Romería de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza

La Orotava, una romería de libro

La Villa del norte de la Isla se entrega a sus patronos en una jornada de folclore y tipismo por antonomasia

06.06.2016 | 12:17
La Orotava, una romería de libro
Una parranda durante el recorrido.

La de La Orotava es una romería de libro. Lo es desde que las campanas de la iglesia de la Concepción repican a ritmo de Tajaraste y hasta que la última carreta pasa frente a la Casa de los Balcones. Lo es por el empeño en no desvirtuarse y, a un tiempo, por mantenerse con los brazos abiertos para recibir a todo aquel que quiera sumarse a la fiesta. Y pronto también lo será, de libro, gracias precisamente al libro que editará José Castro Álvarez, quien fuera alcalde de Ponteareas durante 32 años, sobre el hermanamiento entre la localidad gallega y la Villa del norte de Tenerife. Un hermanamiento cimentado en la tradición alfombrista que ambos municipios comparten.

El propio exalcalde, al mando de una expedición que se repite desde 1982, avanzó ayer la próxima publicación a la espera de que las veneradas imágenes de San Isidro Labrador y Santa María de la Cabeza dejaran en volandas la iglesia de la Concepción para descansar frente a la señera Casa de los Balcones. Momentos antes de comenzar el recorrido por las adoquinadas calles de La Orotava, con la particular banda sonora del Tajaraste aún sonando desde el campanario, Neli Hernández explica a los profanos el significado de las varas que portan los labradores, de las cintas que de ellas cuelgan y de las brillantes tachuelas que adornan el largo palo. Cada una de esas tachuelas representa un año de participación en la romería, y las familias suelen abrillantarlas con vinagre para un mejor lucir en la fiesta.
En cuanto a las cintas, su origen se remonta a los tiempos de los juegos de sortija. En ellas se conmemoran, por ejemplo, fechas o recuerdos importantes, y cada año se suman nuevas. En una de las muchas que penden de las varas puede leerse el año (justo el año pasado) en que un joven "cargó" por primera vez. Es el hijo de Neli, que recuerda que los jóvenes no pueden ser labradores, no al menos para tener tal honor, hasta los 18 años.

Entre los labradores y el resto de la comitiva asoman nombres propios como los del alcalde de El Sauzal, Mariano Pérez, o el concejal de La Laguna Antonio Alarcó. E Isaac Valencia, quien tras más de tres decenios como alcalde de la Villa dice disfrutar ahora "de distinta forma". "Fueron 34 años disfrutando del hacer de los vecinos, y hoy lo hago precisamente como un vecino más, lo que te da argumentos extraordinarios para defender lo que debemos y no debemos hacer". Y el ex regidor municipal, Villero de Honor, resume ese qué hacer y qué no hacer en esforzarse en conservar la esencia de la romería.

Minutos antes de la ceremoniosa bendición que precede al recorrido de las carretas, y ya con San Isidro y Santa María de la Cabeza en su nueva ubicación, el párroco Óscar Luis Guerra, en su cuarto año de romería tras sustituir en 2012 a Antonio Hernández Hernández, destaca la colaboración de los equipos parroquiales y de los alfombristas para facilitar la labor de la Iglesia en días de especial ajetreo, como lo fue, "sobre todo", el del último jueves, la jornada del Corpus. "Hoy es el colofón", subraya el párroco, quien pone énfasis en la plena sintonía entre las gentes de La Orotava y las vertientes lúdica y litúrgica de la fiesta.

El resonar del bucio, que ayer anunció la llegada de las autoridades y el momento de las bendiciones, se mezclaba con el olor a carne asada proveniente de las primeras carretas. Para cuando el párroco gritó el clásico "¡viva San Isidro, viva Santa María de la Cabeza, viva La Orotava!", grito que reforzaron el alcalde Francisco Linares y el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, al olor a carne lo acompañaban también aromas de vino, de papas guisadas, de huevos duros...

Desde las carretas comienzan a repartirse vasos de vino ("¡llevo un montón de litros!", avisa, desprendido, el patrón de una de ellas), huevos, papas, gofio amasado... Y bolsitas de cotufas. Precisamente volvieron a ser las cotufas las que más rechazo despertaron. Varios romeros se quejaban abiertamente por no considerarlas propias de un evento tan típicamente canario.

En los carros se pudo notar el efecto del concurso que, por primera vez, organizaron la Asociación de Carreteros y la Sociedad Liceo Taoro para elegir el más representativo de la tradición. Hubo carretas que imitaron antiguos lagares, otras a modo de soleadas azoteas (una incluso con detalles tan esmerados como la ropa típica tendida) y también otras casi convertidas en frescos patios. Y entre carreta y carreta, las parrandas con sus canciones y sus vítores. También parrandas en representación del folclore de otras islas, como, por ejemplo, la que vistió el traje típico de Lanzarote. Carretas, parrandas y las persignaciones de muchos de los yunteros ante San Isidro y Santa María de la Cabeza para pedir meses de ventura para el campo y sus reses. En los miles de rostros de alegría, de diversión y también de ceremonia, las caras de los cientos de extranjeros que, admirados, sacaban foto tras foto para llevarse sus recuerdos a Londres, Berlín o Helsinki. Lo saben bien Itahisa Llanos, Inés Álvarez, Sara Gómez, Sara Regalado y Lucía Barbudo, que descansaban en un andén, ataviadas con el traje típico, cuando se convirtieron en las improvisadas modelos de decenas de turistas.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine