Tragedia en Arona

Un informe privado descartó en 2004 daños estructurales en el número 12

La dueña de la asesoría que gestionó el edificio, la actual edil de Hacienda de Arona, Raquel García, asegura que ningún residente denunció de manera formal o verbal presuntas grietas

22.04.2016 | 17:00
Un informe privado descartó en 2004 daños estructurales en el número 12
Un informe privado descartó en 2004 daños estructurales en el número 12

Un informe privado realizado por un aparejador de Santa Cruz de Tenerife descartó en el año 2004 que el edificio del número 12 de la calle Amalia Alayón de Los Cristianos, que se vino abajo el jueves de la pasada semana causando siete muertos y tres heridos, sufriera daños estructurales. Esto confirmó ayer a la opinión de tenerife una de las propietarias de la asesoría que llevaba el inmueble desaparecido, Raquel García, también concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Arona, municipio en el que se encontraba este inmueble.

Según la integrante del grupo de Gobierno aronero, en representación del partido Ciudadanos X Arona, este informe era de "carácter privado" y se encargó después de que el banco Banesto realizara importantes obras en uno de los locales comerciales del edificio, que daba tanto a la calle Amalia Alayón (donde estaba su entrada principal) como a la calle Valle Menéndez, y que ocupó durante muchos años. "Habían eliminado parte del muro para poner ventanales en la oficina y habían hecho otras reformas importantes en el local. Por seguridad, la comunidad decidió encargar un informe. El aparejador refleja en el estudio que había algunas grietas pero que eran externas, sin importancia, y no reflejaban que el edificio sufriera ningún problema estructural", detalló Raquel García.

García, que habla como propietaria de la gestoría que llevaba los asuntos del inmueble, Brokers y Analistas SL, y no como edil de Hacienda del Consistorio sureño, añadió que "si el informe llega a ser negativo, lo habríamos comunicado al Ayuntamiento, pero al ser positivo y no hallarse problema, no se comunicó evidentemente a los responsables municipales de Urbanismo".

Asimismo, aclaró que no tiene constancia de ni una sola queja o denuncia, formal o verbal, de los propietarios e inquilinos del edificio sobre presuntas grietas. "Nunca se nos comunicó nada sobre señales que indicaran que el edificio podría estar en malas condiciones, nunca. He oído declaraciones de algunos vecinos al respecto pero ninguna de estas quejas llegó a mi empresa, que lleva todos los asuntos del edificio al dedicarse a la administración de fincas y a la asesoría, y mantener un contrato con la comunidad". Brokers y Analistas SL lleva tanto los asuntos de los dueños de los 28 pisos como los de los responsables de los locales comerciales: el que ocupó Banesto, una tienda de Compro Oro y un supermercado.

Raquel García recuerda que fue precisamente el número 12 de la calle Amalia Alayón el primer inmueble que pasó a gestionar su empresa Brokers y Analistas SL, propiedad suya y de su marido, José Antonio Giménez, y cuya sede está muy cerca de donde ocurrió la tragedia, en la calle Barranquillo. "De haberse detectado algo, se nos tenía que haber comunicado", recalcó.

Raquel García quiso dejar claro que aunque sigue siendo propietaria de la gestoría y está al tanto de sus asuntos, la dejó a un lado desde que el pasado enero su formación, Ciudadanos X Arona, pactó formar gobierno con el PSOE. "Las gestiones las dirige ahora mi esposo".
Aún así, reconoce estar al tanto de todo lo que concierne a este edificio que colapsó el jueves de la pasada semana provocando una tragedia. Raquel García, por ejemplo, señala que a su empresa no le consta que se estuvieran realizando obras en ese mismo local que había ocupado Banesto y que había adquirido hacía poco una empresa dedicada a la venta de productos de peluquería y cosmética. Los residentes que sobrevivieron al derrumbe y vecinos y comerciantes del entorno han asegurado que unos obreros estaban realizando trabajos en ese local desde al menos 10 días antes del colapso.

"No nos consta que se estuvieran haciendo esas obras. Los que compraron el local no nos lo comunicaron. Tampoco tenían licencia para hacerlas. Habrá que esperar a ver lo que determina la investigación judicial, que se ha abierto para determinar las causas del derrumbe, pero a nuestra gestoría los nuevos propietarios del local no nos comunicaron nada. Tampoco tenían obligatoriamente que hacerlo pero este tipo de cosas se suelen comentar al administrador", detalla.

Esto quiere decir que tampoco se lo advirtió la presidente de la comunidad de vecinos, Ánima Marrero, con quien Brokers y Analistas SL mantenía un contacto fluido. En las horas posteriores al derrumbe, Ánima Marrero comentó esto a la opinión de tenerife: "El edificio tenía más de 40 años [exactamente 43 años] pero estaba muy bien. Nunca tuvimos ningún problema de cimientos ni nada de eso. Eso sí, había salido una grieta de la obra que estaban haciendo en el local grande de la esquina [el que había ocupado Banesto]. Llamé a la gente que estaba trabajando ahí, se la mostré y me dijeron que no pasaba nada, que ellos la taparían. Quería que la vieran. Como hay tantos muros de carga, podía ser importante". "También me llamó la atención que dieran golpes tan fuertes. Eran mazazos. Como trabajaban a puerta cerrada, les toqué y me explicaron que estaban haciendo las divisiones, que no estaban tocando ningún muro. Pero no sé... A mí me da que esto pasó a raíz de eso. Pero serán los técnicos los que lo determinen", añadió la presidenta de la comunidad de vecinos sobre unas obras que el Ayuntamiento ha confirmado que carecían de licencia municipal. Es más, hace dos meses se pidió una licencia que se denegó porque se habían solicitado para obra menor y el proyecto requería una licencia de obra mayor.

Raquel García añade, además, que el edificio no había pasado la Inspección Técnica (ITE) porque tenía menos de 50 años, límite a partir del cual es obligatorio realizar este control, y que la comunidad lo tenía asegurado. También admitió que la Policía Nacional interrogó a su marido, como máximo responsable de la gestoría que lleva el número 12, en relación con la investigación abierta por el Juzgado de Instrucción número 3 de Arona. Negó haber mantenido contactos con la empresa que adquirió el local referido y, de hecho, subrayó que desconoce su nombre y a qué se dedica. "Nos pidieron información general y el informe de 2004 en el que el aparejador negó que hubiera daños o defectos estructurales que pusieran en peligro el inmueble. Nos limitamos a prestar la máxima colaboración", concluyó la concejal.

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