Campamento en la naturaleza tinerfeña

Vacaciones entre pinos y cochinilla

Un total de 17 jóvenes de diferentes comunidades españolas participan en un campo de trabajo en Guía de Isora, en el que estudian los senderos del municipio sureño para difundir sus valores naturales, culturales y patrimoniales

28.07.2016 | 17:00
Vacaciones entre pinos y cochinilla
Vacaciones entre pinos y cochinilla
Vacaciones entre pinos y cochinilla

Han cambiado las cholas y el bañador por las botas de montaña y el chandal; su ciudad por un lugar nuevo a miles de kilómetros de casa, y su familia y amigos por 16 desconocidos llegados desde todos punto de España. Son los 17 jóvenes voluntarios que participan en el campo de trabajo nacional organizado por el Gobierno de Canarias y el Ayuntamiento de Guía de Isora en el que durante 15 días estudian, tanto a pie de campo como en libros y ordenadores, varios senderos del municipio con el objetivo de difundir sus valores naturales, culturales y patrimoniales. El resultado se reflejará en diferentes folletos divulgativos sobre los mejores pateos isorianos en los que no faltará de nada: desde ficha técnica, hasta recomendaciones, elementos de interés y curiosidades.

La jornada acaba de empezar para los jóvenes voluntarios. Las altas temperaturas han adelantando la hora de salida hacia el sendero y allí, en los altos de Guía de Isora, un grupo liderado por el coordinador del campo, Achamán Cruz, calcula con el GPS las coordenadas de los aspectos más llamativos de la ruta. Aquí, un pinar, más allá, un caserío antiguo y en el otro lado, cochinilla. La valenciana Gema Espinosa detalla que "apuntamos todo lo que nos parezca de interés, como casas tradicionales, hornos, monocultivos o eras".

La distancia recorrida, la altitud máxima o el nivel de dificultad son otros de los datos que los jóvenes recogen y recopilan en sus salidas por la naturaleza tinerfeña. "Se trata de la información geográfica y técnica necesaria para elaborar un buen perfil del recorrido", explica el coordinador. Mientras, los voluntarios continúan pateando por el monte isoriano. "Lo que más les cuesta es despertarse por la mañana pero luego, ya todo va bien", añade con humor Cruz.

En este caso, han sido cinco los senderos escogidos para que los jóvenes, de entre 18 y 25 años, se encarguen de darles valor. "Todos están en el entorno del municipio y son recorridos homologados que no contaban con un recurso asociado de interpretación como pueden ser los folletos", aclara con unos cuantos de estos panfletos en la mano. "Todavía los estamos elaborando, pero así vamos viendo como será más o menos el resultado final", apunta Cruz.

Ataviados con tenis de montaña, gafas de sol, algún sombrero o gorra para protegerse del sol y mochilas al hombro, los participantes regresan al albergue de la Casa de la Juventud, donde están alojados. "Hace demasiado calor para mí, yo soy vasca y no estoy acostumbrada", se le escucha decir a una de la jóvenes que se adelanta para ser la primera en bajar en coche. "Que se vengan todos los del Norte", grita Cruz desde el interior del vehículo.

El resto baja andando por los atajos del casco isoriano que ya parecen conocerse como la palma de su mano. "Lo que más me gusta de aquí es la gente. Es muy amable y nos tratan genial", asegura uno de los chicos. "Menos algunos conductores de guagua que tienen muy mala leche", añade otro de los jóvenes soltando la carcajada del resto.

Una vez de vuelta, y después de un buen refresco y un pequeño descanso, el grupo pasa a una sala donde discuten y analizan todo lo que han visto horas antes. La riojana Adriana Campanero, estudiante de Derecho, explica que "hay dos grupos, cada día uno sale a uno de los senderos y el otro realiza trabajos de documentación sobre las rutas". Ahora todos hablan a la vez. El objetivo es provocar una lluvia de ideas. "Tenemos que buscar un título que resuma el sendero en el que estamos trabajando", añade Campero. Según los voluntarios, el resultado depende "de la inspiración del día" pero para los monitores "de lo que hayan dormido el día anterior".

Una vez se ha elegido la frase que resume el pateo, los jóvenes trabajan en seleccionar una temática original. "Los hemos basado en colores, en tradiciones o en el contraste paisajístico. Todos los folletos siguen el mismo esquema, intentado generar curiosidad", señala Espinosa, quien se encuentra con el grupo de los documentalistas. En la sala hay varios libros de geografía, mapas topográficos del municipio, ordenadores y muchas folios escritos a bolígrafo. "Antes de venir aquí nunca había utilizado un GPS", sostiene la joven con uno de estos aparatitos en la mano.

Ellos tienen su ruta preferida. "La del pinar", responden casi al unísono. Los motivos los detallan en seguida. "Es un sendero en el que cambia mucho el paisaje, primero te encuentras con rocas volcánicas y luego, mucha vegetación y al fondo se ve el mar", enumera Campanero. "Merece mucho la pena y la recomendamos 100%", añade la voluntaria quien aclara que "es el recorrido que va desde Los Arenales de Chío hasta el pueblo de Chío".

Los folletos que los jóvenes están elaborando, y que deberán estar listos antes de final de mes, ya que es la fecha en la que termina el campo de trabajo, estarán disponibles en los centros turísticos del municipio así como en su página web. "Queremos incluir unos códigos QR y también estamos elaborando píldoras informativas", apunta el coordinador.

Ocio

La mañana la dedican a trabajar pero la tarde es otra historia. Desde el Teide, hasta La Orotava o las playas de Alcalá, los voluntarios han disfrutado de todo tipo de actividades para conocer de cerca la Isla. Itziar Sánchez comenta que "hemos hecho kayak, paddle surf, vela, y visitas turísticas. Hoy nos toca Anaga y La Laguna." Aquí sí que no se ponen de acuerdo, cada uno se lleva su rincón preferido de Tenerife. "Yo me quedo con el barranco de Masca y La Orotava, me pareció muy pintoresco", sostiene Sánchez. "Pues yo prefiero el Médano", añade otro de los participantes.

Y con las últimas luces del día no acaba la actividad. "Son 15 días a tope", reconocen los monitores. Algunos días hacen talleres grupales o ven películas, pero también quedan noches para conocer la fiesta tinerfeña. "Hemos ido al Achaman a bailar salsa, nos dijeron que era el sitio de moda", comenta uno de los jóvenes. Pero tienen ganas para más. "Aún nos queda un fin de semana así que habrá que probar también la discoteca el Papagayo y el Faro", apuntan otros chicos.

Para muchos de ellos estas no son sus primeras vacaciones en un campo de trabajo. Y es que parece que ser voluntario engancha. "Seguiremos repitiendo", contestan. Esta vez han elegido Tenerife "por la actividad y el lugar". "Nunca había salido de la Península, me encantó la idea de conocer la Isla y me gustó mucho la temática de la naturaleza", explica el sevillano Alfonso Gutiérrez. Parece que no se ha equivocado. "Está siendo una experiencia irrepetible", concluye.

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