Puerto de la Cruz Fiestas del Carmen

Baño de masas para la reina de los mares

Más de 100.000 vecinos y turistas acompañan a la Virgen del Carmen y a San Telmo en su tradicional procesión y embarcación marítima - La fiesta popular y el fervor religioso conviven en el día grande del municipio norteño

13.07.2016 | 10:50
Baño de masas para la reina de los mares
Baño de masas para la reina de los mares
Baño de masas para la reina de los mares

No podía contener la emoción. Lloraba a lágrima viva y aplaudía con entusiasmo una y otra vez ante el paso de su reina de los mares. Los cargadores se dieron cuenta de su presencia y no dudaron ni un instante en alzar su silla de ruedas hacia la talla. Entre vítores, cánticos y pétalos, la portuense logró tocar el manto de la Virgen del Carmen. Había cumplido su sueño. "Ha sido increíble. Vengo todos los años y es la primera vez que me pasa algo así", se le escuchó comentar con sus familiares. La procesión continúo entonces su paso pero el momento de fervor religiosos se había quedado grabado en la retina de todos.

Esta es tan solo una de las historias que ayer se pudieron vivir en el municipio norteño de Puerto de la Cruz. Más de 100.000 vecinos y turistas acompañaron a la patrona de los marineros y al pequeño San Telmo en su tradicional embarcación marítima. Una celebración que en este 2016 se convirtió en un auténtico baño de masas. Y es que ninguno de los asistentes quiso dejar escapar la posibilidad de darse un remojo en el muellito de la ciudad turística y aliviar así el sofocante calor. Ni siquiera la Virgen del Carmen que, aunque se hizo de rogar, entró en el mar poco antes de las nueve de la noche.

Pero la fiesta había comenzado mucho antes. Para algunos incluso, desde la noche anterior. Así lo apunta la portuense Sario González quien espera a la puerta de la iglesia a que la celebración religiosa culmine. "Nosotros colocamos las toallas en el callao desde por la noche para conseguir un buen sitio", aclara. Para ella, y su familia, este día "es el más importante del año". "Nos levantamos temprano, desayunamos por aquí, luego nos damos un baño, almorzamos todos juntos y vamos a ver la Virgen", detalla la isleña.

A su lado, su hijo, Vicente Vargas, lleva una camiseta con la insignia de los portadores de San Telmo. "Este es mi tercer año como cargador", afirma mostrando bien su camiseta. Su historia con el santo empezó por casualidad. "Un año faltaba gente para poder sacarlo al mar, yo me ofrecí voluntario y me gustó mucho", revela. Para Vargas, una de las cosas más importantes de esta festividad "es su ambiente familiar". "Aquí nos juntamos toda la familia y los amigos hasta bien entrada la noche", añade el joven.

De fondo se empiezan a oír los primeros cánticos: Viva la Virgen del Carmen, que hasta el muelle la trajeron, y los del Realejo lloran por todos los marineros. Son los portadores de la patrona de los pescadores que, en corrillo y con una voz clara y contundente, llaman la atención de locales y turistas. Mientras aguardan a la salida de la Virgen, a algunos se les nota más nerviosos que a otros. Entre los primeros, se encuentra Francisco Rodríguez que este año se estrena como portador. "Tengo mucha ilusión pero la verdad es que estoy algo nervioso por saber si voy a aguantar todo el recorrido", afirma.

Rodríguez ha logrado entrar en la Hermandad de la Virgen del Carmen, pero este no es un asunto fácil. Entre los veteranos, Mesa explica que, "cada año pueden entrar chicos nuevos si hay algunas bajas y con tres requisitos: que sean portuenses, que muestren respeto y que tengan devoción por la Virgen". El cargador detalla que, este año, son unos 120 y que se distribuyen en tres turnos para portar los alrededor de 1.000 kilos que pesa la talla. "Unos la recogen y la llevan hasta el muelle, otros la sacan del agua y la recorren por la calle La Ranilla, y los últimos la devuelven al templo", sostiene Mesa.

El portador deja de hablar. Son cerca de las siete de la tarde y la procesión da comienzo. Desde los balcones engalanados de la ciudad llueven pétalos, algunos padres alzan a sus bebes hasta las imágenes y todos gritan ¡Guapa!, ¡Guapa! Mientras, algo más alejados del templo, en el muellito portuense, sigue la fiesta. La música folklórica se mezcla con las canciones de moda y jóvenes, niños y mayores bailan a su ritmo. El portuense Salvador Mendoza ha montado allí un buen tenderete. "Estoy aquí desde las seis de la mañana", reconoce. En su mesa, junto al muro del muelle, hay salchichas, paella, pan con chorizo, helados y muchas cervezas. "Nos hemos juntado más de 40 personas y la verdad es que lo pasamos genial", apunta. Para Mendoza, el que está a punto de suceder es el momento "más grande para los portuenses".

Y entonces sí. Se hace el silencio, los bañistas comienzan a chapotear y San Telmo primero, y la reina de los mares después, hacen su aparición. Chago Melián entona el Ave María y la Virgen es arrastrada por una marea humana hasta el agua. Una vez en la embarcación, comienza su paseo por las aguas. Poco después volverá a tierra y los portuenses tendrán que esperan otros 365 días para disfrutar de su marinera en el mar.

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