Los 9 lugares abandonados más curiosos de Tenerife

La Isla reúne muchos enclaves que guardan especial interés, pero que por diversas razones han resultado abandonados con el tiempo

10.10.2016 | 12:58

Tenerife alberga lugares muy interesantes, ya sea por su peculiar arquitectura, por su valor histórico o por su afortunada orografía. Lo cierto es que hay muchos enclaves que guardan especial interés pero que por diversas razones han resultado abandonados con el tiempo.

Te mostramos ocho de los espacios abandonados más curiosos de Tenerife.

1. La Gordejuela, en Los Realejos


La estación de bombeo de La Gordejuela, también conocida como Casa del Agua, fue una revolución en la Isla y se encuentra en un acantilado del sendero de la Rambla de Castro, en Los Realejos. La instalación, que terminó de construirse en 1907, acogió la primera máquina de vapor de la Isla.
La familia Hamilton, que se había establecido en la Isla en el siglo XIX, tenía una empresa comercial y se dedicaba a trabajar con buques, proporcionándoles carbón y haciendo labores de carga y descarga de las embarcaciones. El historiador Miguel Gómez asegura que la inversión de los Hamilton para construir este inmueble fue una de las más importantes de la época, ya que gastaron un millón de pesetas, y se convirtió en "una estructura única en Canarias".

2. Semáforo de Igueste de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife


El semáforo de la Atalaya en Igueste de San Andrés es uno de los primeros puestos eléctricos de telégrafos de España. Se encuentra sobre los riscos que dan al mar. Se trata de un antiguo sistema de señalización marítima que se comenzó a construir en 1880 en lo alto de la montaña y que avisaba al puerto de Santa Cruz de las embarcaciones que estaban a punto de llegar a sus muelles, pero también para controlar las actividades de contrabando. Fue un artilugio que estuvo operativo hasta 1971 y que se puede visitar a través de una vereda de tierra. Fue construido por el Ministerio de Fomento y fue entregado al Ministerio de Marina en 1893. El semáforo mantenía la imprescindible comunicación visual con la Comandancia de Marina, que se encuentra a una distancia de algo más de seis millas y tiene su correspondiente torre observatorio y palo de señales. El edificio experimentó varias reformas a lo largo de su vida útil y para realizar estas obras los materiales fueron cargados por camellos.

3. El Búnker de El Púlpito, en La Laguna


La montaña de El Púlpito parece a simple vista una más de cuantas lucen frondosas alrededor de los Los Rodeos. Pero entre los eucaliptos, las piteras y la maleza, casi inaccesible, se oculta algo que muy poca gente conoce: 1.400 metros cuadrados de galerías militares bien fortificadas y camufladas que el abandono ha convertido en blanco de las humedades, las pintadas con declaraciones de amor, los insectos y la oscuridad. Estos túneles de la montaña lagunera fueron creados durante la Segunda Guerra Mundial como depósitos de municiones y combustibles, al igual que otras zonas de la Isla como Taco o Paso Alto. A pesar de la importancia que pudo tener esta construcción para toda la sociedad isleña, es totalmente desconocida para una gran parte de los ciudadanos. A simple vista, parece una montaña más pero en su interior esconde lo que pudo ser un buen refugio durante la Segunda Guerra Mundial.

4. Avioneta PA-28 abandonada, en La Orotava


El 25 de enero de 2009, el piloto y los dos pasajeros de una avioneta Piper Alfa 28 modelo Cherokee, con matrícula EC-DSD, perteneciente al Real Aeroclub de Tenerife, que había despegado del Aeropuerto de Los Rodeos, se estrellaron sobre las 14.00 horas, por causas desconocidas, en los altos de La Orotava, tras estar sobrevolando toda la mañana la punta de Teno, en la zona conocida como La Crucita. El contacto con la torre de control se perdió sobre esa hora, al igual que con Control Canarias. Al menos cuatro aparatos estuvieron sobrevolando la zona donde se sospechaba que pudo caer la avioneta. Sin embargo, las coordenadas facilitadas no coincidían y menos desde el aire. No obstante, un dato facilitado por una de las víctimas iba a cambiar el desarrollo del operativo. Relató a la sala del 112 que desde su posición veía el mar de nubes, por lo que el operativo aéreo se dirigió de inmediato al norte. A las 15.30 horas aproximadamente, el helicóptero del SUC divisaba los restos del aparato. Los restos del aparato permanecen en el lugar del accidente debido al alto coste y la peligrosidad de la operación.

5. Edificio abandonado de Mesa Mota, en La Laguna


El edificio de Mesa Mota, abandonado desde hace más de 10 años y víctima de innumerables actos vandálicos, le costaría al Ayuntamiento de La Laguna restaurarlo en torno a dos millones de euros. El edificio, situado junto a la zona recreativa del mismo nombre y con una vista privilegiada sobre la hermosa Vega lagunera, se empezó a construir en 1999 sin saber exactamente a qué iba a ser destinado. Conforme avanzaron las obras se especuló con distintas posibilidades. Una de ellas fue la de acoger un futuro instituto de investigación sobre la diversidad de la Macaronesia. A continuación surgieron otras y variadas ideas: desde una residencia para deportistas hasta un centro de congresos de la Universidad de La Laguna (ULL) pasando por un parque científico tecnológico, la sede de Cruz Roja o la de los Boy Scouts.
Los años han pasado y lo único que ha ocurrido con esta instalación es que los vándalos se han cebado con ella. Todas las ideas que han ido surgiendo se han desmoronado ante el alto costo de las reparaciones y por la incompatibilidad de su uso urbanístico con los fines propuestos.

6. Balneario, en Santa Cruz de Tenerife


Esta instalación fue un balneario del que disfrutaron durante décadas las clases obreras de Santa Cruz, rodeado de playas y piscinas. El edificio, diseñado por el arquitecto Domingo Pisaca y Burgada en 1932, fue uno de los principales puntos neurálgicos de la ciudad hasta la década de los 80 cuando cerró definitivamente sus puertas. Tras 30 años de inactividad y abandono, el inmueble ya no solo ha perdido su proximidad al mar, sino que además ha sido objeto de diversos actos vandálicos y hasta pasto de las llamas. Se ubica en la carretera que une el centro de la ciudad con el barrio de San Andrés, a la altura de Valleseco. Tras largos años a la espera de rehabilitarse el pasado mes de febrero el Gobierno de Canarias se comprometió a invertir más de un millón de euros en su mejora.

7. Hotel Neptuno, en Bajamar


La larga historia de uno de los buques insignia de la Edad de Oro del turismo en el litoral lagunero se truncó en 2007, cuando quebró y acabó subastado. El comprador renunció a explotarlo y desde entonces el abandono dejó expuestas sus entrañas a las garras de saqueadores y vándalos que se han encargado de destrozar todo aquello que no pudieron robar. Bautizado con el nombre del dios de los mares, parecía destinado a estar en el olimpo. Así fue durante las décadas de los 60 y 70, en las que los vecinos aseguran que el Neptuno parecía un faro, siempre iluminado y con gente yendo y viniendo. En sus salones se celebraron miles de bodas y multitudinarios banquetes de fin de año y recibió mareas de turistas nórdicos, alemanes y norteamericanos que colapsaron las reservas hasta tal punto que la gente de los alrededores se hacía el agosto alquilando habitaciones en sus propias casas.
Todo el complejo, compuesto por el hotel y 27 villas con vistas privilegiadas de la costa, así como piscina y 5.000 metros de jardines estuvo a la venta en 2010 por tres millones de euros pero no encontró comprador.
La orden de ejecución subsidiaria del tapiado fue ordenada por la Concejalía de Urbanismo el pasado mes de febrero, después de que los propietarios se negaran a realizarlo por sí mismos. Según las últimas informaciones, hay varios empresarios interesados en adquirirlo y en reabrirlo.

8. Búnker de La Quinta, en Santa Úrsula

Foto: top-car-hire.com

Durante el desarrollo de la Segunda Guerra Mundial se ordenó construir diversas baterías de defensa alrededor de Tenerife para utilizarlas en caso de un hipotético ataque marítimo. Entre ellas está el búnker de Santa Úrsula, que defendía la zona de Puerto de La Cruz. La construcción cuenta con dos pasadizos de entrada y dos nidos de ametralladora en diferentes niveles, desde los cuales hay unas magníficas vistas de la zona norte de la Isla. Aunque se mantiene en perfecto estado, sus paredes han sido utilizadas como mural de graffitis y su interior acumula ya gran cantidad de basura.

9. Pueblo fantasma de Abades, en Arico

Foto: A dónde vamos hoy

Uno de los mayores pueblos fantasmas que hay en las islas se encuentra en Abades, al sur de Tenerife, en concreto en el municipio de Arico. Fue construido durante la Guerra Civil española con el objetivo de tratar a todos los enfermos de lepra, gracias a la construcción de un sanatorio y crematorio para leprosos. Sin embargo, jamás se llegó a utilizar con estos fines. Posteriormente se convirtió en una base de entrenamientos militar donde el ejercito de la isla hacía sus maniobras de entrenamientos. Finalmente en 2002 los terrenos fueron vendidos a un italiano. A pesar de que en la entrada del pueblo hay un cartel anunciando de que se trata de una propiedad privada, son muchos los que se adentran en el espacio, ya sea para realizar actos vandálicos o incluso rituales o fiestas nocturnas.
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