21 de noviembre de 2017
21.11.2017
Entrevista

Raul Arévalo: "No dejarse intoxicar ni adoctrinar"

El actor, que estrena la superproducción 'Oro', asegura que la humanidad no ha cambiado nada

21.11.2017 | 20:30
Raul Arévalo, ganador de dos Goya.

Actor y director. Los dos Goya que se llevó a casa como director novel y guionista de 'Tarde para la ira' no han frenado la carrera como intérprete de este madrileño de 1979. Habitual del ámbito televisivo, tiene en su haber filmes de éxito como 'Gordos', que le valió el premio de la academia como actor de reparto, 'Azuloscurocasinegro' o 'La isla mínima'. Ahora estrena la superproducción 'Oro', de Agustín Díaz Yanes, como codicioso soldado en busca de fortuna a mediados del siglo XVI.

¿Le atrae el vil metal?
No especialmente; ni las joyas. Me gusta el dinero en la medida que, como a todos, me da tranquilidad, pero no me veo nada materialista, la verdad.

¿Y ambicioso?
Cierta dosis creo que es positiva en la vida. Quiero volver a dirigir, conseguir buenos papeles, tener una familia€

¿Entiende a aquellos soldados que lo dejaban todo por ir a buscar el oro que creían que cambiaría sus vidas?
Claro. Eran gentes que vivían en la miseria, mercenarios, exsoldados con una esperanza de vida de 40 años y que se creyeron, como decían las crónicas de la época, que en las Américas había ríos de perlas. No parecían tener otra salida. Había cierta valentía en ellos, pero un tanto desesperada. Y eran capaces de hacer salvajadas por lograr su objetivo. Así era entonces, y quinientos años después, para muchos, no parece que haya pasado el tiempo.

¿Tan poco ha variado la humanidad?
Ahí está la corrupción, madre de todos los conflictos. Por dinero se sigue matando, que es lo jodido.

¿Qué le enfada?
El odio y quienes lo fomentan. Veo debates televisivos que parecen tener esa intención; se ve ahora con el tema catalán. Hay que hacer el esfuerzo de no dejarse intoxicar ni adoctrinar en ningún sentido. Pero hay días que estoy mucho más cabreado que otros. A veces necesito pararme a respirar.

¿A quién le diría cuatro verdades?
La lista de políticos sería interminable, pero no es lo mío leer la cartilla a nadie.

Y ¿quién le pilla las mentiras?
Mi novia y mis amigos. Y mi madre en su momento. Es que, para ser actor, en la vida real miento fatal.

¿De qué disfruta?
De la gente. Me gusta el cine, soy futbolero (cada vez menos), pero lo que más me apetece es disfrutar de tener a mi chica, mis amigos y mi familia cerca.

¿Se ve triunfador?
No es la palabra que yo elegiría, pero no creo haber fracasado.

¿Le asusta que ese éxito se esfume?
No. Vivo un momento perfecto, pero sé que puede cambiar. Y que en una parte importante no depende de mí. Así que ¿para qué preocuparse?

Tras ganar un Goya como director, ¿se deja dirigir o está más rebelde?
Al contrario. Siempre he respetado el trabajo del director y ahora mucho más. Ahora sé la presión que debe aguantar. Me pongo en sus manos todavía más que antes y cambio el chip con rapidez. Me gustan ambas cosas, y son más distintas de lo que creía.

¿Tiene proyecto como director?
Algo hay. Pero en embrión. Sin prisa, pero sin pausa, y es pronto para hablar de ello. Lo que espero es que no me cueste otra vez ocho años hacerlo realidad.

En 'Oro' hace un buen ejercicio de contención como actor. ¿Lo prefiere antes que pasarse de frenada?
No lo sé. No llegar no es bueno. Y estar exagerado, tampoco, pero es más valiente. Yo prefiero pasarme un poquito de frenada. En la vida, también.

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