Salud y belleza

¿Cómo proteger nuestra piel?

El invierno no es lo mejor para la piel, y aunque tiene sus propios mecanismos, hay varios tratamientos para cuidarla

28.01.2016 | 18:16
Es recomendable para la piel ducharnos con agua tibia

Mantener un buen nivel de hidratación es el principal reto de la piel en invierno: "El frío, el viento, la contaminación y los cambios bruscos de temperatura atacan su barrera protectora que, aunque tiene sus métodos de autodefensa, puede llegar a verse afectada y sufrir trastornos. Debido al deterioro de la capa hidrolipídica, la piel es más propensa a la pérdida de agua, con la consecuente deshidratación", explica Mercedes Abarquero, responsable científica de laboratorios Vichy. El primer paso para ponerle remedio es estar atento a sus señales: si el rostro se mantiene confortable con el tratamiento habitual no hay que hacer cambios; si, por el contrario, se nota la piel más seca, sensibilizada y tirante, la solución pasa por cambiar de crema y buscar texturas más ricas y untosas que la protejan sin dejar brillos.

"Debemos adoptar rutinas que se ajusten a las bajas temperaturas, la falta de humedad y el calor seco de las calefacciones", señala el doctor David Colbert, dermatólogo de cabecera de las celebridades de Hollywood, Penélope Cruz ha sido la última en probar su facial Triad, y creador de la firma cosmética que lleva su nombre.

Los expertos hablan de deshidratación estacional y especifican que no es lo mismo una piel seca que una deshidratada. La primera carece de lípidos, suele ser más fina y en invierno tiende a la tirantez y la irritación en toda la cara de forma permanente; la segunda tiene falta de agua, bien por poca retención de la humedad o por su pérdida en la epidermis, es más áspera y nota el efecto del frío de forma temporal y localizada sobre todo en las mejillas. Es importante proteger tanto la cara como las manos y los labios, las zonas más expuestas y vulnerables al frío.

Qué buscar en una crema

Además de una textura capaz de mantener la elasticidad y el buen tono de la piel, conviene optar por activos que funcionen para plantar cara al frío. "Hidratantes como la glicerina y el ácido hialurónico, nutritivos como la manteca de karité, los aceites de almendras, albaricoque o jojoba, ricos en ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 y calmantes como el extracto de avena", recomienda Abarquero. Inmaculada Canterla, farmacéutica especialista en dermocosmética, coach de la piel y directora de Cosmeceutical Center (Sevilla), destaca también la acción protectora y reparadora de los aceites de sésamo y macadamia y aconseja la teprenova para calmar las pieles más sensibles: "Ayuda a combatir el estrés medioambiental, mejora la barrera lipídica de la piel y reduce el escozor", asegura.

En la ducha

Ni muy larga, ni muy caliente. Un máximo de cinco minutos y agua tibia para evitar la tendencia a la sequedad y la descamación. Usar un gel que respete el pH de la piel (5,5 ) y una buena hidratación corporal (los bálsamos y las mantecas son especialmente gustosas en esta época) deja el cuerpo en perfectas condiciones de revista.

Sobre la pista

La protección solar es indispensable todos los días del año y en todas partes pero, en la alta montaña, hay que extremar aún más el cuidado y llevar en el bolsillo del mono de esquí un factor SPF 50 y un refuerzo adicional para labios, nariz y la parte externa de las orejas.

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