Más cerca del cielo

El universo se observa en pasado

Volcano Teide Experience realiza visitas guiadas por el Observatorio de Izaña para toda la familia donde se conoce cómo es un telescopio solar por dentro y cómo se investiga

25.09.2017 | 04:00
Observatorio del Teide
El universo se observa en pasado

La experiencia promete: visitar con la familia el observatorio solar más importante del mundo, descubrir el interior de un telescopio nocturno y realizar una observación solar junto a tus seres queridos. Volcano Teide Experience ofrece la posibilidad de acercarse a la astronomía desde dentro, desde una los parajes naturales más increíbles del mundo: el Teide. El Observatorio de Izaña se convierte en una auténtica aventura donde la edad no es un problema para pasarlo en grande y aprender.

Las entradas se pueden adquirir a través de su página web (www.volcanoteide.com) a un precio especial para residentes canarios de 10,50 euros. Un guía ofrece una visita guiada por el recinto que no deja indiferente a nadie porque es capaz de aunar diversión con la adquisición de conocimientos y el universo.

Daniel Padrón fue el responsable ayer de llevar a cabo el recorrido. Se hace en grupos reducidos por lo que solo hay que tener en cuenta las recomendaciones previas antes de subir a la montaña más alta de España y, al llegar allí, dedicarse a disfrutar de lo que un enclave como este puede ofrecer.

El universo se observa en pasado. Esa es una de las premisas que descubrieron las aproximadamente 30 personas que formaron ayer el grupo. Todos los datos que se obtienen de la observación que se desarrolla llega cuando ya hace tiempo que ha ocurrido. Así, la luz del Sol llega a la Tierra ocho minutos después de transmitirse. Lo que vemos de la estrella Polar, que se encuentra a 400 años luz de nuestro planeta, es lo que estaba pasando en ese astro en la época de Cristóbal Colón. La luz tarda en llegar a nosotros.

Que Canarias es uno de los mejores lugares del mundo para la observación del universo no es algo nuevo. Compite (o comparte) por un puesto junto a Chile y Háwai, este último en el Hemisferio Norte junto a Canarias. Su particularidad es que ambos están a una altura mucho más elevada que el Archipiélago canario ya que mientras el Observatorio de Izaña está a 2.400 metros sobre el nivel del mar Háwai o Chile se encuentran entre 4.000 y 6.000 metros. Si el cielo de La Palma, con el Gran Telescopio de Canarias (GTC) es el mejor para la observación del cielo durante la noche, en Izaña el punto fuerte es la observación solar.

Ayer los que se acercaron hasta el Teide aprendieron cómo es la rotación de la Tierra sobre el Sol y la importancia la influencia de la Luna. También pudieron comprobar cómo son las galaxias, la importancia de los diferentes astros, cómo se observan con las diferentes herramientas que se tienen en nuestro planeta y cómo somos una minúscula parte de un universo inmenso. Después, tras colocar justo en el lugar preciso un pequeño telescopio, todos los presentes comprobaron cómo es el Sol y hasta la temperatura a la que se encuentra: 6.000 grados centígrados. Su parte más fría, un pequeño punto negro a través del telescopio, está a 4.000.

Al terminar la observación se comprobó, con la ayuda de diferentes paneles informativos, el tamaño del Sol y otros planetas y la distancia a la que estarían teniendo en cuenta su tamaño. Sin embargo, uno de los momentos que más gustaron a los visitantes, fue descubrir cómo es un telescopio por dentro y cómo funciona. La visita concluyó conociendo el telescopio Carlos Sánchez, el primero que se instaló en Izaña hace décadas gracias a la colaboración inglesa. Aunque no estaba funcionando sí que el guía detalló cómo funciona, dónde se colocan tanto los operadores como los observadores y más de un visitante se sorprendió al descubrir que con solo una noche de observación, si se apunta al lugar del universo preciso, se pueden obtener datos para trabajar durante un año.

El viento y las condiciones climatológicas tienen que ser las idóneas. De hecho, con rachas superiores a los 30 kilómetros por hora por lo general se cancelan las observaciones, para evitar el margen de error de los telescopios con la vibración.

Izaña está situada a una altitud de 2.400 metros donde el nivel de oxigeno disminuye de forma considerable y en principio inapreciable para el visitante, sobre todo aquellos que no estén acostumbrados. Los desplazamientos dentro del recinto se realizan andando y por veredas de gravilla que, aunque no revierten ningún tipo de dificultad, sí es recomendable que las personas que tengan algún tipo de problema de salud lo consulten. Entre el equipamiento recomendado está protegerse de la radiación solar. Es recomendable usar gorras, gafas de sol y cremas protectoras y llevar ropa de abrigo y calzado cómodo.

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