Fiestas de la Patrona de Canarias

Promesas renovadas para 'La Morenita'

Más de 150.000 peregrinos acuden a Candelaria en su día grande para rendir homenaje a la Virgen y pedir salud. El obispo invita a los devotos durante la homilía "a abrir los ojos" ante los que sufren e ignorar "al dios del dinero"

16.08.2016 | 03:10
Promesas renovadas para 'La Morenita'
Promesas renovadas para 'La Morenita'

Entra por la puerta de la Basílica exhausto. El sudor de la dura caminata le recorre toda la cara y sus piernas apenas pueden dar un paso más. Camina por el templo solo y en silencio mientras las lágrimas comienzan a brotar por sus mejillas. Entre la muchedumbre, se acerca a La Morenita, la saluda y dirige una mirada al cielo. Poco después se retira a uno de los bancos de la iglesia. Se le escucha murmurar algunas palabras y cinco minutos más tarde sale cabizbajo a la plaza. "Ha sido un año muy difícil", asegura Jonathan Hernández sin poder contener la emoción. "Lo único que le pido a la Virgen es que me siga dando fuerzas", añade el peregrino antes de descalzarse y sentarse a descansar. Lleva más de 20 kilómetros a su espalda, la mochila cargada de fe y en la mente un único objetivo: volver el año que viene.

La historia de Jonathan resume la jornada que se vivió ayer en Candelaria. Más de 150.000 peregrinos acudieron a rendir homenaje a la Virgen con promesas renovadas. Los más tempraneros, lo hicieron aún con la luz del alba. La prohibición de transitar por las rutas que atraviesan los montes ante el riesgo de que se provocara un incendio forestal no impidió que lo devotos llegaran hasta la plaza de la Villa Mariana desde todos los puntos de la Isla.

A esa hora, el sonido de las chácaras y los tambores hace de despertador a los fieles que toman un descanso o disfrutan de un baño en el mar. Se trata de la Asociación Cultural La Guanchería de Los Realejos, encargados del primer homenaje y ofrenda a La Morenita. El ritmo del folclore canario entra con ellos en la iglesia. A la salida, todo son abrazos y emoción. "No se puede trasmitir lo que uno siente al adentrarse en esta plaza", destaca Carolina Socas. "La energía y la buena vibración que te invaden te hace olvidar el cansancio", añade en seguida la norteña.

Socas, como el resto de la agrupación, partió a las siete de la mañana desde la playa en la que siglos atrás apareció la imagen de la Patrona de Canarias en dirección a la Basílica para pedir amor, suerte y, sobre todo, salud. "Ella es la que me ha permitido estar un año más aquí. Solo necesito salud para regresar todos los años que pueda", apunta Socas. Una de sus compañeras se suma a la conversación. "Yo también le pido que el grupo siga unido, somos como una familia", señala.

Los peregrinos se acumulan a las puertas de la iglesia, la mayoría con flores en la mano y emoción en la mirada. Allí se encuentran Rosa María y su suegra. "Este es un día precioso, sobre todo por la mañana", comentan las santacruceras. Las devotas detallan que han llegado caminando desde Las Caletillas y que el día se prevé largo. "A mí hoy me han dado carta libre, solo tengo que llegar a casa antes de las doce de la noche", comenta entre risas Rosa María, quien añade que, "además de por fe, una viene a pasárselo bien, tomar unas cañas y unos chipirones y aprovechar el día de descanso".

Pocos minutos después, una marea de corredores inunda la plaza. "Ya vienen", se le escucha decir a una niña. "Mira, ese es el primero. Va a ganar", añade otra pequeña encaramada en la valla de seguridad para no perderse el paso de los corredores. La Marcha Atlética, un grupo de deportistas que lleva su esfuerzo y sus flores hasta los pies de La Morenita desde hace 25 años, cumple otro año su promesa con la Virgen. Esta vez, a diferencia de los años anteriores, la ofrenda se hizo en la plaza, lo que permitió que la Patrona de Canarias disfrutara de un baño de ramos que erizó la piel a todos los asistentes.

Así lo aseguran dos de los participantes, José Miguel Gorrín e Iván Correa. "Es el año en el que hay más gente en la plaza. Es increíble", afirma Gorrín. El corredor relata que por el camino hasta el municipio sureño hay tiempo para las risas y el cansancio, pero una vez en la Villa Mariana "te olvidas de todo". "Ves como algunos compañeros recogen a sus hijos y los llevan de la mano hasta La Morenita o cómo otros lloran de la emoción. Son sensaciones que no se pueden describir", añade.

Poco a poco, la marea de camisas blancas y azules se va dispersando por el municipio. Es la hora de que la procesión cívica parta del Ayuntamiento. Con la solemnidad propia de estos actos, representantes de la Corporación municipal, el Cabildo y el Gobierno de Canarias trasladan el pendón de las Casas Consistoriales hasta la plaza para la recepción del representante del Rey. Sin embargo, y a pesar de la seriedad del momento, el presidente del Ejecutivo autonómico y sus compañeros de gobierno protagonizan la anécdota del día, al quedarse rezagados y tener que echarse una carrera para llegar hasta el resto de asistentes.

Como es tradición, antes de la eucaristía, los militares toman el protagonismo con un desfile que impresiona, sobre todo, al público infantil. Una vez dentro, las palabras del obispo van dirigidas a la otra parte de los asistentes, los adultos. La devoción en María, según Bernardo Álvarez, se tiene que traducir en comportamientos concretos, por ejemplo, "peregrinando al encuentro de Dios para conseguir una mirada como la que él tiene sobre las personas y sobre el mundo".

El obispo invitó a los devotos así a peregrinar no solo a la Basílica de Candelaria, "sino también a la casa del vecino o a un centro de mayores para sentir y escuchar sus gritos de auxilio y hacer que sientan nuestra presencia". Álvarez, durante una homilía convencional, también habló de ignorar "al Dios del dinero" y de elegir estar en el bando de "los soberbios y egoístas" o en el de "los humildes y sensibles".

Dentro del templo no cabe ni un alfiler mientras que fuera los fieles buscan el fresco en la cafeterías o bajo la sombra de los árboles. En ese momento, un grupo de ciclistas llama la atención de la plaza. Se trata del Club Ciclista Chinyero que, después de cinco horas de carrera, por fin ha llegado hasta La Morenita. "Este año hemos venido desde Guía de Isora. Somos más de 30 personas, desde el benjamín, que tiene once años, hasta el más veterano, que tiene 50", relata su presidente, Julian Abreu.

El calor y el agobio se olvida cuando aparece ella. La Virgen sale en procesión arrancando el aplauso y los vítores de la multitud. Algunos se lanzan hacía ella para conseguir tocar su manto, mientras otros repiten una y otra vez su cántico más conocido. "Virgen de Candelaria, la más bonita, la que tiende su manto desde la cumbre hasta la arena". Tras su paseo por la plaza, los fuegos artificiales despiden a la imagen que vuelve a entra a su casa. Ahora, para volver a verla, a los tinerfeños no les queda otra que esperar hasta el próximo año.

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