Icod de los Vinos

Fe por la virgen del Amparo

Los vecinos de este barrio icodense celebran la romería en honor a su protectora. Le ofrecerán ramas y poleo a la imagen

04.08.2016 | 01:46
Fe por la virgen del Amparo

Amanece tras una noche de diversión y confraternidad. Suena el tajaraste y la banda del Poleo, convocada por el ritmo antiguo del tajaraste, se arranca con sus toques de compases pegadizos, armoniosos y sencillos, abriéndose paso por los montes, veredas, caminos y calles del barrio de El Amparo. Decenas de vecinos participaron recientemente en la subida a por el poleo y por la Rama que se celebra cada año en este barrio del municipio icodense.

El eco de los tambores, la flauta y el compás de las chácaras marcaron el ritmo del camino, una música que alcanza todos los rincones de las medianías del municipio y saca a los vecinos de sus casas.

Todo parece estar organizado en el recorrido que reúne a bailadores, tocadores y vecinos, a los que se unen visitantes de la localidad que cada año se suman a la fiesta.

Se inicia así la búsqueda del poleo para la Virgen. Hasta hace unos años el evento se desarrollaba desde el Lance hasta la montaña de Arenas Negras, pero ahora el recorrido acaba en la Cruz del Camino, donde la comisión de fiestas y un agente forestal lo han depositado, después de cortarlo el día anterior.

Se trata del evento que marca el inicio de las fiestas en honor a la Virgen del Amparo. Con las ramas recogidas, los vecinos decorarán las calles del barrio y el pórtico de la iglesia hasta que finalicen las fiestas.

El día grande de las fiestas en honor a la Virgen del Amparo, que además es alcaldesa Honoraria y Perpetua del municipio desde el año 2000, tendrá lugar mañana. Los actos comenzarán a las 8:00 horas, momento en el que saldrá de la plaza un grupo que acudirá al encuentro con los "poleyeros" que bajarán desde la Cruz del Camino. Ambos grupos portarán banderas y al encontrarse unos y otros se saludarán y harán señas para llegar juntos a los pies de la virgen.

Y desde la plaza, que ya es un hervidero de gente, de coches, camiones, pivas, -pues cualquier medio de transporte sirve para hacer camino-, sale otra comitiva. Es la encargada de traer las ramas de loros, laurel, brezos y hayas, que se van a usar para enramar calles y plaza. A su encuentro parte otro grupo y se repite la ceremonia de las banderas. Esto sucede a la altura del cruce de la Carretera de El Amparo con el Camino del Aserradero. Allí regresarán juntos a la plaza, a poner la rama a los pies de la Virgen.

Ramas de poleo en el suelo de las calles, en los tambores, en la cinta de los sombreros, se une a ese olor tan característico, que anima a la gente a no parar, a danzar al son del Tajaraste. Unos y otros compartirán desayuno y después recorrerán el municipio con la algarabía propia de aquellos que están en fiestas e invitando a los icodenses a ir al Amparo.

No solo los icodenses celebran este día, muchos peregrinos llegarán al municipio a rendir homenaje a la imagen. Para ello, los vecinos engalanarán el pórtico de la Media Naranja. Sobre el poleo y las ramas destacará el color del barco de frutas, los cestos... todo para que la Virgen se luzca en su onomástica, pero también para que las miles de personas que se juntan para la subida al Amparo admiren algunas de las muchas tradiciones de este lugar.

Al día siguiente, desde la plaza de La Pila, saldrán los romeros portando cintas de colores y varas, se iniciará así la ya popular subida al Amparo. Como otros años, los participantes subirán sin prisas, animados con los aires de la tierra, hasta el barrio de San Antonio, lugar de encuentro con los que vienen de otros lugares del municipio.

Los romeros compartirán cantares, baile, buen vino y algo de comer por el recorrido hasta el exterior del templo donde espera la virgen. Allí la imagen dará la bienvenida a los que besan su manto, a los que llevan ofrendas, a los que bailan, danzan y rezan, en esa mezcla de tradición y modernidad, de fe y costumbre.

El templo que acoge esta celebración data de finales del siglo XVI. Tiene una particular estructura en la destaca el pórtico de la Media Naranja. Será allí, con el aroma del poleo entre las manos, en los pies, en la ropa, donde surgirán los gritos espontáneos: "¡Viva la Virgen de El Amparo!".

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