Artesanía tradicional de la Isla

Las rosetas vuelven a casa

El Cabildo inaugura una muestra de este arte textil en La Guancha con obras de distintas partes del mundo. La Corporación trabaja para que sean declaradas Bien de Interés Cultural

04.08.2016 | 12:16
Las rosetas vuelven a casa
Las rosetas vuelven a casa
Las rosetas vuelven a casa

Nacieron de la mano de las campesinas y amas de casa canarias del siglo XVI, llegaron hasta Paraguay, Venezuela o Cuba en las maletas de los emigrantes isleños, y ahora vuelven a casa con el objetivo de convertirse en Bien de Interés Cultural. La roseta, una de las manifestaciones más antiguas del arte textil tinerfeño, está de enhorabuena. El Cabildo insular inauguró ayer la exposición La roseta de Tenerife en el Taller de Artesanía de La Guancha donde se muestran más de una veintena de trabajos artesanos elaborados en el Archipiélago, pero también en diversas partes del mundo. Estas auténticas obras de arte estarán expuesta hasta el próximo 24 de agosto para valorar, proteger, conversar y transmitir el trabajo de la roseta a las generaciones venideras.

La muestra cuenta con piezas que fueron elaboradas en Inglaterra a finales del siglo XX y posteriormente compradas por la Isla; trabajos calados por las monjas de la isla de Bah en Croacia con hilo de agave o paños hechos en Paraguay donde los motivos de flores característicos de Tenerife son remplazados por las figuras humanas y de animales. Hay, también, paños y rosetas sueltas, algunos, los propios de Canarias, en blancos y crema, otros, los de fuera, de colores mucho más vivos.

La técnico del centro, Milagros Amador, explica que "se cree que la roseta nació en el sur de Tenerife entre los siglos XVI y XVII". "Las mujeres las hacían en sus momentos de descanso, después de trabajar en las empaquetadoras de tomates, en las fincas o en la casa", detalla Amador. Gracias a la venta de los paños y las piezas de decoración de roseta, las isleñas conseguía aportar dinero a la economía familiar. "Se dice que con estos ingresos podían comprar las dotes matrimoniales", añade la técnico.

La migración canaria a países como Venezuela exportó esta técnica a otros lugares del mundo, donde se empezaron a crear rosetas añadiéndole características propias pero con la matriz tinerfeña. Aparecieron también en Inglaterra, donde pedían institutrices isleñas que se trasladaran hasta allí para enseñar este arte a la nobleza británica. "Normalmente, se utilizaban como decoración: cubre bandejas, caminos de mesa, manteles, colchas....", apunta la técnico.

A finales del siglo XIX, pasó de ser un trabajo para el consumo familiar a una industria que, junto al calado, empleaba a numerosa mano de obra. Estas piezas se exportaban a través de las Casas Comerciales extranjeras para satisfacer la creciente demanda del mercado europeo (Gran Bretaña, Alemania y Francia) y norteamericano. Sin embargo, hoy, la labor se reduce a un pequeño grupo de artesanos de edad avanzada cuya producción es escasa y que, principalmente, se ubican en Vilaflor, San Miguel, Granadilla, Arona, La Laguna y La Orotava.

Su elaboración es minuciosa, lenta y precisa. Lo primero es hacerse con un pique, el soporte que determinará el modelo final. "En Tenerife suelen ser de plástico o cuero pero en Lanzarote se emplea el metal", apunta la experta. Sobre ellos se ponen los alfileres y una urdimbre (conjunto de hilos colocados en paralelo y a lo largo en un telar) de lado a lado del diámetro hasta completar toda la circunferencia.

Con aguja e hilo, las artesanas empieza por el centro de la roseta con puntos de relleno y anudados que sirven para agrupar los haces de hilos según el diseño. "Una vez finalizado el motivo elegido, la roseta se retira del pique. Con la pieza principal, las de unión y remate (las más pequeñas) cosidas entre sí, se obtienen los trabajos acabados", aclara Amador mientras sostiene uno de los piques que hay como muestra en la exposición. "Normalmente se tardan unos dos o tres meses en terminar un paño", añade.

Esta técnica, que sigue trabajando con las mismas características que en el pasado, busca ahora nuevas salidas. Así lo sostiene el viceconsejero Económico del Cabildo tinerfeño y consejero insular de Empleo y Desarrollo Económico , Efraín Medina, encargado de inaugurar la muestra. "Hoy en día estamos intentando adaptar la roseta a otro tipo de oficios y sectores", señala Medina. El consejero destaca que este tipo de arte textil se está solicitando en la alta costura "para trajes de novia", y también como accesorios, "desde bolsos y collares, hasta zapatos o lámparas". "El Cabildo está elaborando los Workshop precisamente para esto, para utilizar la artesanía tradicional pero con modernidad e innovación", puntualiza Medina.

El viceconsejero Económico revela que la roseta tendrá "un puesto destacado en la próxima edición de la Feria Tricontinental", y resalta que "se trata de un oficio artesano que nació para ser apreciado en todo el mundo". Medina también agradece el compromiso del Taller de Artesanía de La Guancha con la artesanía, "pues siempre ha sido merecedor de los mayores elogios en cuanto a su calidad y rigurosidad".

Además, el consejero recuerda que "el Cabildo está haciendo todo lo posible para que la roseta sea declarada Bien de Interés Cultural, y ocupe el lugar en lo más alto, como le corresponde" y aclara que "el siguiente paso sería su declaración como Bien Patrimonio de la Humanidad".

Por su parte, el alcalde de La Guancha, Antonio Hernández, también presente en la inauguración, menciona la calidad de la exposición, "pues cada una de las piezas son verdaderas obras de arte". "Es un lujo poder tenerlas en nuestro municipio", añade el mandatario. Hernández se suma a la idea de que el Cabildo siga apostando por La Guancha en materia de artesanía, "poniendo en valor el trabajo de todos los que la hacen posible".

La roseta de Tenerife se enmarca dentro de las acciones que ejecuta el Museo de Artesanía Iberoamericana del Cabildo de Tenerife con el ánimo de alentar el rescate de los oficios en riesgo de extinción promovidas por el Área insular de Desarrollo Económico.

La exposición, cuyo horario de visita es de 09:00 a 19:00 horas, forma parte de los actos promocionales de la próxima Feria Tricontinental de Artesanía, que tendrá lugar entre los días 29 de octubre y 6 de noviembre en el Recinto Ferial de Tenerife. En la misma, está prevista la participación de 180 expositores procedentes de 25 países, y la presencia de medio centenar de actividades artesanales desde las más tradicionales hasta las de nuevo cuño.

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