20 de noviembre de 2016

De pateo entre castaños

Una veintena de personas hace un ruta por La Matanza para conocer la historia de este árbol y su fruto, una delicia para la cocina tinerfeña

20.11.2016 | 03:14
De pateo entre castaños
De pateo entre castaños

"¿Cuándo se reparten las bolsas para coger las castañas?" Esto fue lo primero que preguntaron en tono jocoso varias de las casi 20 personas que ayer participaron en una ruta por la zona de La Vica, en La Matanza, que atraviesa una de los parajes con más castaños de la Isla. Una petición que fue enseguida recriminada por el guía, Sergio García, ya que el objetivo de la actividad de ayer era otro muy distinto, que los excursionistas pudieran admirar la belleza que aportan estos imponentes arboles al paisaje y conocer un poco mejor su historia y cómo se han utilizado en este territorio.

Poco después de las 9:30 de la mañana comenzaba la excursión, que se enmarca dentro de las actividades de la Feria de la Castaña que se celebra hasta hoy en el municipio. Nada más bajar de la guagua el primer castaño se dejó ver y bajo su sombra los senderistas pudieron conocer que este árbol fue introducido por los castellanos tras la conquista de la Isla con el objetivo de aprovecharlos como cultivo y también por su apreciada madera.

García explicó que aunque Tenerife solo tiene pequeñas zonas donde el castaño ha perdurado, en la Isla pueden encontrarse casi tantas variedades de este fruto del otoño como en la región de Galicia, un lugar que cuenta con mucha más extensión de estas plantaciones.

En Tenerife este árbol se concentra principalmente en la zona que va desde La Matanza hasta Los Realejos y también en el municipio de Arafo. "Se opta por cultivar castaños en lugares como este porque se adaptó muy bien", afirmó el guía. Se trata de un árbol que se aprovecha de la humedad ambiental para vivir, por lo que la llegada del alisio a estas zonas las convierte en un paraíso para ellos.

García apuntó que mientras que en otros lugares de la Isla estos árboles han sido abandonados por la población, en la zona al estar más cercanos a las viviendas aun se conservan dentro de las fincas, en las que se intercalan cultivos de secano, como las papas, con la producción de castañas. "Al ser un árbol de hoja caduca deja pasar el sol en la época en la que las papas están plantadas", explicó.

La primera parte del camino es uno de los más bonitos del sendero, aunque varios excursionistas tuvieron que hacer algún que otro esfuerzo para subir la inclinada pendiente y hubo incluso quién preguntó si había escaleras mecánicas.

Las manos de los senderistas se iban casi sin querer al suelo para comprobar el tamaño de las miles de castañas que han caído de los árboles. "Todos los castañeros tienen dueño", advirtió García, lo que sirvió como aviso para quienes aun estuvieran pensando echarse algunas en la mochila.

Un duro ascenso

Tras un duro ascenso el grupo llegó a una antigua galería de agua, lugar en el que los senderistas hicieron un alto en el camino para coger fuerzas y de paso aprender algo más sobre estas infraestructuras de las que muchas se siguen utilizando en la actualidad.

Desde allí el camino les llevó hasta el mirador de La Vica, un enclave en el que los senderistas pudieron admirar desde lo alto toda la zona de Los Nateros. García aprovechó el momento para explicarles que este topónimo es de origen portugués y hace alusión a un sistema de cultivo que se utilizaba en las barranqueras.

El del mirador fue un parón que muchos aprovecharon para abrir las mochilas y sacar el avituallamiento, que consistió en su mayoría en bocadillos en algo de fruta.

Tras otra pequeña subida, el sendero se adentraba en una pista de laurisilva para después llegar hasta el Pino de la Morra, un extraño árbol al que el paso de los años le han dado un aspecto parecido a el de un drago. "No se sabe muy bien por qué, hay quien dice que es de las múltiples talas, pero se cuentan varias historias", concretó el monitor. Los senderistas visitaron también el Centro de Transformación de Productos Agrarios de Canarias, donde los cosecheros pueden llevar las castañas para envasar, almacenar y elaborar todo tipo de productos a base de este fruto del otoño.

Las castañas, a parte de comerlas asadas como se hace de forma tradicional, también se utilizan para elaborar muses, postres o aceite. Además, García apuntó que existen hasta productos de belleza hechos a base de este fruto.

La visita a la Feria de la Castaña, que se celebra este fin de semana en el Mercadillo del Agricultor de La Matanza puso punto y final a esta excursión. Allí los senderistas pudieron degustar el fruto que tantas veces habían admirado en el árbol y comprobar de cuántas formas pueden consumirse. Las tapas y el vino de la zona que calmó la sed de los senderistas seguramente fue para muchos una de las mejores partes de la excursión, ya que dentro de la feria se incluían varias actividades, como el show cooking a cargo del chef Juan Carlos González, así como múltiples stands para poder llevarse las mejores variedades y productos a casas.

A la 13:00 horas también tuvo lugar la presentación de los platos de los platos que iban a participar en el concurso comarcal de recetas elaboradas con este producto.

El concejal de Agricultura de La Matanza, Miguel Pérez, comentó que el cultivo del castaño es una actividad económica cada vez más importante en el municipio. Actualmente existe un censo de 5.500 castaños y hay 89 hectáreas plantadas de este árbol, que pertenecen a alrededor de 700 productores. Pérez destacó que la presencia de estos árboles "revaloriza el paisaje de la zona", un paraje que no está explotado turísticamente y en el que se respira tranquilidad a solo unos minutos del centro de La Matanza.

Una campaña tardía

La campaña de este año ha sido bastante tardía debido a la falta de lluvia, ya que las precipitaciones no se dejaron caer hasta principios de octubre. "Cuando llueve el erizo se abre y es cuando pueden cogerse", explicó. A pesar de que la cosecha se ha retrasado y los productores todavía están recogiendo los frutos, los primeros datos de producción hace prever una buena campaña. "El año pasado entraron en el Centro de Transformación 10.000 kilos y este año la campaña no ha terminado y ya se han registrado 16.000", apuntó.

Aunque el consumo de castañas es algo que ha formado parte de las costumbres de los tinerfeños desde hace muchos años, quienes están vinculados el Centro de Transformación pretenden que este fruto pueda permanecer más tiempo en el mercado y no se le relacione solo con esta temporada.

Las actividades de la Feria de la Castaña concluyen hoy con una muestra gastronómica, en la que las tapas y el vino serán los protagonistas, y la entrega de premios de los diferentes concursos.

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