Tegueste

Las manos que dan la hora

La familia Balbuena Artiles dona a la Fundación Canaria para el Sordo un reloj solar en lengua española de signos, único en el mundo

12.06.2016 | 13:31
Imagen del reloj solar en lengua de signos.

Un reloj ubicado en la fachada de la sede de la Fundación Canaria para el Sordo (Funcasor) en Tegueste dará a la hora solar a los viandantes en lengua de signos. El aparato ha sido donado por la familia Balbuena Artiles a la fundación y será entregado oficialmente a la organización en un acto que se celebrará este martes a las 13:00 horas, para conmemorar el Día Internacional de la Lengua de Signos.

El promotor de esta iniciativa, Luis Balbuena, que fue presidente de la fundación, siempre había tenido la ilusión de crear un aparato en el que las marcas de las horas no estuvieran representadas mediante números como ocurre en la mayoría de los relojes, si no que fueran sustituidos por su seña en lengua de signos. "El pintor Fernando Garcíarramos fue el encargado de realizar los dibujos, para los que tomó como modelo a mi hija que es intérprete", explica Balbuena.

Los relojes de sol son los primeros aparatos que se utilizaron para medir el paso del tiempo. Su aparición se remonta al menos al año 1.500 antes de Cristo y su perfeccionamiento se ha desarrollado a medida que avanzaban ciencias como la Astronomía o las Matemáticas.

Balbuena explica que el que se ha instalado en la fachada de la sede de Funcasor es un modelo "vertical ortomeridiano", ya que se sitúa de manera perpendicular al meridiano.

La varilla que marca la hora según la sombra que proyecte el sol en el reloj se llama gnomon y en este aparato tiene forma de mano. "Así visualizamos que nos habla con la sombra, al igual que en la lengua de signos hablamos con las manos", afirma.

Hablo a tus ojos. Esta es la inscripción que tiene el aparato y que recuerda que los relojes de sol "nos indican el paso del tiempo mediante el movimiento de una sombra que percibimos con los ojos". Balbuena expone que al igual que un interprete de lengua de signos utiliza los ojos de su interlocutor para comunicarse con él, los relojes solares siguen el mismo patrón.

Sin embargo, Balbuena advierte que quien desconozca que la hora solar no es la misma que la que marcan la mayor parte de los relojes podría llegar tarde alguna cita si se fía solamente del instalado en la fachada de la Fundación Canaria para el Sordo. "La hora oficial es artificial que se establece se establece según consideraciones astronómico, geográficas, económicas y políticas", argumenta, pero que no coincide con la hora que marca el astro rey.

Pero no está todo perdido, ya que se puede pasar la hora solar a la que marca la mayor parte de los relojes habitualmente. Para ello es necesario saber una serie de ajustes. Se debe tener en cuenta que en el horario de invierno se tendrá sumar una hora y cinco minutos a lo que marque el reloj de sol, mientras que en el horario de verano habrá que añadir dos horas y cinco minutos.

Pero el cálculo no es tan sencillo, ya que además dependiendo de la fecha del calendario habrá que añadir o quitar los minutos de la conocida como "Ecuación del tiempo". Para que todo el mundo pueda conocer la hora civil a través de este aparato solar se colocará una placa en la que se explicarán los pasos que se debe seguir.

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