Enfermedades

El ébola y otros virus mortales

Fiebre amarilla, dengue, hepatitis, sarampión... son algunos de los virus más mortíferos que existen

21.10.2014 | 14:30
Imagen del virus del ébola.
Imagen del virus del ébola.

El virus del ébola está asolando a países africanos como Liberia, Sierra Leona y Guinea-Conakry, además de haberse registrado los dos primeros casos de transmisión en España y Estados Unidos. Médicos y científicos trabajan para dar con una vacuna contra el ébola que, desgraciadamente, parece lejana. En realidad, la historia del ser humano es también la historia de la lucha contra los virus, los agentes causantes de millones de muertes a lo largo de los siglos. Repasamos los más letales para la Humanidad. Los datos que se citan corresponden a estadísticas de la Organización Mundial de la Salud y las Naciones Unidas.

Sida: 1,6 millones al año

El Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida ha sido responsable de la muerte de casi 40 millones de personas. El síndrome lo acusa el VIH, un virus que pasa al ADN de la célula hasta infectarla y, a partir de ahí, destruir el sistema inmunológico del cuerpo humano. Se detectó por vez primera a principios de los 80 entre la comunidad homosexual de la costa oeste de Estados Unidos, aunque recientes estudios sitúan su origen en el Congo durante la década de los años 20.

Gripes: entre 250.000 y 500.000 muertes al año

Aunque en Occidente se encuentre controlado gracias al estudio y las vacunas, el virus de la gripe aún causa entre 250.000 y 500.000 muertes al año, según la OMS. A lo largo de la Historia, la gripe ha matado a decenas de millones de personas. Entre 1918 y 1919, la conocida entonces como ´gripe española´ mató a casi 50 millones de personas. Fiebre, dolores musculares y problemas respiratorios caracterizan a la gripe, que ha dado lugar a distintas variaciones, como la gripe aviar y la gripe porcina.

Viruela: controlado

La mortalidad causada por este virus alcanza los miles de millones de personas desde su surgimiento, hace unos 10.000 años. Se trata de un virus muy peligroso y erradicado en 1979 gracias al desarrollo de una vacuna. No obstante, dado su poder mortal, incluso se le tiene en cuenta como arma biológica. De hecho, Estados Unidos y Rusia, como heredera de la Unión Soviética, aún conservan cepas que pueden emplear en caso de una guerra.

Dengue: 100 millones de casos nuevos

Los síntomas de este virus son parecidos a los de la gripe, lo que ha dificultado su correcta identificación en el pasado. En la actualidad, afecta sobre todo a la población infantil en África y Centroamérica. Se transmite en muchos casos por la picadura de los mosquitos. Su tasa de mortalidad ha logrado rebajarse, aunque aún constituye un importante problema de salud pública en muchos países.

Diarrea: 750.000 muertes al año

Algo tan fácilmente controlable en el mundo desarrollado aún supone un drama en muchos países subdesarrollados. Las diarreas las causan los denominados rotavirus y pueden derivar en otras enfermedades, como el cólera. El acceso a agua potable y las condiciones higiénicas son fundamentales para impedir su avance. Existen vacunas que actúan contra él, pero la malnutrición se ha convertido, por desgracia, en uno de sus mayores aliados.

Hepatitis

Los virus hepáticos todavía matan a miles de personas en todo el mundo. La hepatitis B lleva a la muerte a 780.000 personas al año y causa una infección crónica en el hígado que puede desembocar en una cirrosis y también en un cáncer. Este virus se contagia a través de la sangre, el semen y otros fluidos corporales. Por su parte, la otra variante, la hepatitis C, es responsable de casi medio millón de muertes al año y crece también dentro del hígado. Los tratamientos contra ambas ramificaciones del virus tienen un gran porcentaje de éxito, pero fuera de los países desarrollados aún hay millones de personas, en especial en Asia y África, que no tienen acceso a ellos.

Fiebre amarilla: 30.000 muertes al año

Este es un virus que, según los expertos, está llamado a aumentar su impacto en los próximos años por el efecto de fenómenos que ayudan a su propagación: el cambio climático, el crecimiento demográfico, la urbanización y la deforestación. Se le llama así porque trae asociada la ictericia, una enfermedad que hace palidecer el rostro. Se localiza principalmente en espacios trópicales de Sudamérica y África. Existe una vacuna contra él, pero ha recibido el calificativo de enfermedad emergente, lo que ha llevado a numerosos científicos a atenderlo con mayores esfuerzos.

Sarampión: 122.000 muertes al año

Este virus, que afecta principalmente a la población infantil, está controlado en buena parte del mundo gracias a las vacunas. No obstante, la Organización Mundial de Salud calcula que la mayor parte de las víctimas mortales son niños menores de cinco años. El sarampión es una enfermedad muy contagiosa y grave causada por un virus. En 1980, antes de que se generalizara el uso de la vacuna, el sarampión causaba cerca de 2,6 millones de muertes al año. El sarampión se contagia a través del contacto directo con secreciones nasales (tos y estornudos) y también por el contacto íntimo.

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