Un domingo gastronómico | Feria en Arico Viejo

El pan artesanal es mucho más rico

Cientos de curiosos asisten a la muestra de panes del mundo, en la que hubo degustaciones con vino, almogrote y queso

11.04.2016 | 12:49
El pan artesanal es mucho más rico
Nadie quiso perderse la cita gastronómica en Arico Viejo.

Si se hace con cariño, algo de tiempo y una materia prima de calidad el resultado puede ser espectacular. Quienes se acercaron ayer hasta la plaza de la iglesia de Arico Viejo, en el sur de la Isla, pudieron comprobarlo. El pueblo celebró su habitual feria de panes del mundo, donde primaron los productos tradicionales, hechos siempre de forma artesanal y sin utilizar levaduras químicas.

El recorrido era libre, pero con un poco de organización. El objetivo era recorrer todos los puestos para no perderse ninguno, porque cada uno, a su manera, ofrecía algo diferente. Y no solo panes, de diferentes tipos, con distintas semillas, si no también queso, vino, almogrote o miel. Lo que más valora el cliente, siempre que el bolsillo se lo permita, es que el pan esté fresco y que su sabor le aporte algo diferente a los que se compran habitualmente para el consumo diario en casa.

Clara García tiene claro que el pan es "un producto básico en cualquier mesa y en cualquiera de las tres comidas. Es de lo más que se come en casa". "Es mejor que sea bueno, pero es más caro si se compra artesano y eso al final de mes se nota en el bolsillo", valoró. Esta vecina de Güímar hace años que acude a este encuentro y se surte de diferentes productos. "Duran como una semana y eso es algo que los que se hacen con productos químicos no aguantan", sentenció.

Carmen de la Rosa es otra de las habituales de este encuentro anual. Aunque no es fácil aparcar "es preferible que lo hagan aquí, porque está alejado, y así el pan no se acaba pronto", expuso. Este vecina, en su casa, hace siempre que puede pan artesanal. "A mis hijos les encanta pero creen que estoy loca porque me da mucho trabajo", comentó. En su caso, al tener tiempo libre ahora que está jubilada, no le importa invertir ese tiempo. "Queda mucho mejor y es un pan mucho más bonito, más vistoso en la mesa y en el estómago", bromeó.
Salud

Leila Hijazo es una artesana del pan. No comercializa sus productos de forma habitual pero sí que los fabrica cada vez que hay un encuentro de estas características para demostrar la parte saludable de comer pan, siempre que sea del bueno. "La gente tiene que saber que lo que se come es algo poco sano, porque nuestro organismo no está preparado para comer ese tipo de productos; lo mejor es que el pan se haga con masa madre, que fermente con el tiempo, dejando pasar las horas, que crezca lo que tenga que crecer", explicó. "Quizás no sea un pan tan bonito pero sí que será mucho más sano y más saludable", añadió.

Al hacer un pan, al menos para confeccionarlo de forma especial, hay que atreverse a mezclar sabores. El que más se vende en este tipo de ferias es el de espelta y miel. Aunque siempre es un placer degustar productos diferentes habituales de Italia, Estados Unidos, Brasil o la Península, al final lo habitual es siempre lo que más convence.

Jairo Cedrés, otro de los profesionales que ofreció ayer sus mejores panes, apuntó que quienes prueban el pan de espelta y miel siempre repiten. "La espelta es una semilla que siempre sacia, con la que se te quita un poco el hambre y las ganas de comer una vez que empiezas a probarla; eso, al mezclarlo con miel, se consigue un toque de dulzura en el pan que siempre gusta", detalló. En su puesto, muy visual para atraer a los curiosos., tampoco faltaron los panes moña, de semilla o de roscas gallegas. "Traemos los panes tradicionales de diferentes zonas de la Península, que llaman mucho la atención y que tienen mucha salida", aclaró.

En el encuentro tampoco faltaron la comida algo más preparada, como repostería de diferentes tipo, desde bizcochones hasta queques y galletas de diferente tipo. También hubo sitio para las empanadas, con carne y atún; el pan tumaca catalán; y las rebanadas de pan con productos para untar. "Qué pena que no lo hicieran por la mañana, porque una se habría ido de aquí almorzada", señaló Francisca Suárez. Los quesos también tuvieron su hueco, así como los vinos, siempre de la tierra, para poder brindar.

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