Vamos a la playa

Una década sobre las olas de Anaga

Fitenia Escuela de Surf enseña, desde hace diez años en invierno y verano, los fundamentos del deporte acuático a jóvenes y adultos

30.07.2016 | 04:01
Una década sobre las olas de Anaga
Una década sobre las olas de Anaga

Las playas del Parque Rural de Anaga, recientemente declarado Reserva de la Biosfera, se llenan, con la llegada del verano, de surfistas expertos, y no tan expertos, que perfeccionan la técnica de surcar las olas sobre las tablas. La tinerfeña tienda especializada en surf Fitenia creó, hace ahora diez años, un curso para jóvenes que quieren iniciarse en este deporte acuático. Desde entonces, han sido centenares los nuevos amantes del mar que han pasado sus vacaciones de verano dentro del océano Atlántico.

Algunos de ellos han comprendido que lo que comenzó como una afición, puede convertirse en un verdadero trabajo. Es el caso, por ejemplo, de la joven Melania Suárez, quien hace unos años se inició en este deporte gracias a Fitenia Escuela de Surf y ahora es una de las grandes promesas del surf a nivel internacional.

Carlos García lleva una década al frente de Fitenia Escuela de Surf, "viviendo el surf", como a él mismo le gusta denominar el trabajo que desempeña. "Hay gente que está con nosotros desde que empezamos con esta actividad y que ya son verdaderos expertos de este deporte", explica el surfista antes de meterse en el agua para continuar desde allí la formación de sus alumnos. "Queremos que los chicos puedan ser independientes en el agua y estas playas de Anaga nos permiten dar una buena formación porque cuentan con olas de calidad en esta época del año", añade el experto deportista, quien explica que el oleaje es suave y no hay muchas corrientes. "Lo increíble de las playas de Anaga es que nos permiten realizar deporte durante todo el año, aunque es cierto que en invierno hay que tener más cuidado", advierte el monitor.

Carlos García, además, destaca la suerte de contar con las playas de Anaga puesto que son espacios que se han mantenido bien conservados a lo largo de la década en la que ellos llevan enseñando a practicar este deporte. "Así, también podemos mostrarle a los jóvenes la importancia de respetar el medioambiente porque, al igual que el surf, el cuidado de la naturaleza también engancha", asegura el director de la escuela.

Fundada en el año 2006, Fitenia Escuela de Surf es la primera academia de este tipo que surgió en Tenerife y está reconocida por la Federación Canaria de Surf, con monitores con una gran experiencia y titulación homologada. Tras diez años de trabajo continuado, cientos de alumnos han podido mejorar sus capacidades gracias a una enseñanza personalizada. Pero los cursos de Fitenia no se limitan únicamente a enseñar los fundamentos de este deporte, sino que además dan nociones sobre la cultura, la historia y las reglas del surf y muestran las condiciones, corrientes, la formación de las olas y cuáles son las zonas seguras. Además, potencian los juegos en la playa, a través de divertidos calentamientos y estiramientos.

La jornada de los alumnos de esta escuela de surf comienza a las diez de la mañana en Santa Cruz de Tenerife, desde donde salen las guaguas que trasladan a los jóvenes hasta las playas de Anaga. Aquellos que están empezando en este deporte acuden a la playa del Roque de las Bodegas, mientras que los que tienen mayor experiencia se quedan en Almáciga. En estos lugares transcurre el día hasta que se vuelven a montar en las guaguas cerca de las cinco de la tarde. Y, así, entre olas y salitre, los jóvenes también tienen tiempo para acercarse a los valores positivos, entre los que destaca el respeto al medioambiente, el compañerismo y la deportividad.

Estos cursos de verano cuentan con un precio de 175 euros por una semana de clases o de 310 euros por dos semanas. Estos paquetes incluyen, además, comida, material, seguro de accidente y transporte. Pero si algo caracteriza a Tenerife es que sus costas permiten el baño durante buena parte del año y por eso Fitenia oferta cursos durante los 365 días del año a través de una formación anual, durante los fines de semana, con precios que oscilan entre los 35 y los 160 euros.

La playa del Roque de las Bodegas es la más familiar de la zona puesto que su oleaje suele ser menor que en las cercanas Almáciga y Benijo. Sus 380 metros de longitud la convierten en el lugar perfecto para que los más pequeños de la casa inicien sus aventuras entre las olas. Este año, los más jóvenes que cabalgan sobre las tienen ocho años pero nada haría pensar que no alcanzan ni la década de vida cuando se enfrentan a las mareas para poner en pie sobre las tablas.

Jonny López es uno de los monitores de Fitenia Escuela de Surf y explica que la playa del Roque de las Bodegas es un lugar perfecto para entrar en contacto con un deporte como el surf. "El muelle y las piedras protegen la zona de las mareas fuertes", explica el experto, quien asegura que "los alumnos se divierten una pasada". "El mes de julio es el más cañero para nosotros", explica el profesor mientras se prepara para entrar en el agua, y añade que "muchos de los que llegan a estas playas, y no las han visitado antes, flipan. Eso hace que nosotros mismos lleguemos a casa con un gran bienestar".

Lo primero que aprenden los jóvenes es que se trata de un deporte con una larga historia que va mucho más allá de su popularización durante la primera mitad del siglo XX. Todo eso se les enseña durante los trayectos que realizan cada día para llegar a la Reserva de la Biosfera. Una vez en la playa, y tras el calentamiento necesario, los primeros días del curso se centran en conocer el material necesario para practicar surf, adaptarse a la tabla, la puesta en pie sobre ella y, ya más adelante, desenvolverse en el medio acuático y comenzar a remar.

"Cada playa es un mundo, y por eso también enseñamos la importancia de observar para que los chicos puedan descubrir por ellos mismo de dónde vienen las corrientes y dónde es seguro y dónde no practicar surf", explica Carlos García, quien añade que "es muy fácil averiguarlo. Solo hay que descubrir dónde no se forman las olas. Esa es la zona que hay que evitar".

El director Carlos García asegura que "es más fácil trabajar con menores que con adultos, puesto que aprenden más rápido". No obstante, asegura que Fitenia Escuela de Surf recibe por igual a todo tipo de alumno y reconoce que "durante todo este invierno hemos estado ensañando a una grupo de alemanas que pasaron una temporada en la Isla mientras trabajaban de au pair".

Por su parte, la playa de Almáciga, y sus 300 metros de largo, da la bienvenida cada día a los mayores del grupo, a aquellos que ya cuentan con una cierta experiencia en este deporte. La naturaleza y el surf se dan la mano en este espacio en el que los monitores destacan que es indispensable conocer las mareas y las corrientes que se forman para no llevarse ningún susto durante la sesiones de deporte.

Aún queda más de un mes para que los jóvenes de la Isla puedan seguir aprendiendo los fundamentos del surf en las playas de Anaga, donde el deporte se combina con la naturaleza y los más pequeños, no solo descubren cómo surcar las olas, sino que además hacen nuevos y numerosos amigos, con los que jugar tanto fuera como dentro del mar.

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