Armada española Ejercicio Marsec-16 en las costas tinerfeñas

Asalto antiterrorista en Santa Cruz

La Armada española realiza un simulacro frente a las costas de la capital tinerfeña como entrenamiento de actuaciones contra el narcotráfico, trata de seres humanos y salud pública

19.05.2016 | 12:08
Asalto antiterrorista en Santa Cruz
Un instante del simulacro.

El Puerto de Santa Cruz de Tenerife vivió ayer una intensa jornada durante la que se protagonizó un ejercicio de entrenamiento coordinado por la Armada española en el que se simularon diferentes actuaciones en materia de seguridad marítima. El despliegue, en el que ayer participaron 20 organismos estatales, autonómicos y municipales, forma parte de del ejercicio conjunto denominado Marsec-16.

Según explicó el teniente de Navío Javier Miranda, oficial de operaciones del Mando Naval de Canarias, el ejercicio ha consistido en la localización de un buque sospechoso en alta mar. El planteamiento era que, según unos datos facilitados por Inteligencia, el buque Relámpago, que ayer actuó como blanco bajo el nombre ficticio de Agave, estaba tripulado por miembros de una supuesta red de terroristas. Para complicar aún más las incidencias del entrenamiento, se ideó que en el citado barco también viajaban personas relacionadas con el narcotráfico y la trata de blancas, pero para rizar aún más la posible casuística que pudiera darse en un servicio real, varias de las personas con las que los criminales estaban traficando, habían contraído una enfermedad vírica de alto riesgo y con fiebres hemorrágicas. Pero el plan no terminaba aquí pues tras el asalto que realizaron los miembros de Infantería de Marina que estaban embarcados en un segundo buque de la Armada española, Meteoro, se comprobó que dicho contagio vírico había producido diferentes incidencias sanitarias. Así, se comunicaba a las autoridades de puerto que debido a dicha enfermedad ya había fallecido una de las personas y otras dos presentaban diversa sintomatología, grave y moderada.

El objetivo de este ejercicio consiste en comprobar la capacidad de colaboración de la Fuerza de Acción Marítima de la Armada española con otros organismos para afrontar operaciones de seguridad marítima, así como mejorar la coordinación en el mar entre las unidades de la Armada y los organismos gubernamentales y no gubernamentales.

Miranda explicó que la tripulación del Meteoro debía localizar en alta mar al Agave, interceptarlo y abordarlo. Tras hacer suya la embarcación sospechosa, los miembros de la Armada se encontraron con que en el interior viajaban terroristas con armas, narcotraficantes y personas víctimas de la trata de seres humanos, algunos de ellos enfermos.

Una vez que el buque fue abordado, se notificó las incidencias a la base quien solicitó la colaboración de los distintos organismos que deberían participar en una situación real. Ésta actuación, según este portavoz del Mando Naval de Canarias, estaría bajo el mando de la Delegación del Gobierno de España en el Archipiélago y sería quien, con un oficial de enlace de la Armada española, dispusiera de los recursos de emergencias necesarios para atender la situación una vez que el buque tomado por las fuerzas españolas atraca en puerto.

Por ello, ante la casuística planteada en el ejercicio de ayer, se activó al Ejército del Aire, Guardia Civil, Policía Nacional, Policía Local, Cruz Roja, Servicio Canario de Salud, Protección Civil, Sanidad Exterior y personal de la Autoridad Portuaria, entre otros organismos.

Miranda afirmó que a la dificultad propia del ejercicio planteado, hay que añadir la coordinación de los diferentes organismos que participan pues existe un protocolo y deben atenderse las diferentes contingencias de forma ágil pero con un orden preestablecido.

En este sentido, y una vez que el buque Agave atracó en puerto alrededor de las 11:15 horas, se ordenó que las dotaciones de la Guardia Civil se acercaran a la pasarela de desembarco para que estuvieran alerta a la orden de subir al buque en el que se haría el traspaso de la custodia de los supuestos terroristas. Luego llegó el turno de los agentes de Policía Nacional, quienes debían hacerse cargo de la custodia y conducción de las personas presuntamente implicadas con el narcotráfico y la trata de seres humanos.

Con posterioridad, un médico, un enfermero y un técnico, todos de Sanidad Exterior, subirían al buque para hacerse cargo de las incidencias epidemiológicas detectadas. Así, y mientras el buque se acercaba a puerto, se disponía en la Dársena central del muelle de Los Llanos un Puesto Médico Avanzado en el que una vez que se montó, los tres especialistas médicos se pertrechaban con trajes de protección de máximo nivel. De esta manera, también los integrantes de Sanidad Exterior así como también distinto personal del Servicio de Urgencias Canario y patólogos forenses del Instituto de Medicina Legal de Santa Cruz de Tenerife, debieron afrontar su propio entrenamiento en la asistencia a personas que habrían contraído una enfermedad vírica grave. Para ello, quienes se pusieron los trajes de protección lo hicieron con personal espejo que atendía al protocolo establecido para ponérselo correctamente, a la vez que otro técnico indicaba el orden y la manera en que debía de hacerse.

Una vez que el personal de Sanidad Exterior estuvo preparado, subió al buque para hacer el correspondiente triaje sanitario determinando la existencia del contagio con sus diferentes valoraciones. El control de temperatura se efectuó a todos los miembros de la tripulación, no solo a aquellas personas que presentaban síntomas y viajaban en el buque sospechoso. De esta manera se controlaba que el contagio no había afectado al personal de la Armada que había interactuado con la tripulación del buque abordado.

Una vez que se realizó el citado examen, le correspondió el turno a los especialistas del Servicio Canario de Salud y Servicio de Urgencias Canario quienes se acercaron al muelle en una decena de vehículos sanitarios. El médico de Sanidad Exterior comunicó su informe de incidencias a estos últimos responsables de las emergencias sanitarias y subieron al barco para proceder con la actuación que se requería en cada caso.

En el ejercicio, dos personas contagiadas presentaban diferente sintomatología y así se evidenció en el procedimiento que se aplicó a cada uno para su evacuación. En el caso que no revestía gravedad, se trasladó en una camilla hasta una de las ambulancias, mientras que el paciente que tenía signos de un avance más grave de la enfermedad, fue evacuado en una cápsula de presión negativa y en otro vehículo sanitario. Por último, los especialistas del Instituto de Medicina Legal fueron los últimos en intervenir y lo hicieron con la inspección ocular y examen forense de la persona que había fallecido por las secuelas de la enfermedad.

El traslado de los pacientes, según informó el teniente de Navío Miranda, se realizó hasta el Hospital de La Candelaria, siendo escoltado dichos vehículos sanitarios por agentes de la Policía Local de Santa Cruz de Tenerife.

Los médicos tuvieron que atender una última incidencia: uno de los miembros de Infantería de Marina había resultado herido en una pierna, por lo que fue inmovilizado y trasladado también a tierra para su asistencia.

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