Pequeños maestros silbadores

Alumnos de seis centros educativos de Tenerife aprenden esta forma tradicional de comunicación de La Gomera

13.06.2016 | 01:17
Los alumnos ganadores de La Matanza junto a su profesor Rogelio Botanz (i).

Comunicarse a través de un lenguaje Patrimonio de la Humanidad. Esto es lo que están aprendiendo varios estudiantes de la Isla en seis centros educativos de Tenerife, a quienes sus profesores están enseñando a silbar como lo hacían los antiguos gomeros. Y parece que a los jóvenes tinerfeños no se les da mal esta disciplina, ya que han copado los primeros puestos en el Concurso Tegional de Silbo Gomero, que se celebró recientemente en la Isla colombina.

El vasco Rogelio Botanz es uno de los profesores que está llevando a cabo en el colegio Acentejo de La Matanza la enseñanza de esta codificación del lenguaje hablado. "Que un niño de La Matanza puede aprender a silbar a través de un maestro vasco es lo que hace del silbo gomero un patrimonio para la humanidad", manifestó.

Durante 14 años, Bontanz ha trasmitido los conocimientos que él mismo adquirió en La Gomera a sus alumnos. "Se me metió entre ceja y ceja que el silbo se podría enseñar a los pequeños", manifestó.

"No hace falta ser un cabrero gomero para aprender a silbar", asegura y los hechos lo corroboran. Los que fueron sus alumnos, Alejandro Lucas y Daniel García, consiguieron el primer premio en la categoría adulta del concurso. Sin embargo, estos dos jóvenes no pudieron medir su valía con silbadores de La Gomera, ya que no se presentó ninguno y solo tuvieron que enfrentarse a otra pareja tinerfeña. Otros estudiantes del colegio Acentejo también consiguieron el segundo premio en la categoría infantil.

Pero Botanz no es el único docente implicado en este proyecto, ya que otros profesores están haciendo lo mismo en otros centros de la Isla. Uno de ellos es Eladio Concepción, que está llevando a cabo un trabajo similar en el colegio de Punta Brava y sus alumnos consiguieron el primer premio en la categoría infantil del concurso.

Los alumnos aprenden a silbar en los recreos o en las horas libres, por lo que estos maestros explican que para ellos es como un juego a diferencia de lo que ocurre en La Gomera, donde la enseñanza de esta forma de comunicación es una asignatura más.

Ángel Romar Rodríguez es otro de los profesores que está enseñando a sus alumnos a silbar. "Para que aprendan se utilizan juegos de palabras y adivinanzas que atraen el interés de los chicos", explica. Asegura que los menores pueden comprender el lenguaje silbado desde que son muy pequeños, "pero la emisión de silbo es tardía, a partir de tercero de Primaria".

Rodríguez señala que los niños se aficionan rápido a esta disciplina y después "quedan por las tardes para practicar entre ellos". Desde que logran emitir el silbo "la motivación vuela" y después son muy persistentes para entrenar.

El resto de centros en los que de una u otra forma se ha iniciado la enseñanza de esta disciplina en la Isla son: el instituto Marina Cebrián, el centro Narciso Brito, el instituto La Matanza y el colegio Agache. Docentes como Ciro Niebla, Raúl Megoya y Damián Esquivel también participan en este proyecto.

Estos profesores mantienen que el aprendizaje del silbo gomero puede ayudar a los alumnos a comprender mejor ciertos conceptos lingüísticos. "Los antiguos gomeros descubrieron una serie de cosas que aplicaron a este lenguaje y que luego los científicos han podido explicar", argumenta Botanz.

Este grupo de docentes tiene ahora el objetivo de crear un asociación que agrupe a todos los centros donde se enseñe silbo gomero. "Queremos revalorizar la enseñanza de esta disciplina", afirma.

La experiencia educativa que están llevando a cabo estos docentes en Tenerife es importante porque certifica que no es necesario que La Gomera cree un ejército de silbadores para poder enseñar esta forma de comunicación, "si un docente de cualquier parte del mundo aprende, él mismo puede enseñar a alrededor de 5.000 niños a lo largo de su carrera", explica Botanz.

Botanz mantiene que el silbo gomero no volverá a ser nunca lo que fue. "Cuando una manifestación pierde su función o aparece una utilización alternativa o desaparece" afirma. En el caso del silbo gomero esa alternativa ha sido las demostraciones que se realizan en bares, restaurantes y hoteles para los turistas.

Sin embargo, este grupo de docentes se quejan de cierta dejadez por parte de las autoridades respecto a la promoción de esta disciplina que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Una prueba de ello sería el desconocimiento de gran parte de la población de la existencia del Concurso Regional de Silbo. Los profesores critican además que hayan retirado el premio económico del concurso.

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