¿Quién recoge la pinocha?

Los agricultores piden a las administraciones más facilidades para recoger las hojas secas y poder limpiar así los montes. La decadencia del sector primario hace innecesaria esta labor

28.08.2016 | 05:12
¿Quién recoge la pinocha?

La alerta saltaba hace solo unas semanas. Las principales carreteras del monte tinerfeño aparecían llenas de pinocha en medio de una ola de calor. El Cabildo de Tenerife pidió a los ayuntamientos y entidades autorizadas que limpiaran los montes debido al alto riesgo de incendio. Sin embargo, los municipios y los agricultores respondieron a la Corporación insular reclamando ayuda y flexibilidad. El abandono del sector primario está reduciendo la recolección de las hojas secas, a los profesionales ya no les resulta tan rentable la labor y los consistorios se quedan con las subastas vacías. Mientras, y con una lucha de intereses de por medio, el monte siguen en un mal estado de limpieza.

En el monte, el servicio de recogida de pinocha se organiza mediante subastas realizadas por el Cabildo a las que puede presentarse cualquier persona interesada. A su vez, los propios ayuntamientos gestionan las solicitudes de aprovechamiento vecinal o comercial de sus vecinos. En caso de que la recogida se emplee para uso propio, lo único que se necesita es un permiso gratuito expedido por el consistorio de turno con una duración anual y que determina las cantidades semanales de recogida. En caso de que se trate de un aprovechamiento comercial, el ayuntamiento sacará a subasta los terrenos que se pueden explotar para que la empresa o pinochero interesado se presente.

Control de la actividad

Aunque la recogida de pinocha nunca ha estado prohibida, su recolección está sujeta a una autorización previa y una normativa concreta determinada por motivos de seguridad. Es la Corporación insular y los consistorios los que establecen la cantidad de hojas secas que se pueden retirar, así como las zonas autorizadas para ello. El objetivo es conseguir una recogida homogénea y generalizada, aunque para ello haya que tramitar multas y sanciones.

Precisamente contra ello luchan los agricultores y ganadores. El presidente de la Unión de Pequeños Agricultores y Ganaderos (UPA), Mario Escuela, pide que las administraciones sean más flexibles. "Antes el ganado limpiaba la pinocha pero ahora no hay quien lo haga. La mano de obra es costosa y resulta más barato importar de la Península el material para el abono de los cultivos", detalla el productor. En este sentido, Escuela asegura que "ya nadie quiere dedicarse al sector primario". "Hay un abandono muy importante y eso al final repercute en el estado de nuestros montes", añade.

Escuela detalla que la pinocha se emplea, además de como abono orgánico, para los cultivos. "Los plátanos o las piñas tropicales se tapan con las hojas secas y así se evita que crezcan las malas hierbas", aclara el agricultor. El material se usa también para hacer las camas del ganado y para garantizar la humedad de las cosechas. "Al haber menos agricultores y ganaderos se hace innecesaria su recolección", puntualiza el portavoz de UPA.

A ello se suma la laboriosidad de la tarea. A muchos pinocheros tinerfeños no les resulta rentable adentrarse a través de rutas de difícil acceso al monte isleño para recoger la pinocha y elaborar con ella un estiércol que los compradores adquieren a un precio mucho más barato de fuera. Así lo asegura el presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (Agate), Pedro Molina, quien solicita ayuda a las administraciones públicas isleñas para que los productores puedan seguir realizando esta labor que mantiene limpio el monte tinerfeño pero de forma rentable. "Reclamamos algún tipo de colaboración, ya sea económica o de otro tipo, que nos facilite tanto el trabajo de recolección como el de fabricación del material de desecho", detalla Molina.

De padres a hijos

La de pinochero es una profesión que pasa de generación en generación. Así lo asegura Emilio Hernández, pinochero de La Orotava. "Me he dedicado a esto toda la vida, aprendí con mi padre", destaca. El norteño afirma que antes podía recolectar hasta 3.000 kilos de pinocha y ahora "500 o 600 kilos". "La utilizo para las bestias y para el abono", apunta.

Su jornada empieza temprano, "sobre las cinco o las seis de la mañana". A veces emplea las bestias para cargar la pinocha y, en otras ocasiones, su propio vehículo. "Vamos mi mujer y yo y hacemos la recolección en entre dos y cuato horas", añade. El material empleado: un rastrillo y cuerdas. "A veces es muy complicado acceder a zonas y caminos donde hay pinocha pero que están en mal estado", reconoce Hernández. Sin embargo, él continuará con su labor. "Es lo mejor que se hacer", concluye.

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