El bar de la plaza de Tomé Cano saldrá a concurso antes de que acabe el año

El quiosco se abrirá durante los primeros meses de 2017

08.05.2016 | 02:00

El Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife sacará a concurso antes de que acabe el año el quiosco de la plaza de Tomé Cano. La intención del Consistorio es que esté abierto a principios del año que viene para dar vida a esta zona.

El concejal de Infraestructuras, José Alberto Díaz-Estébanez, aseguró que el de Tomé Cano será el siguiente proyecto que pondrá en marcha el Consistorio en cuanto a la explotación de este tipo de establecimientos se refiere. Este proyecto se pondrá en marcha cuando ya estén funcionando, o al menos en proceso, otros de los quioscos que el Ayuntamiento ha sacado a licitación durante los últimos meses.
De hecho, durante esta semana, el Consistorio anunciaba la licitación del quiosco de la denominada Plaza Militar, a lo que se une la apertura en menos de dos meses del bar de la Plaza del Príncipe después de estar cerrado durante un tiempo similar. El quiosco Numancia también estará operativo. Los de la Plaza Weyler o el de la plaza del Corte Inglés son otros bares que se han puesto en marcha gracias a concesiones públicas. "Se trata de darle vida a la zona, no solo atendiendo a los criterios económicos de las ofertas que se presenten, si no sobre todo atendiendo a la dinamización de la ciudad y a los lugares donde estén", señaló el edil nacionalista. En este sentido cobra especial importancia el proyecto que presenten las empresas que opten a explotar estos espacios durante la próxima década, tiempo en el que está fijada la concesión. Para Díaz-Estébanez es "mejor" sacar "poco a poco" las licitaciones. "Creemos que así se les da calidad a los proyectos que se presenten porque en cada caso siempre se lleva lo mejor que tienen las empresas", remarcó.
Aunque todavía es pronto para saber el canon que tendrá que abonar la empresa que lo explote –porque los técnicos todavía no han redactado el pliego de condiciones–, todo apunta a que el precio que tendrá que asumir no será muy elevado. El de la Plaza Militar que salía a concurso esta misma semana ascendía a 600 euros al mes con un pago trimestral de 1.800 euros. A esto hay que añadir que durante el primer periodo (habitualmente el primer año) la empresa está exenta de pagar ya que ese dinero debe invertirlo en mejorar todo el espacio.
Junto al de la plaza de Tomé Cano el siguiente proyecto que pondrá en marcha el municipio es el del Parque Don Quijote. Como ocurrió en la Plaza del Príncipe, aunque por cuestiones distintas, la empresa que explotaba este recinto presentó muchos problemas a la hora de cesar su actividad. El ruido fue la queja habitual, aunque no la única, de muchos residentes en la zona, con presencia policial durante las noches y los fines de semana. "El de Don Quijote es un quiosco particular" confirmó. "Al final cada empresario explota el lugar a su manera y eso puede acarrear algunas consecuencias", expuso el edil.

Aunque siempre se llevan a cabo controles por parte de los técnicos municipales, la concesionaria es al final la que toma las decisiones ya que para eso se sacan a licitación los espacios. "Hay que tener en cuenta que no son restaurantes, aunque en ellos se pueda servir comida", subrayó el responsable de Infraestructuras.

Lo mejor para estos establecimientos es que los clientes sean rotatorios, al menos en la medida de sus posibilidades. "Con eso se consigue que haya más movimiento de vecinos, de clientes, que eso es al final lo que genera negocio", añadió. Al final, sin embargo, todo depende del lugar donde también de la ubicación en la que se encuentre el local. No es lo mismo el quiosco de la Plaza del Príncipe que el que se ubica en la de Tomé Cano. En el primero, muchos de sus clientes son personas que pasean por el centro de la ciudad y, para el segundo caso, la mayoría de sus consumidores están de paso para hacer gestiones en la zona.

Tiempo

Que las licitaciones se concedan por un tiempo máximo de diez años tiene para el Ayuntamiento una razón fundamental. Las normativas cambian conforme pasa el tiempo, adaptándose a las necesidades de la ciudadanía o las administraciones. Es el caso de las leyes en materia de accesibilidad, donde nada tienen que ver los reglamentos actuales con los que se desarrollaban hace una década.

Justo el tiempo de la concesión fue el problema al que se enfrentó el Consistorio con la empresa adjudicataria del quiosco de la Plaza del Príncipe que, tras expirar su tiempo, no abandonó el espacio alegando que el Ayuntamiento no le había comunicado que se sacaría de nuevo a licitación. Es por eso por lo que no pudo presentar una propuesta para renovar su licencia. La situación acabó en los tribunales, hasta que un juez dio la razón a la Corporación al considerar que todo había quedado claro en el momento en el que se adjudicó el espacio.

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