Tesoros en blanco y negro

El tinerfeño Alberto Miranda está digitalizando el archivo fotográfico del estudio de su familia compuesto por miles de imágenes antiguas de vecinos y actos de varios municipios de la Isla

07.06.2016 | 02:03
Varias fotografías del archivo del estudio familiar de Alberto Miranda.

El joven fotógrafo Alberto Miranda no sabía los tesoros que escondían las decenas de cajas con negativos que guardaba en su casa. Bodas, fiestas patronales, romerías y miles de momentos vividos por los ciudadanos de la comarca norte de Tenerife y que su padre y su tío, fotógrafos de profesión, se encargaron de inmortalizar durante décadas. Ahora este joven está digitalizando todo este trabajo para perpetuar este legado, a través del que muchos vecinos han podido rememorar diferentes épocas de estos municipios.

Miranda comenzó a trabajar en la digitalización de este archivo antiguo hace seis meses, después de que su padre se jubilara y echara el cierre a la persiana de su estudio de fotografía Foto Miranda en Icod de los Vinos. "Mi familia tenía la filosofía de no tirar nada, por eso tenemos decenas de cajas con negativos que abarcan los 50 años de historia del negocio", explica.

Al archivo fotográfico del estudio familiar se une parte del que realizó el fotógrafo Ernesto Fernández Baena en los años 20 y que también está en posesión de la familia.

Gracias a este trabajo, muchos tinerfeños de diferentes partes de la Isla han podido recuperar fotos antiguas que habían perdido. "Algunos hijos les han regalado a sus padres su álbum de bodas o incluso personas que emigraron a Venezuela han podido volver a ver sus fotos después de muchos años", señala.

Realizando este trabajo asegura que ha podido reconocer a personas que aparecen en esta imágenes gracias al parecido que tienen con gente de su entorno. "Es muy curioso ver fotos de las madres y darte cuenta de que son iguales a sus hijas en la actualidad", comenta.
Entre las imágenes más curiosas que ha podido encontrar Miranda están las del rodaje de la película Hay que educar a papá, que se desarrolló en Icod en 1.971 bajo la dirección de Paco Lazaga y que contó con los actores Jaime de Mora y Aragón, Paco Martínez Soria y la actriz Helga Line.

Sus fotos testimonian la visita de personas ilustres al municipio, como Carmen Sevilla en uno de los rodajes que realizó en la Isla, además de la toma de posesión de diferentes alcaldes de la localidad. Miranda explica que en el pasado los ayuntamientos no tenían un fotógrafo propio que inmortalizara las actividades de los municipios y por eso "recurrían a mi padre y a mi tío que realizaban estos trabajos". Por esta razón, el joven fotógrafo cuenta con un archivo bastante extenso de fotografías antiguas.

Entre ellas se encuentran también fotografías de la playa de San Marcos en Icod, en una época en la que era un lugar de encuentro de todos los icodenses que acudían allí para disfrutar del sol y de la actividad económica de esta zona. Ahora, cuando la cala no pasa por su mejor momento, sus habitantes pueden a través de las fotos que ha recuperado Miranda volver a rememorar tiempos pasados de esta zona costera. "De esta manera las nuevas generaciones pueden saber cómo era la playa y conocer que fue un importante enclave del municipio", asegura Miranda.

Este joven asegura que se crió en un laboratorio fotográfico debido a la profesión de su padre, lo que le ha despertado el amor por esta disciplina. Después estudió fotografía y se dedicó a ello profesionalmente, pero aunque todo su entorno lo daba por hecho, decidió no continuar con el negocio familiar.

Este joven fotógrafo, que ganó el segundo premio del certamen de fotografía de Tenerife Moda en su tercera edición, explica que en la actualidad tiene un tera bit de fotos digitalizadas, pero todavía quedan muchas más. El proceso que sigue para digitalizar estas imágenes es escanearlas con un escáner fotográfico, que permite extraer una imagen de máxima calidad de los negativos.

Miranda asegura que después de tener contacto con tantas fotografías antiguas se ha dado cuenta de que el retoque fotográfico no es algo reciente, ya que en el pasado también se utilizaba "el retoque analógico", mediante el que los fotógrafos quitaban arrugas, daban color o eliminaban elementos de una imagen.

Miranda asegura que está realizando este trabajo porque es un apasionado de la fotografía y lo ha convertido en su hobby. Sin embargo, también reconoce que gracias a esta labor se preservarán multitud de imágenes que constituyen un patrimonio histórico y cultural de los tinerfeños. "Ya hay varios ayuntamientos que se han mostrado interesados en recuperar parte de su archivo fotográfico a través de mi trabajo", señala.

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