08 de diciembre de 2016
08.12.2016
Candelaria

Una anciana deja toda su herencia a la protectora de animales Addanca

El refugio de animales adquiere dos pisos que venderá para crear un santuario de perros y gatos

09.12.2016 | 00:14
Una anciana deja toda su herencia a la protectora de animales Addanca

La última voluntad de Josefina Rivero, vecina de Candelaria y fallecida el año pasado, fue dejar toda su herencia a la Asociación para la Defensa de los Derechos de los Animales y la Naturaleza en Candelaria (Addanca). La tinerfeña se convirtió así en la primera canaria en donar todas sus propiedades a un refugio de animales, una hazaña que la responsable del refugio, Teresa González, aún no se termina de cree. "Estamos muy contentos, conocíamos a Josefina desde 2004, pero nunca llegamos a pensar que nos dejaría como herederos", dice.

En concreto, Addanca ha adquirido dos pisos, en el barrio de Punta Prieta, que la vecina tenía en propiedad. "Nuestra intención es ponerlos en venta y con el dinero que consigamos comprar un terreno donde poder construir un santuario para perros y gatos mayores", desvela González. La encargada de Addanca detalla que "sería el primero de Canarias". "Se trata de un centro que recogerá a esos animales que cuando sus propietarios fallecen se quedan en la calle o en la perrera", aclara González, quien agrega que "al ser perros mayores tienen pocas posibilidades de sobrevivir en unas instalaciones para animales abandonados".

Desde el refugio, que ha hecho este anuncio a través de su propia página Facebook, detallan que la idea es poner en marcha una especie de seguro vital para animales que permita sustentar el santuario. "Aquellos dueños que quieran que sus mascotas sean recogidas cuando ellos mueran pagaría una cantidad de dinero mensualmente o al año", puntualiza la responsable. Para González, la donación de Josefina "servirá de ejemplo para otras personas". "Hay mucha gente que no tiene más familia que sus animales y seguramente ahora se plantearán hacer algo parecido", señala.

González conoció a Josefina y su perro Willy en 2004. "Ella solía visitar nuestras instalaciones por que le gustaban muchos los animales", relata. Algunos voluntarios de Addanca solían ayudar a Josefina cuando esta tenía que llevar a su perro al veterinario. "Como ella no conducía, le hacían el favor", sostiene.

La responsable del refugio recuerda que para la vecina su única familia era Willy. "Decía que vivía para él", rememora. Willy murió en 2004, pero el amor de Josefina hacia él fue decisivo para escribir su testamento. "Nuestro santuario llevará a Josefina y a su perro a inmortalizar su memoria, pues estará siempre presente con nosotros", destaca González, quien avanza que ya han elaborado la que será la primera piedra del centro, una placa con la imagen de los dos. "Su buena acción significará el primer paso de una obra de gran envergadura", concluye.

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