Tenerife, el paraíso de los pateos

La Isla se convierte en un destino puntero para practicar el senderismo a nivel mundial

10.04.2016 | 09:39
Los caminantes recorren un sendero en el Parque Nacional del Teide.

Calzarse los tenis y patear a la sombra de la frondosa laurisilva mientras el aire puro entra por los pulmones. Caminar por coladas volcánicas con la vista puesta hacia escarpados acantilados con el olor a salitre impregnando el ambiente. Emprender la subida al pico más alto de España para disfrutar de los colores anaranjados del amanecer y llegar a contar hasta las siete Islas canarias de un vistazo. Todas estas rutas, tan diferentes como especiales, son posibles en Tenerife. La Isla, que cuenta con 1.500 kilómetros de veredas, se ha convertido en un verdadero paraído para hacer senderismo a nivel europeo. La biodiversidad de sus paisajes, las bondades del clima y la amplia oferta complementaria de actividades son sus grandes bazas. El resto solo consiste en echarse a andar.

El técnico de Turismo de Tenerife y también montañero Juan Carlos Álvarez explica que la primera actividad al aire libre que los turistas realizan en el Archipiélago es el senderismo. "Actualmente, un 16% de los visitantes que llegan a la Isla vienen a hacer pateos. Se trata de una cifra que se ha ido incrementando desde 2010, cuando el dato era del 13%", detalla el especialista. Y si hay un evento que ha ayudado a consolidar este sector es el Tenerife Walking Festival, un acontecimiento mundial que acaba de celebrarse en la ciudad turística de Puerto de la Cruz. "Esta segunda edición ha tenido muy buena acogida y ya estamos preparando la tercera, que se llevará a cabo del 23 al 27 de mayo de 2017", adelanta Álvarez.

El senderista asegura que la importancia de este festival radica en dos aspectos. Por un lado, la llegada de entre 200 y 300 montañeros de todo el continente europeo que, además, "se llevan impresiones a sus países animando a otros senderistas a visitar la Isla". Por otro, la participación de una treintena de periodistas y turoperadores especializados. "Ahora mismo es muy posible que los senderos de Tenerife estén saliendo en numerosas revistas y publicaciones de turismo activo. Es un oportunidad increíble", destaca Álvarez.

Pero, ¿por qué elegir Tenerife? El técnico de Turismo no tiene dudas: "Por la espectacularidad de sus paisajes". "En ningún otro sitio de Europa puedes elegir entre senderos verdes con laurisilva o pinar; caminos volcánicos, como los del Parque Nacional del Teide o los de Teno; y rutas costeras, como las que atraviesan las playas de Anaga", enumera Álvarez. A esto se suma la posibilidad de disfrutar de las actividades al aire libre los 365 días del año. "La Isla ofrece unos recursos muy buenos, como pueden ser la observación de estrellas", señala el montañero. Se trata de una oferta que se completa con la gastronomía y la cultura. "Terminar un pateo con una sardinada, un buen vaso de vino o un paseo en lancha no tiene precio", destaca Álvarez.

Esta es una selección de algunos de los senderos tinerfeños más importantes:

Las rutas estrellas. No podía ser otro. El pateo más visitado de la Isla es el que va desde las faldas del Teide hasta los 3.718 metros. Es la ruta Montaña Blanca-Pico Teide, un sendero de 19 kilómetros que suele contemplar la posibilidad de pasar la noche en el refugio para hacer el último ascenso de madrugada y ver el amanecer en la cima más alta de España. "Sin duda, este sendero es el más demandado. El paisaje que se ve desde arriba es irrepetible y durante algunos meses, si las condiciones del tiempo lo permiten, hasta se puede disfrutar del Archipiélago canario al completo", apunta el técnico.

La ruta, que se suele recorrer en doce horas, puede ser completamente distinta si se hace por la mañana o al atardecer. "Esta es otra de las particularidades que ofrece el sendero y que lo hacen especial", señala Álvarez. El camino parte de los 2.800 metros de altitud hasta llegar a los casi 3.800 del pico del volcán y discurre entre naturaleza endémica, material volcánico y unas vistas únicas.

Por su parte, otro de los senderos favoritos por los montañeros es el que parte de Cruz del Carmen, en el Parque Rural de Anaga, y llega a Punta del Hidalgo, en La Laguna. La ruta desciende entre el monteverde, atravesando varios tramos de carretera hasta llegar al pequeño pueblo de Las Carboneras. Una vez allí, continúa hasta Chinamada para finalmente dirigirse a Punta del Hidalgo, a través de un camino tallado en piedra. Al final del camino llega la recompensa: un típico paisaje agreste y los imponentes acantilados golpeados por el océano Atlántico.

Según destaca el técnico de Turismo de Tenerife, esta ruta es otra de las estrellas de la Isla "por ser punto neurálgico de muchos senderos y atravesar la frondosa laurisilva". "Además, terminas en la playa, dándote un refrescante baño. Esto es algo que no suele pasar en los caminos europeos", añade el experto. El pateo, de principio a fin, se hace en cinco horas, que es lo que se tarda en caminar sus 10,4 kilómetros. Durante la travesía se bordean pequeños campos de cultivo, se comparte el viaje con rebaños de cabras y se atisban barrancos profundos y verdes.

Las más especiales. El paso de las botas por las playas de Benijo y Roque Bermejo, en Anaga, es para el montañero "uno de los que tiene más encanto de toda la Isla". Esta ruta, que también discurre por el Dragillo y Chamorga, cuenta con un gran punto fuerte: el mar. "El sendero se puede terminar cogiendo un taxi-lancha en Roque Bermejo, que te lleva hasta la playa de Las Teresitas. Son 45 minutos en los que, además, te van explicando la zona de acantilados por la que se va pasando", revela Álvarez.

El pateo por tierra dura unas cuatro horas y atraviesa un total de nueve kilómetros. Por el camino, los roques sombríos resurgen en el agua a pocos metros de la orilla y la arena negra y el oleaje espumoso toman protagonismo. Para culminar, nada mejor que disfrutar de la puesta de sol de una de las playas, la de Benijos, más presumidas de la Isla por la cantidad de instantáneas que protagoniza.

Otra de las formas de hacer el camino, que lo convierte en irrepetible, es echarse a andar con los últimos rayos de sol. Sobre todo, si se hace en parajes como los que conforman el pateo de los Roques de García, en el Parque Nacional del Teide. El sendero, de aproximadamente dos horas, está dirigido a todos los públicos y es recomendable para empaparse de la flora y fauna más distintiva del Parque. Con esta ruta se puede disfrutar de un escenario de otro planeta: el que conforma las sombras de los volcanes, el color de la vegetación y los tonos del cielo durante el atardecer. "Además, al terminar, se puede realizar una observación de estrellas como colofón", añade el montañero.

Las desconocidas. Hay un sendero que, a pesar de no ser muy conocido, tiene un ambicioso fin: conectar todas las Islas. Este camino sigue el trazado de más de 5.000 kilómetros de longitud que constituye el sendero europeo E7, una gran ruta transfronteriza, promovida por la Asociación Europea de Senderistas, que parte de Hungría y llega hasta Portugal, a través de Eslovenia, Italia, Francia y España, conectando en última instancia con Canarias a través del pateo denominado GR-131. "Este sendero cruza las Islas por rutas que se inician en la costa y se adentran hacia el interior para finalizar, de nuevo, en otro punto localizado a nivel del mar", explica Álvarez.

Uno de los tramos de este GR- 131 es el que va desde El Gaitero, en Arafo, hasta Aguamansa, en La Orotava. "Se camina por un paisaje de pinar en el que parece que se va por encima de las nubes, ya que el mar de nubes aparece y desaparece", afirma el técnico. Álvarez apunta que, aunque a nivel europeo es un sendero popular, "localmente no se conoce". "Y es una pena porque es una ruta increíble", añade el montañista.

Otro paisaje de otro mundo que aún no goza de gran fama es el de la ruta Agua García-Los Guardianes centenarios. Por el camino, un bosque formado por una veintena de especies de árboles, como el laurel o el viñátigo, y una fauna que destaca por su biodiversidad llamarán la atención de los aventureros. "Este sendero tiene mucha historia y es un buen pateo para hacer en familia", sostiene Álvarez.

El resto. Pero hay muchas más. "Me gustan muchísimas rutas de la Isla. El Malpaís de Güímar, por ejemplo, es ideal para familias y otro que gusta mucho es el que discurre por la costa de Afur y Tagana", sostiene el técnico de Turismo de Tenerife. Erjos, Teno, El Palmar, Vilaflor, Los Silos o La Caldera, en La Orotava, son otros de los puntos tinerfeños desde donde salir a patear. Y es que en Tenerife, allá donde mires, siempre hay un camino esperando a ser descubierto.

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