Feliz regreso a casa... y a la normalidad

Las 33 familias desalojadas por los trabajos de demolición en el edificio de Los Cristianos vuelven a sus viviendas diez días después

30.06.2016 | 13:12
Feliz regreso a casa... y a la normalidad
Feliz regreso a casa... y a la normalidad

En el número 12 de la calle Valle Menéndez de Los Cristianos ya no queda rastro del edificio que hace más de dos meses se desplomó. Apenas unas montañas de escombros, el vallado de seguridad, y el trabajo de los operarios que continúan adecentando la zona, recuerdan la tragedia. Las 33 familias desalojadas para acometer el derrumbe de la parte del inmueble que quedó en pie regresaron ayer a sus casas con el deseo de no tener que abandonarlas más mientras los negocios volvían a abrir sus puertas con la esperanza de recuperar las ventas perdidas. En uno de los portales de los edificios colindantes, el presidente de la comunidad, Luciano Lorenzanni, se mostraba contento por "recobrar la normalidad". Eso sí, con el recuerdo de la desgracia aún presente. "Uno mira hacia el frente y le entra la angustia. Se acuerda de sus vecinos", asegura sin poder contener las lagrimas Lorenzanni.

Para el residente, tener que limpiar la casa tras los trabajos "es lo de menos". "Cómo vamos a quejarnos de que hay tierra en el piso cuando otros han perdido sus viviendas e incluso sus vidas", afirma el italiano, quien llega de comprar algunos productos de limpieza. "El Ayuntamiento ha actuado muy bien y hasta ha tenido detalles con algunos vecinos", revela Lorenzanni para rápidamente aclarar que "cuando se produjo el primer desalojo una de las residentes acababa de tener un bebé y al regresar a su apartamento el Consistorio le había regalado una cuna".

En otro de los portales, Antonio Bresseleers y su mujer esperan cargados de bártulos a que la policía les abra la puerta de su edificio. Faltan apenas cinco minutos para la hora de entrada, las 15:00 horas. "Ha sido más rápido de lo esperado y el apartamento dónde nos han ubicado estaba genial", reconoce el belga residente en la Isla. Una vez el reloj marca las tres en punto, el agente coge las llave y les da paso. "Ya pueden volver a sus casas", le comunica al matrimonio.

Así, poco a poco, y repartidos a lo largo de la tarde, las familias afectadas por los trabajos en la estructura del inmueble número 12 fueron retornando a sus hogares. Algunos con más ánimos que otros. "Estamos trabajando en la casa. Tenemos que limpiar y volver a colocar todo", explica un vecino mientras espera a que le respondan al otro lado del telefonillo. Y es que lo primero, tras volver a casa, fue ponerse manos a la obra para tener la vivienda a punto. En balcones, terrazas y escaleras, los residentes se afanaban por eliminar el rastro de suciedad que las obras habían dejado. "Tengo varios centímetro de tierra en la ventana", señalaba una vecina con el paño en la mano.

Pero no solo los residentes tenían razones ayer para estar contentos. Los comerciantes, después de varias semanas y, en algunos casos, hasta meses, sin poder abrir sus puertas, volvían a la actividad. Uno de los casos más complicados es el de Eva Arocha, que regenta una tienda de skate en la conocida como casa azul (que colinda con el edificio número 12). "Nosotros tuvimos que cerrar tras desplome y así, hasta ahora", revela la comerciante, quien espera retomar hoy la actividad. "Vamos a preparar todo para que mañana [hoy para el lector], coincidiendo con las rebajas, podamos abrir", sostiene Arocha.

No obstante, la empresaria se muestra esperanzada con la nueva temporada. "Yo no tengo miedo. Me han asegurado que el local está bien", señala la trabajadora sin dejar de entrar y sacar estanterías y perchas de la tienda. Arocha cree que, incluso de lo malo, "se podrá sacar algo bueno". "Pienso que muchos curiosos se van a acercar a la zona para ver como quedó todo y quizás eso nos beneficie", concluye la comerciante.

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