Adiós a un lagunero universal

Pedro González: "Incluso en la muerte hay esperanza"

Las reflexiones de Pedro González sobre la vida, el arte y la política dibujan a un personaje comprometido y apasionado

17.05.2016 | 10:22
Pedro González: "Incluso en la muerte hay esperanza"
Pedro González: "Incluso en la muerte hay esperanza"
Pedro González: "Incluso en la muerte hay esperanza"

Se necesitaría una enciclopedia para reunir todas las reflexiones que ha dejado Pedro González en sus innumerables entrevistas y comparecencias ante la prensa sobre todo, la vida, la muerte, la pintura, La Laguna, el éxito... Este es un compendio de algunas de las más significativas de si dilata trayectoria como artista, pensador y político.

La muerte y la ilusión. "Incluso en la muerte hay esperanza, aunque ésta a veces se frustre y se quede por el camino. Soy un hombre realista, de pocas ilusiones pero de bastante trabajo. Si el trabajo es la ilusión, efectivamente la ilusión puede ser esa: seguir trabajando, que es una forma de ilusión, una forma de ilusión pegada a la tierra".

La pintura y el arte. "La pintura es mi salida hacia la libertad y la practico todos los días. He dado clases de cristalografía, de química, de dibujo... hasta que he derivado en lo que realmente soy. Mancho los cuadros, experimento, veo cosas que no me parecen mías y las tiro. Es una búsqueda interesante, pero a veces también frustra mucho. Soy un pintor, sólo quiero seguir pintando. Entrar todos los días en mi estudio aún me causa una emoción. Si no, no entraría".

La Laguna. "Vivo en lugar que quiero, La Laguna, y con la gente que quiero. Es un municipio por el que he dado todo y más. Lo quiero porque es mi vida, mis olores, mis mañanas, mis noches, mis desvelos, mis paseos...".

La belleza. "La belleza ha sido una concesión al espectador burgués que necesita ciertos agarres para enfrentarse al cuadro. Se le proporcionaba esa belleza, que unas veces estaba apoyada en unos grandes planteamientos estéticos y otras en nada, en lo sentimental. Se ha falseado mucho con respecto al espectador, pero con respecto al artista no ha habido problemas porque la belleza siempre ha estado sujeta a unos planteamientos estéticos rigurosos".

El compromiso. "El arte siempre ha estado comprometido con la realidad. Modernamente, desde la Bauhaus alemana hasta que se inician los movimientos racionalistas y abstractos, estaban preocupados por la realidad y por la solución de los problemas del hombre, y aunque los cuadros sean un poco difíciles, en el fondo hay una preocupación por la realidad del hombre".

Emigración e inmigración. "Fui emigrante en Venezuela. En Canarias somos muy sensibles a este tema puesto que la mayoría de las familias canarias en la época de mis padres fueron a Cuba y después a Venezuela. De manera que hay en las familias siempre un emigrante y ese tema nos llega profundamente y somos muy sensibles a esa circunstancia porque la conocemos bastante bien. Por todas esas razones, naturalmente, consideraba que tenía que decir a mi manera, bien, mal o regular, pero decir que yo también estoy viendo las pateras. Por otra parte, la pintura en particular y el arte en general nunca ha sido ajeno a la realidad. Puede que esa realidad en ocasiones haya sido ontológica, en ocasiones haya sido metafísica, en ocasiones haya sido surreal, otras veces haya sido religiosa, en ocasiones haya sido realista, pero nunca ha estado al margen, y una de las realidades que tenemos enfrente de nosotros es esa, y el pintor, con su manera de decir las cosas, debe reaccionar y decirlo".

El éxito. "¿El éxito? Pues resulta que es el final de un camino que a lo mejor alguien se propone conseguir y lo consigue. En el momento de conseguirlo, se da cuenta de que no consiguió nada. El triunfo en abstracto es la meta; es el término final de esa carrera en la que nos va empujando todo el mundo, pero la mayoría de las veces, al conseguir el triunfo, te das cuenta de que no has conseguido nada de nada. Lo mejor del triunfo es tenerlo siempre alejado y no conseguirlo nunca".

La docencia en la Universidad. "Me gustaba mucho ser profesor. Era la oportunidad perfecta para ver las nuevas tendencias y las inquietudes de los jóvenes artistas. Aprendía de su afán por innovar e inventar otras formas".

La tecnología. "¿Pintar en un ordenador? He intentado hacer cosas con mi hijo pero ya esa estética no la domino... No quiero meterme en ella, porque todavía me falta muchísimo de mi propia estética, seguirla no digo perfeccionando, porque en el arte no hay perfeccionamiento, sino que necesito volcarme en ella a ver si logro algo".

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