Prevención

´Debemos defender las vacunas´

Harald zur Hausen, Nobel de Medicina, reclama no poner en duda el papel de la vacunación en la medicina

12.06.2014 | 14:11
"La gente no es consciente de los riesgos de no vacunar".
"La gente no es consciente de los riesgos de no vacunar".

Que hoy en día se disponga de vacunas para prevenir el cáncer de cuello de útero, el segundo más común entre las mujeres y que sigue matando cada año a 300.000 de ellas en el mundo, tiene mucho que ver con la razón por la que Harald zur Hausen ganó el Nobel de Medicina en 2008. Invitado por el programa Con-Ciencia de la Universidad de Santiago, zur Hausen aboga por vacunar contra el virus del papiloma humano también a niños, porque los varones "son los principales transmisores de la enfermedad".

– ¿Es segura la vacuna contra el virus del papiloma humano?
– Hubo informes de efectos adversos individuales, como trombosis, que en jóvenes también puede producirse por otras causas, como los anticonceptivos orales, que de hecho estas niñas tomaban. Es verdad que pueden producirse reacciones alérgicas a las proteínas virales en una de cada cien mil personas, pero comparada con otras vacunas que fueron muy importantes para la salud pública como la de la viruela, esta es mucho más segura.

Si se evalúan los efectos beneficiosos de la vacunación erradicando muchas infecciones y se comparan con la ratio, extremadamente baja, de efectos secundarios, creo que es la mejor manera de prevenir las enfermedades.

– ¿Cree posible que otros cánceres también tengan una infección en su origen y se puedan prevenir también con vacunas?
– Sabemos ya que en torno a un 20% de los cánceres están relacionados con infecciones, no solo virales, sino también vinculadas a bacterias y parásitos. De hecho, anticipamos que más cánceres pueden estar conectados a eventos infecciosos porque al menos algunos aspectos epidemiológicos lo sugieren. Sospechamos que eso pueda ocurrir con el cáncer de colon.

– El movimiento anti vacunas ¿puede resucitar enfermedades?
– Podemos verlo ahora mismo en Europa. Solo en Berlín tuvimos el año pasado más de mil casos de sarampión que reaparece porque los niños no fueron vacunados. Se calcula que uno de cada mil niños muere por este tipo de infecciones. Es un escándalo que esto vaya a ocurrir. La gente no es consciente de las consecuencias. Arriesgan no solo la vida de sus propios hijos, sino también la de los hijos de sus vecinos que tampoco han sido vacunados.

Necesitamos defender intensamente la vacunación. Es mucho mejor prevenir una enfermedad que tener que tratarla. O sufrir las consecuencias, a veces durante toda la vida.

– Algunos colectivos asocian la vacuna del papiloma a un estilo de vida más promiscuo...
– Una estadística reciente demuestra que la vacunación no ha incrementado la promiscuidad entre chicas. No creo que el miedo por el incremento de la actividad sexual esté justificado pero es muy difícil sacar esa idea de algunas mentes. Hay que hacer una defensa continua y persistente de las vacunas para intentar convencer a alguna de estas personas también.

– En la historia siempre hubo una lucha entre ciencia y religión...
– Es verdad. Algunos piensan que envenenamos a los niños.

– Con la crisis algunos gobiernos suprimen vacunas...
– La inversión óptima es en vacunas. Lo que necesitamos que se haga –e intento hacerlo yo–, es ir a los colegios y hablar con los niños y los profesores porque son los que más pueden influir en la tasa de vacunación. También necesitamos explicárselo a nuestros responsables de salud en el ministerio, algunos de ellos sorprendentemente desinformados. Es un proceso que requiere mucho tiempo.

– A la OMS le preocupa mucho la depresión. ¿Y a usted?
– Es un problema. Las enfermedades mentales en general son un gran problema, especialmente en gente mayor, con el alzhéimer. Sería importante entender el mecanismo y las causas de estas dolencias para poder intervenir en estadios muy tempranos o prevenirlas.

– ¿Cuál es el problema que más le inquieta ahora mismo?
– Si se mira la situación de los últimos cien años podemos ver que la salud global de la población es mejor que nunca, pese a las enormes diferencias. En Europa, por ejemplo, se vive mejor de lo que nunca se vivió, el agua está más limpia que en cualquier tiempo pasado y, aunque el aire todavía contiene contaminantes, son muchos menos que en el pasado. Pero hay factores de riesgo que aún están con nosotros, algunos relacionados con el tipo de comida que consumimos (y no hablo de contaminación) y otros con el envejecimiento. Cuando envejeces coges más enfermedades no habituales en jóvenes. Particularmente el cerebro es uno de los grandes temas.

Si tuviera la elección, digámoslo así, pondría mucho énfasis en comprender los mecanismos físicos
del envejecimiento porque creo firmemente que eso conducirá a la comprensión de algunas de las enfermedades asociadas a él. No para prolongar la vida, sino para vivir unan vida mejor en esas circunstancias.

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