La secta que planeó un suicidio colectivo en el Teide

El 7 de enero de 1998, la Policía Nacional logra evitar que un grupo de 33 personas, liderado por una doctora alemana en psicología, se quitara la vida en Las Cañadas del Teide. Por falta de pruebas la líder de esta secta quedó en libertad. La historia salta ahora a las pantallas

12.06.2016 | 15:40
La psicóloga alemana Heide Fittkau-Garthe, líder de la secta.

El 7 de enero de 1998, la Policía Nacional logra evitar que un grupo de 33 personas, liderado por una doctora alemana en psicología, se quitara la vida en Las Cañadas del Teide. Por falta de pruebas la líder de esta secta quedó en libertad. Esta es la historia:

Un día antes de su adiós definitivo a este mundo, los integrantes de la secta preparaban en una casa del barrio de La Salud en Santa Cruz de Tenerife su particular última cena. Los agentes que participaron en esta operación se encontraron con una imagen sobrecogedora, casi de ciencia ficción. Uno de los policías que entró en aquella vivienda en la noche del 7 de enero de 1998 contó que no habían dejado nada a la improvisación: "Todos vestían túnicas amplias, iban descalzos y escuchaban una música muy suave, como de meditación. Tenían unos calderos enormes llenos de comida vegetariana". En la puerta, además de los cuatro coches propiedad de la psicóloga, y alma mater del grupo, a la que llamaban Madre Aida, había otros vehículos alquilados para desplazarse al Teide. Precisamente en las Cañadas, los fieles seguidores de esta secta creían que una nave espacial debía recoger sus espíritus y trasladarlos hasta otro planeta, seguramente mucho más parecido a un idílico paraíso.

La líder del grupo, la doctora en psicología Heide Fittkau Garthe llevaba algún tiempo organizando este momento. Por algunas cartas que envió a sus amigos en Alemania se sabe que los invitaba a trasladarse a la isla, si querían salvar sus almas: "El eje de la tierra estallará y no quedará ni Europa ni Múnich ni Mongolia. Será el 8 de enero en Tenerife, a las ocho. Tenemos que planear juntos los días finales".

La Policía Nacional, alertada por agentes alemanes que temían que pudiera producirse un suicidio colectivo similar al que se llevó a cabo en Suiza en 1994 y en el que murieron 48 personas, decidió adelantarse a la fecha indicada, a ese 8 de enero, y entraron en la vivienda interrumpiendo su fiesta de despedida. En el momento de la intervención policial fueron identificadas 14 mujeres, 13 hombres y cinco niños. Todas eran de nacionalidad alemana a excepción de una mujer peninsular con residencia en Canarias.

Los protagonistas de esta negra historia, muchos de ellos vivían en Alemania de forma permanente, y visitaban periódicamente a Heide Fittkau-Garthe en su finca de la localidad de Arafo, en el sur de la isla, allí celebraba reuniones por las que sus seguidores pagaban hasta 50.000 pesetas. Además, Fittkau-Garthe llegó a convencerlos para que cedieran la mayor parte de sus bienes. En aquellos días se llegó a establecer que en las cuentas de la líder se produjeron importantes ingresos, cifrados en 300 millones de pesetas.

Denuncias de familiares

Lo que más llamó la atención de los medios de comunicación que cubrieron aquella noticia es que la mayor parte de las personas que integraban la secta tenían estudios superiores, y procedían de familias de clase media y alta de Alemania. De hecho, gracias a las denuncias formuladas por los hijos de algunos de los adeptos se produjo la intervención policial, lo que evitó presumiblemente un trágico fin.

El 10 de enero, el juez del caso ordenó el ingreso en prisión sin fianza de Heide Fittkau-Garthe y de varios de sus seguidores, que saldrán en libertad sin cargos. La líder fue acusada de un supuesto delito de apropiación indebida, así como de inducción al suicidio en grado de tentativa.

Diez días más tarde, el titular del juzgado número 9 de Santa Cruz de Tenerife concede a Fittkau-Garthe la libertad bajo fianza. Sin pruebas, nunca se localizó ningún tipo de veneno con el que pudieran llevar a cabo el rito del suicidio colectivo, y sobre todo al contar con el apoyo unánime de sus fieles, esta doctora en Psicología logra que el juez le devuelva su pasaporte y levanta el embargo de sus propiedades. La policía nunca dudó de la clara intención de los integrantes de esta organización de acabar con sus vidas, pero no obtuvo pruebas con los que inculpar a los cabecillas de la organización.

Heide Fittkau-Garthe, una vez que queda en libertad, publica en los medios de comunicación una carta en que asegura que ha sido víctima de un "asesinato moral", y que todo lo sucedido fue obra de la hija de uno de sus pacientes, a la que califica de "alienada mental". Una vez que siente menoscabada su reputación profesional "Es mi deseo de corazón poder continuar mi trabajo mental y en silencio".

Después de estos sucesos, comenzaron a hacerse públicos los testimonios de algunos ex adeptos a la secta que hablaban de haber participado en orgias sexuales. El caso más notorio fue el de la testigo Ángela Gabriela Sieber-Kaiser, quien detalló a la policía lo que el grupo denominaba ´el anillo del amor´. Este rito consistía en que todos tenían que dormir unos con otros: Padre con madre, hijos con padres, como parejas del mismo sexo. Según Ángela Gabriela, "La señora Fittkau opinaba que el acto sexual había que llevarlo a cabo y no sólo quedarse en acciones preparatorias".

Eloy Valdés, un experto en sectas, siempre ha contado que Canarias es un lugar donde existe una alta proporción de personas que forman parte de estas organizaciones. Precisamente un tinerfeño, Leopoldo Cabrera Gil, fue uno de los que apareció muerto en el suicidio colectivo ocurrido en Suiza en 1994.


Goya Toledo, como la detective Yaiza Santana

El día 3 llegó a los cines la nueva película de Helena Taberna, Acantilado, con actores como Goya Toledo, Daniel Grao, Juana Acosta, Ingrid García Jonsson y Jon Kortajarena, además del canario Ciro Miró. Una cinta rodada en su mayor parte en escenarios de Gran Canaria, por deseo expreso de su directora, y que cuenta parte de la historia de la secta de Heide Fittkau-Garthe.

En realidad, Taberna utiliza como punto de partida el libro ´El contenido del silencio´ de Lucía Etxebarria, que novela de manera particular los sucesos producidos en Tenerife en enero de 1998.

Esto hace que la película no cuente de forma íntegra lo que realmente pasó, pero sí resulta curioso que hasta la líder del grupo que aparece en la pantalla se llame Heide. La directora reconoce que su adaptación del libro, el guión final, es bastante libre, y de hecho crea personajes como el que interpreta Goya Toledo, la detective Yaiza Santana, que no existió ni en la realidad ni en la obra de Etxebarria.

Sin destripar la película que acaba de estrenarse, habrá que reconocer que los paisajes de Gran Canaria son los más favorecidos de esta cinta oscura y también incómoda, según la definieron algunos de sus protagonistas.

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