08 de septiembre de 2016
08.09.2016
Fiestas Patronales de Güímar

La Virgen se reencuentra con el mar

La Bajada del Socorro congrega a miles de personas frente a la ermita del pequeño caserío del municipio sureño

08.09.2016 | 02:54
La Virgen se reencuentra con el mar
Devoción güimarera.

La Virgen del Socorro revivió ayer su fiesta mayor con la celebración de la tradicional Bajada en la que participaron miles de fieles. Tal y como reza el conocido pasodoble que cantan los romeros durante su camino al caserío guimarero, la imagen se reencontró con el mar después de recorrer los siete kilómetros que la llevan desde la Iglesia de San Pedro hasta la ermita del Socorro.

Miles de personas esperaban a la imagen en la plaza, mientras sonaban de forma continua las campanas. La llegada de los primeros guanches que acompañaron a la Virgen durante el recorrido hizo que muchos devotos levantaran la cabeza para intentar divisar a la talla, que este año estrenaba un manto de color naranja.

A diferencia del año pasado, -cuando una intensa lluvia roció a los fieles en los primeros momentos de la celebración-, el sol no dio ayer ninguna tregua y los devotos tuvieron que combatir el calor con todas las medidas a su alcance. Abanicos, sombreros y gorras servían para apaciguar los sofocos durante la larga espera de aquellos que aguardaban para ver entrar a la imagen en la ermita del caserío.

El olor a albahaca inundaba el ambiente, algo que ya se ha convertido en algo característico de esta celebración. Colocada en sombreros, enramajes o incluso detrás de las orejas llenaba con su aroma todo el entorno.

Aplausos y vítores

Después de algo más de cuatro horas de comitiva, la imagen entraba en el recinto a las 11:15 de la mañana, mientras toda la plaza rompía en aplausos y se sucedían los vítores a la Virgen del Socorro. Móviles en mano, todos querían inmortalizar el momento, quizás para poder revivirlo más tarde o para hacer partícipes a devotos que no habían podido acudir a la fiesta. Y es que al coincidir con un día laborable en el resto de la Isla, la afluencia de fieles se redujo con respecto a años anteriores.

Sin embargo, había algunos de los más jóvenes completamente ajenos al fervor que les rodeaba. Este era el caso de Saúl Gómez, un niño de solo cuatro años que se había quedado dormido en brazos de su padre. El pequeño no había podido aguantar el madrugón y después de la larga caminata cayó rendido sin esperar a ver la entrada de la Virgen. "Es la primera vez que hace el camino y está cansado", afirmó su padre, Roberto Gómez.

Esta romería, que rememora la aparición de la imagen de la Virgen del Socorro a los guanches, está considerada como la más antigua del Archipiélago y congrega cada años a devotos venidos desde diferentes puntos de Tenerife e incluso a otros que se trasladaron desde otras islas para acudir a la tradicional romería guimarera.

Este fue el caso de Héctor García, un grancanario que animado por su compañera Lourdes Galindo, acudió este año por primera vez a esta fiesta. "Esto está estupendo, es una fiesta muy buena", señaló García, quien apuntó que el recorrido no puede compararse con la peregrinación a Teror, - que se realiza en Gran Canaria justo el mismo día que la Bajada de la Virgen del Socorro-, "porque en este recorrido vas casi todo el tiempo por el campo, mientras que el de Teror es más urbano".

Lourdes Galindo aseguró que participa en esta romería "desde que tengo uso de razón". Esta joven comentó que continuarían la fiesta en casa de su madre, donde varios familiares y vecinos se reúnen para comer y beber a la espera de que pasen las parrandas, "las que llegan porque tomando algo en cada casa muchos se quedan en el camino".

María del Mar Perdomo acompañó como cada año a la Virgen en su bajada hasta el caserío. "Desde los tres años solo he faltado en alguna ocasión por temas de trabajo", manifestó. Esta devota que viene desde Santa Cruz aseguró que "esta fiesta engancha, vienes un año y tienes que volver al siguiente". Para ella lo más duro del camino es el trecho que discurre hasta la Asomada "porque hay que seguir a la procesión". Desde allí cuando se retira la banda y "se cambia el paso" todo se hace más ameno.

Manto nuevo

En apenas tres horas, ella y su compañera lograron completar el recorrido hasta el caserío. "Ahora ya nos vamos. En otra época me quedaba para disfrutar de la fiesta pero este año me reclaman en casa", manifestó. Perdomo se mostró encantada con el manto nuevo que portaba la Virgen, un regalo de la Cofradía de los Guanches, ya que aseguró que le favorece mucho. "El naranja es un color que le queda bien a todo el mundo, no como el verde", expresó, haciendo referencia al manto de ese color que lució la imagen el año pasado.

Como senderistas, María Eduvigis Cámara y Gonzalo Pascual, realizaron el recorrido sin mayor problema. "Desde que era pequeño he vivido esta fiesta, la procesión pasa justo por delante de mi casa", señaló.

Una caminata "genial"

Gonzalo Pascual aseguró que cada año lo vive con mayor devoción, lo que hace que invite a nuevas personas a acompañarle. Este año le tocó el turno a su pareja, María Eduvigis Cámara, quien que había sido una caminata "genial".

Con los pies descalzos realizó el recorrido Carolina Dorta debido a una promesa personal que debía cumplir. Aunque esta tinerfeña reside en Arico, "mi familia materna es de Güímar y siempre hemos tenido mucha fe en la Virgen del Socorro". Tanto ella como su madre esperaban dentro de la ermita a que empezara la misa de recibimiento a la imagen. "Después encenderemos una vela y regresaremos a casa", indicó esta devota.

A quienes acudían por fervor religioso se unían ayer los que participaron en la romería por la diversión de la fiesta. Este fue el caso de Cynthia Abreu y Vanessa Falcón que acudieron al caserío junto a un grupo de amigos. "Llevamos viniendo cinco años para disfrutar de un día todos juntos", explicó Abreu.

Ya por la tarde, el caserío acogió la procesión y la ceremonia de los guanches, en la que se rememora el momento en el que los antiguos pobladores de la Isla encuentran a la Virgen antes de la conquista castellana. La imagen de la Virgen del Socorro durmió anoche en la ermita del caserío guimarero y emprenderá hoy el camino de vuelta a la Iglesia de San Pedro, donde añorará volver a reencontrares con el mar durante su fiesta del año que viene.

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