Tragedia en Arona La Zona Comercial Abierta de Los Cristianos recupera su actividad

La vida continúa detrás del mostrador

Los comerciantes reabren sus locales y se unen para buscar responsabilidades de lo ocurrido

21.04.2016 | 00:57

El pasado jueves, a las 9:31 horas, Jimena Restuccia estaba abriendo la puerta de su tienda de mascotas Hobby Fauna cuando el Edificio Julián José se desplomó a unos 20 metros de ella. Los siguientes días la policía la dejó volver fugazmente para alimentar a sus animales pero no fue hasta ayer cuando pudo volver a abrir su negocio de la calle Valle Menéndez, gracias a la reducción del perímetro de seguridad de la zona cero. Como ella, la mayoría de los 30 empresarios afectados por el derrumbe volvieron a ponerse ayer detrás del mostrador para atender a su clientela.

La mayoría de ellos participaron por la mañana de una reunión convocada por el Ayuntamiento para informarlos de la situación y cómo seguirán las labores de desescombro y demolición en los próximos días. Pedro Martín es el presidente de la Zona Comercial Abierta de Los Cristianos. Según detalló el empresario a la salida del encuentro, el alcalde, Julián José Mena, les confirmó que a medida que avancen las labores se seguirá reduciendo el corte de tráfico que se mantiene en las calles Valle Menéndez y Amalia Alayón.

Además, la asociación de comerciantes ha decidido unirse para buscar colectivamente asesoramiento legal para gestionar las solicitudes de indemnizaciones a los seguros de cada negocio por las pérdidas que han tenido durante los cuatro días que estuvieron cerrados. También barajan personarse en la causa judicial abierta para aclarar las responsabilidades de lo ocurrido.

Al margen de la preocupación y la consternación que manifestaron los empresarios por el trágico suceso del jueves, Pedro Martín valoró de manera positiva la gestión desempeñada por el Consistorio y los cuerpos de seguridad y emergencias durante los últimos días. "Creo que han actuado con rapidez y de forma eficaz para afrontar un hecho tan inesperado y de la trascendencia del que hemos tenido la desgracia de vivir", recalcó.

En la misma línea se manifestaron ayer Antonicelli Eufemia y Lui Mazzarella, propietarios de la tienda de cigarrillos electrónicos Good Smoke, de la calle Amalia Alayón. "El único problema que tenemos ahora es el corte de la calle. Los clientes todavía no saben que hemos vuelvo a abrir y hay menos movimiento. Pero es lógico. Tardaremos en recuperarnos de todo lo que pasó", apuntó Eufemia.

"La gente está muy despistada todavía", añadió su vecina de la joyería Legna, Jaya López. La mañana del jueves, ella estaba abriendo el negocio cuando de pronto escuchó un ruido muy fuerte. "El edificio se quebró en tres partes y se desplomó. Fue algo muy impresionante", admitió.

Javier Velázquez es el propietario del bar El Escondite. "Mi negocio está condenado", lamentó. Su local está ubicado en el paseo peatonal y que iba en paralelo entre el edificio derrumbado y el Bruno. "Seguiremos luchando porque la única certeza que nos deja lo que ha sucedido es que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina", enfatizó.

Eleonora Carlsson es la directora del Hotel Andrea's, de la calle Valle Menéndez. En plena temporada alta, el establecimiento está lleno. Entre el jueves y el sábado, el hotel quedó dentro de la zona acordonada y sus huéspedes "tuvieron muy difícil entrar y salir". asegura. Además, en estos días han tenido muchas cancelaciones de reservas de clientes que, según señaló, se asustaron al ver la noticia. "Han lanzado la noticia al extranjero sin dar detalles y la gente en medio de la confusión ha llegado a pensar que hubo un terremoto en la Isla", lamentó la directiva. El hotel tiene una pizzería en la planta baja que ayer volvió a abrir. Carlsson calcula que las pérdidas que acumuló el restaurante durante los últimos cuatro días que estuvo cerrado llegan a los 4.000 euros.

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