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Moda

Contra el kilómetro 0

Inspirarse en otras culturas ya no es exótico, ahora es la norma de cualquier colección

08.08.2017 | 14:50
Una modelo con un diseño de Dior.

Vestirse (o disfrazarse) con atuendos propios de países y culturas lejanas fue, durante el fin del siglo XIX, una práctica habitual entre las clases pudientes. Fue entonces cuando la extravagancia y el lujo contrajeron matrimonio. En un momento en que los estilos empezaban a propagarse a golpe de copia, la distinción había que buscarla en kimonos, kaftanes y turbantes. De ahí, por ejemplo, la fortuna de Poiret, considerado el primer diseñador en crear una marca/emporio, que en 1917 vistió a marquesas y herederas al estilo de Las mil y una noches. O la maestría estructural de los vestidos de Madeleine Vionnet, basada en la técnica tradicional para confeccionar la indumentaria japonesa...

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