Tegueste

Los guardianes de la tradición

Los carreteros son los referentes de la romería de la Villa, que se celebra el día 23

12.04.2016 | 12:28
Los guardianes de la tradición

Cuando despunta la primavera, en Tegueste ya huele a romería. El día 24, la Villa vestirá su traje de tradiciones y sus vecinos agasajarán al visitante en una fiesta que se ha convertido en una de las más esperadas de Tenerife. Los romeros la marcan en el calendario como cita ineludible, y los carreteros empiezan a trabajar meses antes, incansables, para sacar lustre a su rica tradición agrícola y ganadera. Desde finales de año, los carreteros ya empiezan a diseñar la carreta con la que participarán en su particular desfile.

Así, los carreteros, junto con los cuatro barcos y la danza de las flores, se han convertido en los referentes de una romería que cumple 48 años de vida. Un total de 23 carretas participarán este año en la romería, encabezadas por la de Pedro Álvarez, la única que no se ha perdido ninguna edición, y a la que seguirán el resto según su antigüedad. Tras la de Pedro Álvarez vendrán las de Las Canteras, El Mocán, El Gamonal, El Murgaño, Los Binchenis, el Colegio Teófilo Pérez, La Pedrera, Imidahuem, La Gorgolana, El Cantillo, Teguazo, La Canocha, El Carmen, La Peña, El Molino, La Padilla, Tesegue, Los Currillos, Achineche, Benahoare, Mahey y Chinijos.

El día 24, los teguesteros se echarán a las calles para pedir la protección de San Marcos hacia sus cosechas. Los carreteros, por su parte, guardianes del acervo agrícola y ganadero, serán testigos privilegiados. La mayoría lleva trabajando desde comienzos de año en el montaje de la carreta, una tarea que no es fácil ni barata. El Ayuntamiento concede cada año una subvención a los carreteros para ayudar a sufragar parte de los costes de participación pero el resto se consigue gracias a la solidaridad vecinal.

Es una tarea lenta reservada a los jóvenes ya que los mayores están más dedicados al montaje de la carreta. Trabajan grupos de entre 15 y 20 personas y el grano se va pegando en paneles de madera hasta completar los dibujos y después se adosan a las carretas. Se cuidan todos los detalles, de hecho, algunos granos se tuestan para adoptar algún color característico. Cada carreta es un homenaje al campo de Tegueste, que aún hoy resiste con entereza al desarrollo urbanístico.

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