiar la zona afectada por la picadura, quitar los restos o trozos con pinzas, pero nunca tocar la zona afectada con las manos.

Para aliviar el dolor que produce, se aplica frío durante 15 minutos, sin frotar. Si se utiliza hielo hay que evitar el contacto directo con la piel. Desinfectar la herida con un antiséptico.

5. Horarios de sueño y de comida. En verano, al oscurecer unas 3 horas más tarde que en invierno, hay un cambio de rutinas y de hábitos incluyendo los períodos de comida y sueño. Estos cambios pueden afectar al niño por lo que es necesario seguir un cierto orden en las actividades diarias para evitar que el niño se sienta desconcertado.

"No conviene que el niño se levante más tarde de las 11 de la mañana, tanto para evitar que el desayuno se le junte con la comida como que no tenga sueño a la hora de la siesta y se la salte. Después de comer conviene que se eche la siesta y, si no logra conciliar el sueño, debe entretenerse con alguna actividad relajada y dejar las actividades movidas al menos media hora antes de acostarse", ha recomendado.

6. ¿Es importante respetar el tiempo de digestión? El llamado 'corte de digestión' se trata en realidad de una hidrocución: un choque de temperaturas entre el cuerpo (caliente) y el agua (fría). Éste choque enlentece de forma refleja la frecuencia cardiaca y puede haber pérdida de conocimiento e incluso paro cardíaco y, por lo tanto, ahogamiento. Esto no tiene nada que ver con la digestión, pero tras comidas muy copiosas es más frecuente que ocurra. Es raro que un niño haga comidas copiosas en verano, por tanto no hay que prohibir el baño en las 2 o 3 horas después de comer, sobre todo si el agua no está fría.

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