13 de enero de 2018
13.01.2018
40 aniversario del nacimiento de Titsa

La compañía de guaguas que nació de la lucha obrera

La empresa pública de transporte de Tenerife surgió en 1978 tras 108 días de huelga de la plantilla y duras negociaciones con el Estado

13.01.2018 | 21:39
40 aniversario de Titsa
La compañía de guaguas que nació de la lucha obrera

La historia

  • Antecedentes: En 1884 empezó a funcionar la primera compañía de transporte que operaba con un carruaje de un solo caballo, capaz de transportar a 5 personas y que hacía un viaje diario entre Santa Cruz y La Laguna. En 1885 ya existían varias empresas que llegaban a transportar al año entre Santa Cruz y La Orotava 16.000 viajeros. El primer coche que pidió permiso de circulación fue en 1905.
  • 19 de agosto de 1942: En 1927 existían en Tenerife varias lineas explotadas por diferentes empresarios. Hasta que en 1928 acuerdan formar una compañía para la explotación de los servicios. Pero la antecesora de Titsa aparece después. El 19 de agosto de 1942 se crea Transportes de Tenerife SL. Los dueños son de la familia Oramas.
  • 1975-1978: Los conflictos entre los dueños de Transportes de Tenerife SL y los trabajadores se multiplican en los estertores de la dictadura franquista y los principios de la democracia. La tensión llega a tal extremo que se pone en peligro el servicio de transporte en guagua de Tenerife. La huelga protagonizada por el millar de trabajadores llegó a durar 108 días.
  • Asesinato de Fernández Quesada: Según se lee en uno de los carteles de la exposición de los 40 años de Titsa inaugurada ayer, el asesinato por disparos de la Guardia Civil del estudiante Javier Fernández Quesada en el campus central de la Universidad de La Laguna el 12 de diciembre de 1977, fue el detonante para que el Estado cediera y contemplara la posibilidad de nacionalizar Transportes de Tenerife SL.
  • 12 de enero de 1978: Ese día, tras infinidad de reuniones, huelgas y manifestaciones, nace Transportes Interurbanos de Tenerife SA (Titsa), una empresa pública que en ese momento controla en un 85% el Estado (a través de Renfe) y en un 15% el Cabildo de Tenerife.
  • 1986: En el año 1986, la titularidad de las acciones de Titsa al completo pasa al Gobierno de Canarias. A partir de este momento, la empresa controla todo el transporte interurbano en Tenerife excepto zonas que estaban en manos de empresas privadas.
  • 1999: En 1999, las líneas, frecuencias y horarios son controlados desde el Cabildo de Tenerife pero la gestión de la empresa está a cargo del Gobierno de Canarias.
  • De 2007 hasta hoy: En 2007, el Cabildo de Tenerife se hace con el 100% de las acciones de la compañía. La gestión del presidente actual, Carlos Alonso, ha sido vital para el afianzamiento de la compañía verde. Hoy la compañía está formada por más de 1.500 trabajadores. Titsa opera con una flota de 524 guaguas. Al día se ponen en marcha 360 vehículos en cada turno, con 700 conductores para atender a 120.000 viajeros al día, recorriendo unos 90.000 kilómetros en cada jornada.

Cuarenta años recorriendo todos los rincones de la Isla dan para muchísimo, tanto que no habría enciclopedia o disco duro con suficiente espacio para reunir todas las vivencias en las guaguas de Titsa. Como aquella jovencita que se dejó el traje de novia en el maletero y gracias al interés del conductor pudo recuperarlo a tiempo. O el cobrador que se enamoró de aquella mujer de ojos rasgados que solía subirse a su misma guagua, se enamoró de ella, se conocieron y hoy tienen cuatro nietos. O los disparatados viajes desde los barrios al centro de la ciudad en los Carnavales, con la guagua desbordada por la alegría de las mascaritas. O aquella ocasión en la que Tomás Rodríguez, que empezó como cobrador y terminó como chófer en sus 30 años de trayectoria en Titsa, debutó a bordo de las guaguas perdiendo el equilibrio y acabando sobre el regazo de una señora, entre el jolgorio generalizado de los pasajeros. "No se imagina la vergüenza que pasé y cómo me puse de colorado", recuerda Tomás.

Es tanto tiempo que una parte de la vida de Tenerife ha viajado en las guaguas de Titsa, primero en aquellas Mercedes robustas de color rojo y blanco en las que para avisar al chófer había que tirar de un cordón que estaba sobre las ventanas y que los mismos pasajeros empujaban cuando se calaban -lo que pasaba bastante a menudo-, y ahora en los modernos vehículos de motor Scania de inyección directa, caja de cambios 6 velocidades que adapta la marcha a la orografía del terreno y tecnología para facilitar el acceso a personas con movilidad reducida.

Una muestra de toda esa evolución se puede ver en la exposición Titsa. Un viaje imparable, inaugurada ayer por la mañana en el Intercambiador de Santa Cruz de Tenerife durante los actos de celebración del 40 aniversario de Transportes Interurbanos de Tenerife (Titsa) y que permanecerá allí hasta el mes de mayo. Aquellas eran guaguas que llevaban chófer, revisor y cobrador, cuyo coste por viaje llegó a ser de una sola peseta de Santa Cruz a Tacoronte, con aquellos cambios que daban miedo cuando sonaban, aquellos tickets alargados que salían de unas máquinas metálicas llenas de botones y aquellos asientos de cuero donde cabían tres, cuatro y los que hicieran falta, incluidas en alguna ocasión gallinas, perros y canarios.

Una de ellas, una Mercedes de 1968 rematriculada en 1970, la TF65084, se puede visitar en el Intercambiador, al lado de uno de los vehículos verdes modernos, un ejemplo del contraste de estos 40 años de historia. Y es que ahora se paga con el teléfono móvil, los vehículos son cada vez más sostenibles, solo es necesario el conductor y la cantidad de opciones -descuentos, bonos, combinaciones con otros transportes, softwares- es tal que si aquellos antiguos pasajeros viajaran al presente no sabrían qué hacer ante semejante tecnología.

Pero en el fondo Titsa sigue siendo la misma que cuando nació hizo ayer 40 años, el 12 de enero de 1978, y en ese sentido la tecnología no ha cambiado nada: un medio de transporte público para unir a la mayor cantidad posible de pueblos de Tenerife y para, en definitiva, hacer más fácil la vida de los isleños. Los Carnavales siguen dejando su reguero de frenesí, confeti y restos de disfraces; y los pasajeros siguen enamorándose, leyendo, oyendo música, desenchufando por un momento del agobiante día a día...

El asesinato de Quesada

El nacimiento de Titsa, sin embargo, no fue tan romántico. Hubo incluso momentos dramáticos. Fue, de hecho, producto de la incansable lucha de unos trabajadores que defendieron sus empleos y sus derechos -y, en definitiva, el derecho de los tinerfeños a tener un buen servicio de transporte público- con uñas y dientes, con una persistencia numantina.

Así, Transportes Interurbanos de Tenerife se creó el 12 de enero de 1978 tras meses de movilización obrera y una huelga de 108 días de los casi mil trabajadores de la empresa privada, que estaba en manos de la familia Oramas, en plena transición de la dictadura franquista a la democracia. "Fue un momento crucial para Canarias y para España", subraya Oswaldo Brito, profesor de Historia de la Universidad de La Laguna (ULL), político (fue diputado, senador y concejal de La Laguna por Iniciativa Canaria Unida (ICAN), Asamblea Canaria y CC) y alguien muy relacionado con el nacimiento de Titsa, motivo por el cual estuvo ayer en el Intercambiador.

Oswaldo Brito participó en aquellas movilizaciones obreras como asesor de los trabajadores sublevados. Desde 1975, en los estertores del franquismo, se venían registrando conflictos en Transportes de Tenerife SL, el nombre de la empresa privada de los Oramas, en torno a la negociación del convenio colectivo ante la rotunda negativa a negociar por parte de sus propietarios, en general, y de Leoncio Oramas, su presidente, en particular. "Se alegaban situaciones de déficit y problemas graves de financiación, advirtiéndose de la posibilidad de promover una suspensión de pagos de mantenerse las reivindicaciones", recordó ayer Brito.

Entre 1975 y1976 se acentúan las tensiones y el colectivo laboral se centra en demostrar la viabilidad y rentabilidad de la empresa. En 1975, con motivo de la visita a Canarias del ministro Licinio de la Fuente, los trabajadores se reúnen con él y le hacen entrega del estudio. El ministro pone en cuestión las fuentes y exige a los trabajadores que cambien de actitud.

Tras meses y meses de desencuentros llega la huelga indefinida en el último tercio de 1977, con más de tres meses en paro y sustitución de trabajadores por conductores del Ejército y de los ministerios. La tensión es enorme y termina de convertirse en insostenible tras el acontecimiento más dramático: el asesinato por disparos de la Guardia Civil del estudiante de la Universidad de La Laguna Javier Fernández Quesada, en pleno campus de la ciudad universitaria, el 12 de diciembre de 1977, durante una jornada de huelga general y movilizaciones que incluían las reivindicaciones de los transportistas.

"Los trabajadores habían buscado la mediación del presidente del Cabildo de Tenerife, Rafael Clavijo, que logra una reunión en Madrid con el entonces ministro de Transporte, Luis Ortiz. Esta se produce el sábado 25 de junio de 1977. La reunión tuvo momentos de gran dureza, en especial cuando se le comentó que en Canarias se afirmaba con carácter general que el presidente de la empresa era quien mandaba en Madrid. Luis Ortiz llegó a amenazar con levantarse y abandonar el encuentro", detalla Brito, que vivió toda aquella negociación, que se había complicado todavía más cuando unas semanas antes, el 12 de junio, la empresa pone en marcha la suspensión de pagos.

La solución tardó en llegar pero llegó. El 12 de enero de 1978, en pleno proceso de instauración de la democracia, nace Titsa gracias a la intervención estatal. Un 85% pasa a manos de la empresa pública nacional ferroviaria Renfe y un 15% se queda en Tenerife, en manos del Cabildo. El profesor de Historia de la ULL puntualiza que "la situación de impasse en que queda la plantilla provoca nuevas tensiones y movilizaciones, así como la gestión del servicio jurídico sindical de la CANC ante el Consejo de Estado para buscar una solución al impago a los trabajadores de sus emolumentos". "La situación sólo empieza a resolverse con la aprobación del contrato programa y el primer convenio colectivo", matiza.

El relato de Oswaldo Brito

" La situación vivida en el intervalo 1975-1978, con epicentro agitado en la segunda mitad de 1977, fue tensa y dolorosa para los trabajadores en general y para los 48 que resultaron despedidos en particular, después de la fase de marcha lenta a finales de dicho año. Unos trabajadores que tuvieron que vivir de las aportaciones de compañeros de otros colectivos laborales y de ayudas aportadas por sectores sensibles de la población", subraya Brito.

La dureza de las negociaciones, tanto en Madrid como en Canarias, junto a la presión de la policía política, obligaron a crear "estructuras dobles" para prever detenciones y así mantener la actividad. "Los encierros en diversas iglesias de Santa Cruz (en especial, La Concepción, San Sebastián y Taco) "acreditaron un grado de unidad y firmeza de los trabajadores que serán los artífices del logro del surgimiento de la empresa pública", subraya Brito.

"Las mujeres de los guagüeros y las de otros sectores fueron esenciales en este proceso: organización de la logística en los encierros, captación de fondos y mantenimiento de la solidaridad interfamiliar... Un ejemplo de un trabajo persistente y de una inequívoca convicción de triunfo. En especial, con pautas de solidaridad, en que las escasas "ayudas disponibles se cedían, con generosidad, entre las familias de los huelguistas. En definitiva, si hoy existe Titsa, 40 años después, es por el resultado de la presión y fortaleza sindical, un logro alcanzado contra las resistencias de los Gobierno del Estado y el temor de las autoridades locales ante el poder fáctico de los intereses de Transportes de Tenerife SL", concluye Oswaldo Brito.

A pesar de las vicisitudes, la empresa remontó y fue mejorando, incorporando a la mujer, apostando por la tecnología... En 1986, el Gobierno canario se hace cargo de Titsa; en 1999, el Cabildo toma la gestión; y en 2007, la Corporación se hace con el control total.

Del millar de trabajadores se ha pasado hoy a más de 1.500. Titsa opera con una flota de 524 guaguas. Al día se ponen en marcha 360 vehículos en cada turno, con 700 conductores para atender a 120.000 viajeros diarios, recorriendo unos 90.000 kilómetros en cada jornada. Estas cifras convierten a Titsa en la tercera compañía pública de transportes más grande de España. Hoy es posible llegar a casi cualquier punto de la Isla, algo que en pocos lugares del mundo es posible, conectando los 31 municipios de Tenerife a través de 180 líneas. En 2017, la compañía prestó servicios a 35.918.473 pasajeros, un 5,4% más que el año anterior.

"Costó pero se consiguió estabilizar la empresa", asegura María Esther Álvarez Cabrera, una de las primeras mujeres que llevó el volante de las guaguas y presente ayer en los actos del 40 aniversario. "Empecé en 1990 en la línea 909 de Santa Cruz al barrio de La Alegría. Era un microbús Mercedes que costaba manejar". Esta mujer ya jubilada, aficionada a cantar folclore canario, solo tiene buenos recuerdos de sus 25 años como chofera de Titsa. "Hacía lo que me gustaba y jamás tuve nunca problemas graves", recuerda.

Sufrió, eso sí, numerosos desprecios machistas. "Me mandaban a fregar la losa e incluso algunos rechazaban coger la guagua cuando veían que la llevaba una mujer. Me fastidiaba pero eso fue mejorando con el tiempo", relata. Conserva un recuerdo especial de los Carnavales: "Salía de Ofra o de La Salud para la ciudad y aquello era un Carnaval en cada guagua. Vaya fiestas se montaban... Era muy divertido".

Nombres de la historia

Durante la celebración ayer del 40 aniversario, los invitados -políticos y representantes de la empresa- no pararon de recordar nombres vitales y no tan vitales en esta larga historia. El presidente del Comité de Empresa y uno de los trabajadores de mayor antigüedad de Titsa, Virgilio Gómez, se acordó del mencionado Oswaldo Brito y de Víctor Díaz, asesor también de los trabajadores en el surgimiento de la empresa. Díaz, presente en el acto, trabajaba para el despacho jurídico de José Luis Ravina. Luego fue consejero de Empleo por Coalición Canaria. "Recuerdo ir a Madrid a demandar el embargo de parte de la indemnización que habían recibido los Oramas del Estado para garantizar el pago a los trabajadores del dinero que se les adeudaba", aseguró Díaz.

"La gente ahora es menos agresiva", recuerda Tomás Rodríguez, jubilado de Titsa con 70 años. "Eso sí, se armaba la algarabía por nada, como cuando los pasajeros empujaban para que la Mercedes arrancara en cambio. Cuando se lograba, eran todo vivas y aplausos", señala este veterano que vivió un día de magua de los tiempos guagüeros.

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