Corpus Christi

Arena y pétalos para dar esperanza

36 alfombras de flores y brezos toman las calles del casco de La Orotava para celebrar su día grande

03.06.2016 | 15:35
Arena y pétalos para dar esperanza
Arena y pétalos para dar esperanza

Una mujer oculta su cara con un manto. En uno de sus brazos lleva a su bebé; en el otro, una mochila con lo imprescindible para huir de casa. Este retrato del drama de los refugiados sirios, representado con arena natural del Parque Nacional del Teide en el Magno Tapiz de la plaza del Ayuntamiento de La Orotava, se convirtió en la gran sorpresa de la Infraoctova del Corpus Christi 2016, una celebración que, este año más que nunca, ha mostrado un carácter social y solidario. Ayer, en las calles del municipio norteño, la arena, los pétalos y los brezos que dieron vida hasta a 36 alfombras guardaban un mensaje especial: la esperanza.

Algo más alejada del tapiz principal, en una de las alfombras de las calles del casco del municipio, Ruth Torres reconoce que el de los refugiados es "un tema que nos preocupa y en el que todos debemos estar implicados". La orotavense, que ultima los detalles de su dibujo, explica que su alfombra también tiene el objetivo de concienciar. "Es el diseño de un profesor que pensó en la temática de la migración. Siempre usamos un tema social para que los alumnos participen", detalla Torres mientras enseña la palabra migración y las huellas de pies que conforman su obra.

Mientras, la gente no para de llenar las principales calles de La Orotava. Turistas y vecinos, ataviados con sombrero y gafas de sol, y saboreando un buen helado para intentar sobrellevar el calor, disfrutan fotografiando las coloridas figuras hechas con brezos y pétalos. "Ningún año defrauda. Esto es una maravilla", reconoce la tinerfeña Sara Delgado acompañada de sus amigas. Sin apartar la vista de la alfombra, Delgado revela que, en esta ocasión, ha venido con la lección aprendida. "Hemos llegado algo más temprano para poder aparcar más fácil y visitar los tapices con tranquilidad", asegura la joven.

A su lado, un grupo de señoras les coge la delantera. "Nosotras venimos todos los años. Alquilamos dos guaguas y pasamos el día por aquí", señala Mercedes Rojas, llegada desde Las Mercedes. Las visitantes reconocen que la tradición marca la jornada. "Primero vemos la alfombra del Ayuntamiento y luego las de la calle. Después entramos a la iglesia y para acabar nos vamos a merendar a una buena dulcería del pueblo", describe la lagunera, quien prosigue la caminata". Ahí vienen los hombres. Este año les hemos dejado venir", bromea con una de sus amigas.

Los artífices de este milagro, que ayer volvió a deslumbrar a miles de asistentes, son los alfombristas de La Orotava, cuyos predecesores se remontan a mediados del siglo XIX. Para ellos, el día comenzó con las primeras luces del alba. "Estamos aquí desde las siete de la mañana y terminamos sobre las cuatro", apunta el alfombrista Esteban García. Su figura homenajea este año al quiosco de la plaza de La Constitución que sopla sus 100 velas. "Hemos querido hacer este motivo para tener un bonito detalle", añade el tinerfeño.
El único material empleado en estos tapices de la calle, auténticas obras del arte efímero, son las flores, sus pétalos, material vegetal y mucho brezo picado que se aprovecha para tapizar los márgenes de la vía. Se cubren unos 5.500 metros cuadrados de calzada y se calcula que participan más de 1.000 personas, de los que 500 son socios de la Asociación de Alfombristas Villa de La Orotava, y el resto, amigos y colaboradores.

Entre las flores multicolores utilizadas hay rosas, crisantemo, claveles, clavelón, flor de plata, geranios, margaritas, retamas, retamón, siemprevivas, vinagreras, verodes, miltón, violetas... Este año, la única que ha fallado es la flor de mundo. Así lo explica el alfombrista Fernando Rivero, quien apunta que la recolección ha ido bien "menos con esta variedad". "Nos ha faltado el azul de la flor de mundo, pero de resto hemos empleado todos los colores", señala Rivero mientras enseña su figura, la cara de Cristo hecha con pétalos de todos los colores.

El esfuerzo y el gran trabajo que lleva detrás cada tapiz se reconoce con solo echarles un vistazo. La extremeña Petra Rodríguez, asomada al balcón del Ayuntamiento ortavense y con la cámara de fotos en mano, sostiene que en su pueblo se hace algo parecido, "pero no tan espectacular". "No se puede definir con palabras estas obras de arte", afirma la turista. Rodríguez, que visita por primera vez la Isla y mañana regresa de vuelta a la Península, asegura que "se ve que los que las confeccionan son auténticos maestros". "Me llevaré una gran foto de recuerdo", concluye la extremeña.

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