La Laguna
El patrimonio de la Catedral 

La puesta a punto de los retablos

La rehabilitación de la pieza de la Inmaculada culminará este año

24.04.2016 | 02:00

Los retablos de la Catedral volverán a estar relucientes en poco tiempo, gracias a los trabajos de restauración que se pretenden realizar en los próximos meses. El primero que pasará por el taller es el retablo de la Inmaculada, en el que ya el año pasado se realizó una primera fase y que está incluido en el Plan Insular de Bienes Muebles, que cuenta con un presupuesto de 221.839 euros de los que el Cabildo invertirá 150.000 euros este año.

Sin embargo, tal y como explica el delegado de Patrimonio del Obispado de Tenerife, Miguel Ángel Navarro, existen otros dos retablos en la Catedral, el de Nuestra Señora de La Candelaria y el del Señor de la Columna, así como la imagen de la Inmaculada Concepción que, aunque sus propuestas han sido aceptadas por el Cabildo, esperan poder aprobarse en la próxima Comisión Mixta de Patrimonio, que tendrá lugar en unas dos semanas, para incluirlas en el siguiente plan.

En el caso del retablo de la Inmaculada, sus restauradores serán Marcos Hernández e Isidro Larizgoitia, los mismos que realizaron la primera fase. Hernández explica que se trata de "una restauración muy complicada", ya que el problema no es que se haya caído un poco del dorado, sino que el deterioro "abarca a toda la pieza". Los daños en la estructura fueron ocasionados porque durante los 12 años que la Catedral estuvo cerrada, cayó agua directamente sobre el retablo.

Esta es una pieza muy importante dentro de los bienes del Obispado, ya que fue creado por el escultor Mariano Benlliure, tras el encargo del obispo Nicolás Rey Redondo. En la primera fase, los trabajos duraron dos meses y se centraron en la parte superior del retablo. Por lo que en esta segunda fase, que se prevé comenzar en septiembre y cuenta con un plazo de ejecución de tres meses, se colocarán pequeños adornos que no se habían localizado el año pasado y que falta en esa parte. Así, se instalará una nube que apareció guardada en otro lugar y que se pensó que pertenecía a la imagen de la Inmaculada, explica Hernández.

Además, se concluirá la mejora desde la zona de la predela hasta el suelo, que no se hizo en la anterior etapa por falta de financiación, así como reconstruir el interior del sagrario y la tarima sobre la que descansará el retablo. En este caso, la pieza estaba recubierta con una moqueta "que actuaba como una esponja con el agua", por lo que sufrió los desperfectos. La reconstrucción de esta tarima la realizará un carpintero de Vilaflor.

Marcos Hernández afirma que "es la primera vez que me encontraba con un retablo tan deteriorado, ya que no es normal que sobre un objeto de tanto valor caiga tanta agua". El restaurador aclara que la parte más complicada de los trabajos fue en la primera fase, ya que tuvieron que trabajar en altura con unos andamios. Sin embargo, lo más difícil de este segundo tramo será fijar y rehacer el dorado y el plateado de la mesa del altar.

En cuanto a los retablos de Nuestra Señora de La Candelaria y el Señor de las Columna, estos se vieron afectados por el mismo problema que el anterior, la humedad del inmueble durante los 12 años que estuvo cerrado, aunque solo sobre el del Señor de la Columna hay signos de que haya caído el agua directamente.

Las encargadas de hacer la restauración serán Candelaria García y Marcel Barroso y la previsión es que tarden unos seis meses en concluir ambos trabajos. Según destaca García, ambos retablos son de los más antiguos de la Catedral, ya que son de los pocos que se salvaron de la renovación del templo del siglo XX. De hecho, el de La Candelaria data del año 1760, aunque se terminó de dorar en 1783; mientras que el del Señor de la Columna es de 1763.

Candelaria García afirma que los deterioros de las dos piezas son muy parecidos porque son de los mismos materiales (madera policromada y dorada) y se encontraban en las capillas colaterales de la nave del evangelio, por lo que estuvieron expuestas a los mismos problemas de humedad y tuvieron inadecuadas condiciones de conservación durante el tiempo en que el templo estuvo cerrado.

En estos casos, se realizará la limpieza de la trasera del retablo y se hará un tratamiento de desinfectación, porque "aunque no está afectada, podría aparecer carcoma", explica la especialista. Además, se consolidará la madera atacada por la humedad y se repararán las molduras y los elementos decorativos que faltan. También se fijarán y consolidarán los estratos pictóricos y el dorado, así como una limpieza de la policromía y el dorado, entre otras cuestiones.

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