03 de septiembre de 2017
03.09.2017
Artesanía

El ingenio y la madera ganan a la lluvia

La Orotava celebra la Feria de Pinolere, que cumple 32 años de historia

03.09.2017 | 04:00
Feria de artesanía Pinolere 2017
El ingenio y la madera ganan a la lluvia

La lluvia no pudo ayer con el arte y el ingenio. Pese al suave y constante chaparrón que durante la mañana tiñó de invierno los altos de La Orotava, el público no se amilanó y se dejó llevar por el interés que despierta la artesanía tradicional. La cita con Pinolere, que este año además cumple 32 años, comenzó el viernes pasado y continuará hoy en la emblemática localidad del norte de la Isla. El horario se extiende entre las 10:00 horas de la mañana y las 21:00 horas de la noche y la entrada al recinto cuesta 2,50 euros.

La Asociación Cultural Pinolere ha organizado este nuevo encuentro contando con la ayuda de 220 artesanos e incluyendo algunas curiosidades. Una de ellas es la incorporación de un espacio dedicado en exclusiva a la artesanía procedente de la isla de La Gomera. Este detalle es parte del homenaje que cada año se realiza a las tradiciones de las islas y que, en esta ocasión, han tenido a la isla colombina como eje central. Chácaras, morteros y tambores de La Gomera se mezclaron en este rincón de la feria con traperas, quesos y marroquinería. El joven Domingo García explicó, por ejemplo, que es el último de los artesanos tradicionales que quedan en el municipio de Valle Gran Rey. Residente en Arure, elabora con su mimo de tejedor todo tipo de tejidos, desde grandes colchas para camas a pequeños monederos o bolsos.

Otra de las novedades de esta edición en Pinolere es la celebración del I Encuentro Internacional de Torneros. Entre los demostradores hay artistas de varios puntos del planeta: Inglaterra, Alemania, Cataluña o Galicia, por poner algunos ejemplos. Por ejemplo, Nikos Siragas llegó este fin de semana a Pinolere desde Creta (Grecia). Delante de una multitud de curiosos elaboró sus conocidas como Copas de Aladdín. Realizadas sobre una única pieza de madera, Siragas las ha bautizado así porque su talle recuerda al humo que emite la fantástica copa cuando el genio sale de ella. La complejidad de su elaboración reside precisamente en estas formas.

Consolidación

Mientras, la organización explicó esta misma semana que la muestra de artesanía ha logrado ya la consolidación gracias al apoyo popular. Cada año pasan por Pinolere en estas fechas entre 28.000 y 30.000 personas. Su formato y tamaño es único en el Archipiélago e incluye, además, música, exposiciones y todo tipo de talleres.

Algunos de los puestos que más llaman la atención de los visitantes, especialmente de los turistas, son los que tienen que ver con las labores artesanales del bordado y el calado. Mari Gloria González, por ejemplo, se estrenó esta edición en Pinolere con sus calados. "Hace cuatro años que empecé con el calado y la verdad, lo hice porque es una cosa que me relaja mucho", indicó. Pese a que su intención nunca fue dedicarse profesionalmente a la artesanía, finalmente este año decidió probar suerte. "Tenía muchas cosas hechas en casa y pensé que podría irme bien. La verdad es que he vendido bastante, más de lo que esperaba", explicó mientras se afanaba en avanzar uno de sus complicados trabajos.

Orvelinda Dóniz también acudió a esta edición de Pinolere pero, en su caso, las labores del calado han sido su forma de vida desde hace casi 50 años. "Empecé con 14 y tengo ya 63 y mi forma de trabajar no ha cambiado. Me encanta conservar esta tradición", indicó.

La especialidad de Dóniz son los trajes tradicionales "pero bien hechos, sin cosas raras". Además de coser, esta artesana es también cantante lírica y pintora. Unos puestos más adelante estaba también Maribel Herrera, ganchillera. "Así me pusieron en el carné de artesana y esto es lo que hago", explicó. Gracias a sus habilidades con el ganchillo es capaz de hacer prácticamente de todo: manteles, delantales, pendientes y collares.

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