Fiestas en honor a San Marcos Evangelista

El típico hípster se cuela en la Romería

Tegueste recibe a 50.000 personas, que llenan sus calles y hasta las rotondas

25.04.2016 | 18:20
El típico hípster se cuela en la Romería
El típico hípster se cuela en la Romería
El pequeño Adrián Rosales, de 3 años, encabeza la Danza de las Flores de Tegueste, a la que pertenece toda su familia, tocando el tambor.

Ya lo anunciaba el perfil de Facebook de El Típico de Tenerife con un dibujo en el que un joven iba a la Romería de Tegueste sin rastro del traje típico canario, "con la camisa blanca de fin de año", una bufanda roja a modo de fajín, "gafonas de sol con cristal de color" y poco más. Este perfil anónimo rechazaba en la red social con un "suspenso" esta opción, que finalmente fue la que algunos eligieron para deconstruir el traje tradicional, aunque hubo quien directamente lo obvió cambiándolo por pantalones cortos vaqueros y gafas de sol, entre otros accesorios. Aparte de la modernada hípster, fueron miles, más de 50.000, los que llenaron las calles del municipio para vivir la XLVIII Romería de San Marcos Evangelista, una de las más multitudinarias de la Isla.

La principal novedad de este año tuvo que ver con el recorrido de la propia Romería, que se alargó, pues el santo salió de la Iglesia y dio un rodeo, uniéndose antes con las carretas. El tercer año con las pulseras que Titsa ofrece para un Ida y Vuelta por 2,30 euros continúa funcionando y disminuyendo las colas para entrar al municipio. Desde la mañana ya había cientos de coches aparcados en ambos arcenes de la carretera que lleva hasta la Villa y la atraviesa, fundiendo el sonido de las isas con el del reguetón.

El Ayuntamiento prohibe hacer barbacoas, asaderos y acampadas en los alrededores del municipio durante este festejo, una norma que aparentemente se cumplió, aunque los jóvenes se reunían en corrillos para beber, comer y charlar hasta en las rotondas de césped, ante la mirada desconcertada de los miembros de Seguridad. Y es que la policía Nacional, Local, Canaria y hasta la Guardia Civil, con helicóptero incluido, velaban por el orden.

Gastronomía

Los bares habituales de Tegueste se convirtieron en ventorrillos, colocando una barra en su puerta de entrada. Además, no faltaron los autobares de comida rápida ni los quioscos, de tradicional. La juventud optó por traerse comprado un bocadillo, sobre todo de pollo; las familias que venían de fuera del municipio llevaban en sus cestos bocatas de chorizo de perro y tortillas; y las carretas lanzaban un año más las típicas bolsas de chochos, cotufas, papas arrugadas, plátanos y algún trozo de carne.

Uno de estos modernos con pantalón corto negro, una camisa blanca cualquiera, gafas de sol y un dudoso fajín, no perdió el humor cuando un plátano lanzado por una de las carretas fue a parar justo a su vaso de plástico, desparramando el transparente líquido en su ropa y suelo. Mucha gente se rió, él también, y procedió a coger el rico fruto canario del suelo para comérselo, resignado pero feliz.

Los que tuvieron más tiempo para hartarse a comer fueron las familias de la Villa tras la exhibición de ganado, grupos musicales y de baile y carretas, liderados por San Marcos. Por ejemplo, los Melián disfrutaron, como cada año, de una comida especial: ropa vieja, garbanzos, bacalao con mojo rojo y batata, gofio amasado con miel y, de postre, frangollo, un indispensable en esta familia "que siempre repetimos porque no nos puede faltar", explica Laura, una de las hijas.

A pesar de que el día amaneció nublado y sin visos de que fuera a salir el sol, justo al comenzar el paso romero el calor empezó a azotar.
Un olor a hierbabuena para mojitos peinó el aire cuando la venerada talla salió de la Iglesia tras la misa. Le siguieron los bailarines de El Hierro y la Danza de las Flores de Tegueste, tradición familiar que ya está aprendiendo el pequeño Adrián Rosales. Este niño de 3 años, ataviado como los danzarines de su familia, está encantado con el tambor que su madre le puso en las manos.

Asun Cedrés, maestra de carretas del Colegio Teófilo Pérez, es una de esas vecinas que no se pierde la cita villera. Pero en el caso de esta joven de 36 años la Romería es el momento en el que vende sus creaciones como recuerdo de la fiesta. Se trata de un pin compuesto de una pequeña y elegante teja que hace ella misma con arcilla y manda a imprimir en ella un montaje fotográfico del municipio. "Cada año es diferente", señala. Lleva cuatro años con las tejas pero antes de eso hacía los típicos vasos con cuero para colgar del cuello. "Ahora hay mucha gente haciendo las tejas así que creo que el año que viene cambiaré a unas ruedas de carreta de cerámica", explica la artista.
Miel en directo

La Gorgolana, que lleva 21 años saliendo de Romería, ha creado este año una carreta que homenajea al apicultor de la Villa. "Nos ha llevado cuatro meses de trabajo", cuenta Eladia López, una de las creadoras, quien explica que fue "don Mariano, un señor de aquí que se dedica a la miel, el que se puso en contacto con nosotros". Lo especial de esta carreta, una de las 23 que recorrieron el municipio, no es solo que repartieron botes de miel cedida por Oromiel y Cristina Gil Abreu, sino que en su parte trasera lucía "con muchas medidas de seguridad" un auténtico panal de abejas, cedido por Mariano.

Con los últimos trozos de gofio amasados que, envueltos en papel de platina, volaban por los aires, se escuchaba el sabio consejo de una mujer isleña: "Esto es lo que hace fuerte a los niños canarios, ¡ni leche con cereales ni nada!".

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