16 de enero de 2018
16.01.2018
Concurso de murgas infantiles

La cantera todavía resiste

Los grupos infantiles se sobreponen a las estrecheces económicas y la fuga de componentes para salir a concurso desde el jueves

16.01.2018 | 19:57
Alberto Justo y Los Mamelones.

Las murgas infantiles viven tal vez uno de sus años más complicados. Hasta cuatro grupos han desaparecido del concurso que arranca este jueves en el Recinto Ferial y otros muchos colectivos han sufrido los efectos de la fuga de componentes, muy serias dificultades para completar sus ensayos y unas estrecheces feroces por las muy cortas subvenciones (solo del 20% del total para los grupos noveles).


Sin Bambas, Tiquis Miquis, Paralepípedos y Pita Pitos, indiscutiblemente el concurso no será el mismo. Pero la cantera resiste. Así lo ratifica Alberto Justo, alma máter de Mamelones. Sin su entusiasmo y su dedicación a cambio de nada sería imposible entender el constante crecimiento de la murga de la Casa del Miedo, un auténtico referente en el Carnaval de Santa Cruz.


"Hacer caminar un proyecto con niños es incluso más difícil que llevar una adulta", cuenta Justo, quien receta "empeño, esfuerzo, trabajo y sobre todo ilusión para salir adelante cada año". El buen hacer del último quinquenio ha valido a Mamelones para mantenerse ajena a los problemas que sí han tenido otras formaciones. "Nosotros tenemos 58 componentes, entre ellos tres mascotas que en el futuro serán hasta más carnavaleros que sus padres", presume Alberto, quien no disimula su tristeza "por que se hayan ido murgas con muchos Carnavales encima".

Desde Triqui Traquitos, Yone Delgado relata que este año se han quedado con solo 38 murgueros (dos menos que el año pasado) pero no han sufrido "la situación extrema de tener que cerrar". A su juicio, el problema es que "los niños no son tan murgueros como lo eran antes, ha habido un cambio generacional y se imponen otras formas de socializarse". Con todo, ensalza los valores que desprenden estos planteles. "Uno de los más importantes es el compañerismo; hacerles ver que nadie es tan importante como todo el grupo junto. Transmitimos generosidad, saber estar, humildad y por supuesto respeto", resume.

Tanausú Rodríguez, desde Distraídos, lamenta que "la única cantera que tiene el Carnaval se vaya perdiendo", pero entiende las dificultades de las murgas que no podrán subirse desde el jueves a las tablas del Recinto. De hecho, es muy probable que muchos grupos dediquen sus respectivas actuaciones a las que no están. "Resultan sorprendentes las bajas y lo que deseamos es que vuelvan, que esto sea solo un alto en el camino", enuncia.

Para fomentar el crecimiento de su murga, Distraídos tan solo obliga a una única cuota de 20 euros y no exige la venta de suéteres, entradas, etcétera. En Triquis se piden 80 ó 90 euros al año, más la venta de unas 50 rifas para hacer posible que cada componente tenga disfraz. Pero cada caso es diferente. "En nuestra murga, la cuota anual va destinada solo al disfraz, pues su coste es más del triple que lo que paga cada componente", dice el incombustible Justo, de Mamelones.

El jueves brillará con luz propia el concurso de las infantiles -primer gran certamen del Carnaval de Santa Cruz- y su empuje hará posible que estas murguitas alimenten muy pronto las filas de las adultas, esas que llenan cada febrero y consiguen audiencias imponentes por televisión. Pero tras la voz de los niños hay una labor altruista y generosa que merece un reconocimiento. La de Alberto, Yone, Tanausú y otras muchos murgueros desconocidos para el público, pero esenciales para el Carnaval. Gracias a su pasión, la cantera todavía resiste.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine