04 de noviembre de 2017
04.11.2017

"Lo hice para ayudar a la gente"

Este hombre de 39 años, criado en el barrio chicharrero de Salamanca, se convirtió en un personaje muy popular tras el ascenso del Uruguay

04.11.2017 | 01:15
"Lo hice para ayudar a la gente"

"Todo lo he hecho para ayudar a mucha gente que me necesitaba". Esto fue lo que alegó Andrés Hernández Pedreira, de 39 años, cuando a finales de octubre de 2014 admitió ante los responsables del Cabildo de Tenerife que se había apropiado de fondos públicos de la Sociedad Insular para la Promoción de las Personas con Discapacidad (Sinpromi), dependiente de la Corporación insular.

Sinpromi pide para él 14 años de cárcel y la Fiscalía provincial de Santa Cruz de Tenerife, 13 años, por malversación de fondos públicos y falsificación de documentos oficiales, así como la devolución de los más de 1,2 millones de euros públicos de los que se apropió entre 2008 y 2014, dinero que iba destinado a los discapacitados de Tenerife.

Andrés Hernández Pedreira, nacido en Santa Cruz de Tenerife el 18 de octubre de 1978, se convirtió en 2013 un personaje muy popular, alabado por políticos y otras personalidades tinerfeñas. ¿Por qué? Había logrado que el Uruguay Tenerife de fútbol sala pasara de las competiciones locales a la máxima categoría del fútbol sala español en apenas seis años. Hijo y nieto de militares, Hernández Pedreira tiene dos hermanos, está soltero, no tiene hijos y pasa mucho tiempo con sus padres en su casa familiar del barrio chicharrero de Salamanca, donde se crió y surgió su afición por el fútbol sala y su vinculación con el Uruguay, del que llegó a ser jugador y club que recuperó, con la ayuda de algunos amigos, hasta convertirse en presidente.

Estudió en el Hispano Inglés y completó los estudios de Administración y Dirección de Empresas, Empresariales y Sociología. Comenzó a trabajar en la Sociedad Insular de Promoción de las Personas con Discapacidad (Sinpromi) en 2006. Fue jefe de administración y responsable de desarrollo comercial, servicios y gestión financiera. Era conocido por ser una persona afable e inteligente hasta que cayó en desgracia al conocerse que había admitido que se apropió de una gran cantidad de dinero público que iba destinado a los discapacitados de la Isla. Como consecuencia de este escándalo, dejó al Uruguay sumido en una profunda crisis cuando acababa de comenzar la temporada en la máxima categoría nacional.

Al parecer, parte del dinero que sacó de Sinpromi lo usó para financiar al Uruguay pero otra parte la destinó a pagarse caprichos. Viajes a todo tren a Nueva York y Las Vegas (Estados Unidos), limusinas, noches de juerga en clubes de striptease, apuestas en los casinos, recorridos por el Gran Cañón y Manhattan en helicóptero, vueltas en motos acuáticas ante el marco incomparable de la Estatua de la Libertad... Cualquiera que viera estas fotos pensaría que se trata de un magnate despilfarrando su patrimonio con su pandilla. Pero no es ningún multimillonario. Es el chicharrero Andrés Hernández Pedreira y un grupo reducido de amigos, la mayoría jugadores del Uruguay Tenerife de fútbol sala que presidía, a los que presuntamente invitó para darse la gran vidorra.

Para hacerse una idea de lo que tuvieron que costar estos desplazamientos que aparecen en las imágenes, solo el alquiler de la limusina cuesta alrededor de 100 euros la hora, mientras un recorrido en helicóptero por el Gran Cañón como el que hicieron supera los 200 euros por persona. Pero hay otros desplazamientos anteriores que también están bajo sospecha, como uno a Londres. En ellos, Pedreira y sus acompañantes se hospedan en hoteles de cinco estrellas, se van de compras y hasta realizan prácticas de tiro y saltos en paracaídas. Incluso, en algunas aparecen posando con las bailarinas de los clubes de striptease que visitaron.

Estos gastos pudieron proceder de los más de 1,2 millones de euros que Pedreira desvió para su bolsillo procedentes de la sociedad para las personas discapacitadas.

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